Días atrás Lourdes Tibán, asambleísta andina, mantuvo una reunión en el Club de La Unión de Guayaquil con varios miembros de esa sociedad. Los motivos los desconozco; mas, una reunión de este tipo me ha generado un cortocircuito regional que no puedo contener.

¿Cuándo las élites guayaquileñas perdieron el norte cívico? ¿No tenemos en Guayas figuras que permitan a las élites organizar y financiar agendas políticas serias? Con los políticamente inquietos de César Monge Ortega y Guillermo Lasso Mendoza al parecer no basta: hay que ir a buscar a Cotopaxi.

Lourdes Tibán Guala, dirigente indígena y asambleísta de los registros de Pachakutik, ha alcanzado algo de fama debido a sus floridos epítetos y las rocambolescas broncas verbales que suele protagonizar con los políticos de turno. ¿Luego de las palabras graciosas y adjetivos recargados, qué más hay en ella? El siempre retórico discurso político ecuatoriano históricamente nos abruma con sus calificativos hechiceros y escandalosos, sin permitirnos esa bulla, debatir una sola idea eficiente que signifique institucionalidad como país. ¿Conversaron sobre esto con la asambleísta Tibán en el Club de La Unión? ¿Definieron agenda electoral para que Guayaquil y Guayas sea sostén electoral de Tibán?

Recuerdo la Guayaquil protestante, autonomista y orgullosa de su 9 de octubre de 1820, su ÚNICA fiesta. Recuerdo esa capital montubia que presumía con orgullo el ser ciudad, cantón y capital de provincia a la vez. Ciudad y pueblo con su propia historia, con sus propios héroes empresariales, deportivos y artísticos; ciudad y pueblo que con su identidad montubia y mestiza contradecían al aun persistente centralismo accidentalmente andino. La ciudad luce regenerada, es cierto, pero ¿dónde está ese pueblo? Ese pueblo está adoquinado por nuevas generaciones desconectadas de su identidad.

Los patricios guayaquileños almorzaron con Lourdes Tibán. Espero les haya aprovechado. A Guayaquil, políticamente hablando, no le sirven ni el entremés, pues ha dejado de ser importante comensal en el quehacer político, para ser plato principal de las ansias de poder del nuevo y remozado capataz de la república. El asedio al municipio del cantón sigue en marcha y solo lo detiene la presencia de Jaime Nebot Saadi. ¿Después de Nebot, quién? ¿Tibán? Eso será materia de otro almuerzo, supongo…