Autor: Nicolás Romero S

Opinión

De acuerdo con Correa

Que yo esté de acuerdo con el Presidente Correa es como si como Beethoven hubiera escrito un libro sobre estilos de peinar el cabello, o como que el mismísimo Rafael Correa publicara un manual de cómo no insultar a las personas (mujeres en especial) o no invitar a pelear a quienes le hagan “yuca” o realmente querer a la ciudad “que lo vio nacer”. También equivale a que Giuseppe Verdi de quien celebramos este año 200 años de su nacimiento, que no era creyente y no le importaba que lo supiera el mundo, escribiera música sacra. Giuseppina Strepponi, su segunda esposa, siempre se desesperaba por el alma de su esposo; en 1872, ella escribió a Cesare Vigna:

“Este pirata se permite ser, no diría un ateo, pero si un no creyente, y ello con una calma y una obstinación que te dan ganas de dejarlo allí sin más discusión. Le hablo de las maravillas del cielo, del mar de la tierra, etc…etc…, Verdi se ríe en mi cara en la mitad de mi estallido de extremado entusiasmo celestial, diciendo “¡Estás loca!” ¡Y lo que es más irritante! ¡Lo dice de buena fe!

Opinión

Pavoroso intento

El capricho, la soberbia, la vanidad, la ceguera mental, los odios y las frustraciones de individuos, desde el Poder del Estado, desataron una guerra mundial en 1939. Más de 50 millones murieron en menos de seis años; casi 1.000 seres humanos muertos por hora. Una Europa destruida tomó años en recuperarse. Estas formas de violencia anti-humana se iniciaron con decretos y mandatos absolutistas en los cuales lo que importaba era la voluntad del líder. Venían acompañados de una propaganda atosigante unidos al ciego fanatismo y la violencia de las masas. Se persiguió inmisericordemente a la oposición.

Vivimos momentos de un pavoroso intento de destrucción del Ecuador. Con mucho temor por el futuro de nuestros hijos y nietos vemos como se juzga de terroristas a Nelly Zamora y Pepe Acacho, pero a los izquierdistas de las FARC, que han cometido horrendos crímenes en tierras de Colombia se los califica de “insurgentes o patriotas y luchadores” por el gobierno ecuatoriano y otros pseudo socialistas de algunos países de América Latina.

Opinión

Guayaquil y Posorja

Desde la ciudad del Golden Gate, San Francisco, trabajando con Leigh Fisher en el primer “workshop” del Plan Maestro del futuro gran aeropuerto en Daular que la Municipalidad de Guayaquil pronto hará realidad, me llegan noticias de que el Gobierno Central continúa en sus torpes intentos de frustrar la eterna vocación portuaria de mi querida ciudad. Mientras el Alcalde de Guayaquil y los que conformamos el Gobierno Municipal soñamos y realizamos obras de gran aliento que harán de Guayaquil una metrópoli aún más importante y hermosa que la actual, el Gobierno Central, guiado por dos funcionarios del más alto nivel, nacidos en Guayaquil, hace todo lo posible para minimizarla.

Los inversionistas de Dubai no participaran en la adquisición de las acciones de la Maersk mientras no se derogue el malhadado Acuerdo Ministerial que dio por terminada la concesión al sector privado en Posorja. Este es el paso fundamental para demostrar un cambio en la absurda posición del gobierno y no perjudicar a Guayaquil. Basta de burlas y palabrería barata.

Opinión

Yasuní y el Puerto

No dejemos que la situación del Yasuní nos distraiga del problema que
enfrentamos los que vivimos en esta urbe: la destrucción de nuestra vocación
portuaria. Creo que con la actual tecnología es posible satisfacer las
necesidades humanas por mejores condiciones de vida con los recursos
naturales, y al mismo tiempo preservar la naturaleza.

Pero detesto el doble discurso, el estar convencidos de que los ecuatorianos
somos ilusos y fáciles de engañar. Detesto las reacciones de criatura con
rabieta en un jefe de Estado que contesta al pedido de una consulta con que
también va a consultar la eliminación de los periódicos impresos “para
evitar la tala de árboles”. Bien le responde un caricaturista: ”… que no
haya libros, papel higiénico, textos escolares, papelería de sus 32
ministerios, afiches de sus campañas”. Son millones de papeles inútiles
(como el estudio de Ineco) los que produce la dorada burocracia que ha
engordado y seguirá engordando sin pensar en el peso para las generaciones
futuras.

Opinión

El puerto: Caso de Ripley

Abril 1958. El Presidente Ponce Enríquez, por pedido de su Ministro de Obras Públicas, Sixto Durán Ballén, emite decreto de emergencia creando Autoridad Portuaria de Guayaquil. Personajes notables, de raigambre quiteña, nos dieron el Puerto de Guayaquil.

Febrero 1975. Tres años separado de mi familia viviendo en Quito como Gerente de INECEL eran demasiado. Renuncie y el Presidente Rodríguez Lara me solicito encargarme de la gerencia del Puerto Marítimo de Guayaquil.

El Banco Mundial se negaba a concretar el crédito para la ampliación, por un impase surgido, pero se pudo resolver el mal entendido y se reabrió la calificación de firmas que previamente había seleccionado una sola.

Opinión

Guayaquil y su Puerto

Guayaquil pujante puerto en 1804. Carlos IV, “El Cazador” redujo ¾ partes de los derechos impuestos al comercio entre las colonias. El Virrey del Perú, Gabriel de Avilés y del Fierro hizo caso omiso y los mantuvo al comercio de Guayaquil, obligando a los exportadores guayaquileños a beneficiar al puerto de El Callao. Guayaquil se dio mañas para contrabandear su cacao enviándolo directamente a España y se apeló la injusticia. En 1818 Fernando VII “El Deseado” terminó con el desafuero. Siempre se ha intentado mermar la importancia del puerto de Guayaquil y se luchó y se triunfó gracias al coraje y determinación de su gente.

Ahora, en 2013, ya no un Virrey, sino un mandatario con aspiraciones absolutistas Rafael I, “El Anhelado”, de la Burocracia Centralista, la que toda la vida republicana ha intentado minimizar a Guayaquil, y con ayuda de un estudio contratado por una Ministra guayaquileña con “kikuyos” españoles fulmina al puerto de Posorja y saca al Puerto Marítimo del Golfo, imponiendo desde la capital la vocación de cada puerto. El estudio deja al puerto de Guayaquil solo para cabotaje a Galápagos y Turismo. Lo rebaja a puerto de ínfima categoría. Manta es el ungido para Aguas Profundas por mandato real; no importa lo que el mercado ha preferido por 500 años, prima la voluntad estatal en base a un estudio de idoneidad cuestionada.

Opinión

¿Dictadura aérea?

Como Gerente de la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil me preocupo constantemente que TAGSA, concesionaria del aeropuerto, preste el mejor servicio posible a los usuarios de nuestro José Joaquín de Olmedo. Viajar es una experiencia traumatizante. Por más que pensemos en las vacaciones de las que vamos a gozar luego, muchos creen que “si Dios hubiera querido que voláramos nos hubiera dado alas desde el principio” y hay un temor natural a subirse en un avión. Además, hay que cargar maletas y hacer colas en el “counter” de las compañías de aviación, a veces con largos minutos de espera y largas filas. Luego está el trámite un poco inquisidor de parte de inmigración y de la seguridad del aeropuerto. Por ello es imprescindible tratar de hacer que el ambiente del aeropuerto y el trato del personal del mismo se extreme en hacer la estadía del pasajero en sus instalaciones lo menos desagradable posible.

Con orgullo tengo que expresar que hemos tenido éxito en nuestro empeño, que TAGSA está cumpliendo a cabalidad con sus obligaciones contractuales de concesionario y que la AAG fiscaliza su desempeño de manera eficiente. Lo ratifican todos los premios internacionales que hemos recibido año tras año desde la inauguración del José Joaquín de Olmedo: Mejor Aeropuerto del Mundo en la categoría de 2 a 5 millones de pasajeros anuales en el 2011 y Mejor Aeropuerto de América Latina y el Caribe del 2007 al 2009 y siempre hemos estado entre los tres mejores en estas categorías en las encuestas de la ACI. Por otro lado ya van dos años seguidos que Skytrax nos reconoce como el Mejor Aeropuerto Regional de América del Sur.

Comentario

Mi gato Harún

Por internet circula una cadena que establece que un signo inequívoco de
ser “gay” es preferir los gatos a los grandes perros. A mis 71 años ya he tenido
que visitar al urólogo innumerables veces por la próstata y soportar algunas
colonoscopías. Las he pasado con angustia, disgusto, tremendo malestar; no me
gustaron en absoluto, y he salido del consultorio sin pedirle una foto al doctor.

Así que no tengo empacho en manifestar que por mas de 10 años me acompaño
un gato Persa-Himalaya a quien bauticé Harún por Harún-al-Rashid “El Justo”,
quinto califa, de origen Persa, de la dinastía Abasí, quien participa en muchos de
los cuentos del primer libro que cayo en mis manos a eso de los 8 años, en una
versión no muy apta para menores: Las Mil y una Noches.