El ataque desde varios frentes contra la libertad de expresión deja ver que no se han superado los enfrentamientos de izquierda y derecha o de liberalismo y marxismo, creímos que esos eran conceptos superados y de hecho en la mayor parte del mundo sí; pero en nuestro país continúan.

Hago relación porque dentro del camino para la implantación de un estado socialista está la necesidad de eliminar o de controlar la prensa libre, bajo el esquema que esta responde a intereses oligárquicos y su estructura está encaminada a sostener el sistema de explotación de las clases económicas inferiores, dándole a la prensa un rol distinto del que realmente tiene, se la presenta como instrumento de poder, por eso, al referirse a ella lo hacen como “poder factico”. Entre los primeros pasos para instaurar un sistema en el que impere la dictadura del proletariado esta la sujeción de la prensa. La social democracia no funciona así, ella más bien se sustenta en la prensa como medio o vehículo de denuncia del abuso del capital sobre el trabajo.

El propósito de implementar un estado socialista, dentro de la corriente del marxismo leninismo, ha recrudecido, ha habido momentos que el proyecto político de Alianza País, liderado por Rafael Correa y un grupo de idealistas de la vieja izquierda, parecía que se morigeraba hacia una social democracia, pero, cuando se produce un triunfo de cualquier tamaño en favor del grupo, inmediatamente hay una radicalización del proyecto. El haber logrado por parte del Presidente, que según dice actúa a título personal, el triunfo sobre el diario el Universo, inmediatamente radicaliza los discursos y aparece por ahí un proyecto de Ley de Comunicación planteado por el asambleísta Andino, con el que se pretende controlar hasta el internet.

Si bien es cierto, considero que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, tampoco es menos cierto que este pueblo no ha dado el cien por ciento de aprobación al Presidente para la implantación de un sistema socio económico socialista. Le dieron autorización y mandato para que cambie y transforme el país, pero dentro de una constitución, su mandato estuvo sujeto a esa constitución. Aceptando la teoría de que el máximo poder legislativo radica en el poder popular, pero, esa nueva constitución no la redacto el pueblo, sino unos delegados que solo representaban a la más grande de las minorías, el consenso nacional no estuvo presente ni por representación.

Los grupos de izquierda marxista, media y extrema, que están alrededor del Presidente Correa, se han sabido preparar concienzudamente a lo largo de los duros años de lucha en contra de la dominación de la derecha económica, que no deja de ser corresponsable de la situación que hoy vivimos. Esa situación, maximizada en que los líderes de esa extrema derecha no dejaron nacer y menos crecer, lideres nuevos y peor aún no permitieron la formación de cuadros de librepensadores dentro de la corriente, ha dejado el camino libre para que los de la izquierda forjados a golpe de derrotas se paseen libremente en el campo político de nuestro país, sin competencias ni legítimos contendores. Se requiere prácticamente una generación para poder poner luchadores de la misma talla o nivel, pero eso significa que esos líderes de izquierda impondrán su pensamiento y accionar y llevaran el país por caminos sembrados de derrotas socios económicos, durante todo ese tiempo de preparación de nuevos líderes de derecha o de centro derecha.

No cabe duda que luego de ver los resultados de la elección en la Asamblea se han acortado las ventajas sobre la oposición, pero de todas maneras AP tiene mucha mayor capacidad de maniobra que esta, lo que vuelve imperativo que los líderes que aún se sustentan en la derecha y en el centro deben procurar y con rapidez, promover cuadros que empiecen a ocupar el sector medio del poder, para finalmente crear posibles lideres presidencialistas, pero dudo mucho que en el año y medio que resta para las elecciones del 2013, logre este cometido, deberían fijarse la meta de lograr crear una asamblea deliberante, no obediente ni sujeta a la voluntad del ejecutivo. Aunque ese camino implica que tendremos Correa por cuatro años más, que no sé si sea malo o bueno, con un congreso controlador, veamos el ejemplo de Allan García en el Perú, el acepto las condiciones de gobernabilidad del Congreso lo que le permitió tener resultados económicos extraordinarios, en contra de los resultados negativos de quince años atrás, cuando se embarcó en una aventura socialista populista con los mismos parámetros que las que estaban tan en boga en ese entonces, bajo los lineamientos marxistas leninistas, cuyo máximo representante es la Cuba de Fidel y todo su estado de miseria, pobreza, falta de libertades, retraso cultural, etc.