Marzo de 1999 fue un mes anecdótico en mi vida. Conocí a quien se convertiría en el más hermoso rayo de luz para mi carrera como educador y para mi vida personal: Margarita Amestoy de Sánchez o… como solían llamarle algunos… “la Doctora”. Después de eso mi destino no dejó de estar ligado a su maravillosa presencia, su sencillez y humildad, colosales valores de su personalidad, así como a su brillante inteligencia y preclaro pensamiento.
Fue para mí la representación más excelsa de la maternidad, pues era capaz de dar a luz sorprendentes investigaciones y no menos estímulos a quienes la acompañábamos en el camino. Me cupo en suerte ser su confidente, su chofer, su alumno, su amigo, un poco su hijo, mientras permanecía en Guayaquil, Ecuador, su segunda Patria los últimos años de su vida terrenal. Aquí dio su última clase, aquí dejó amigos y amigas entrañables, aquí se la recuerda como un ángel de bondad y de sabiduría.
Margarita y la “intoxicación cognitiva”
En una ocasión, mientras transitábamos por la avenida Tanca Marengo de Guayaquil rumbo a uno de los colegios en los cuales Margarita y su hijo Alfredo Sánchez Amestoy trabajaban, allá por el año 2004, comentábamos las características de un personaje que meses atrás me había acompañado como asesor en una institución en la cual yo fungía de Rector. Margarita, con su extraordinario y fino humor, a propósito de que yo decía que el amigo en cuestión “sabía tanto que le costaba expresar lo que sabía con suficiencia”, ella alcanzó a decir… “Ah, quiere decir que sufre de una intoxicación cognitiva”… reímos todos con gusto. Nacía un concepto producto de la genialidad de Margarita, dicho con palabras sencillas, simples pero profundas… “después de todo hay tantos y tantas intoxicadas cognitivamente…”
“¿Por qué nos quiere cambiar el pensamiento?”
Margarita se presentaba –previo a iniciar su programa de pensamiento en una escuela o colegio- se presentaba digo, ante los padres de familia, profesores y luego ante los estudiantes de manera puedan hacerle las preguntas que considerasen convenientes… En una de esas ocasiones, un joven estudiante, visiblemente molesto le preguntó… “¿Por qué quiere cambiarnos el pensamiento?”. La Doctora, lo miró con afecto y le respondió pausadamente… “en efecto, el cambio que propongo permite que tu pensamiento mejore, se vuelva más productivo, más creativo, será un además de en tu vida, de ninguna manera un en vez de”. El joven sonrió y tomó asiento sin replicar…
La fundación de CETAHUSA
Los últimos años de su venida a Guayaquil, Margarita pasaba muchas horas en largas tertulias ya sea con Sandra Mendoza –Directora de Trabajo Social de la Universidad Católica-, o conmigo, muchas veces con ambos, compartíamos sueños, esperanzas, anhelos, afectos, era un libro abierto para contarnos sus experiencias y sus conocimientos, no se guardaba nada, lo daba todo, en ello residía su grandeza como maestra… ¡vaya que la disfrutamos!. En una de esas conversaciones nos dijo… “miren, creo que ha llegado la hora de que los impulse más… vamos a crear una empresa que les permita a ustedes continuar con este tema así yo no esté, seremos cuatro socios…”, así nació CETAHUSA –Centro del Talento Humano Sociedad Anónima-, nunca funcionó plenamente pues la muerte de nuestra mentora nos cortó las alas en el inició del vuelo, sin embargo, la idea, la confianza, el desprendimiento, el amor con el cual nos trataba, habla con creces de la personalidad de Margarita.
La visita a Venezuela, a Altagracia de Orituco
En una ocasión viajé a Venezuela, a Caracas y me hospedé en casa de Margarita, era una extraordinaria anfitriona, igual que su hija Carmen Elena y sus nietos queridos. La Doctora personalmente me guió al teleférico, a conocer los sitios más importantes de Caracas y hasta me preparó el desayuno día a día… ¡qué lujo!. Pude revisar toneladas de investigaciones que guardaba en su estudio personal, era una obsesiva investigadora de la inteligencia y el pensamiento humano. Se definía como una “operativa”, en alguna ocasión me dijo… “que Sternbeg escriba la teoría, yo me encargaré de operativizarla”.
En esos días, los fuertes temporales destruyeron puentes de la autopista que unía Caracas con los balnearios costeros. Alfredo Sánchez y su esposa Nery, quienes me habían invitado a pasar unos días en la playa decidieron tomar un desvío de regreso a la capital; tuve entonces la oportunidad de conocer “el llano venezolano” y por supuesto la pequeña y hermosa ciudad de “Altagracia de Orituco”, lugar donde nació Margarita. Visité la casa en la cual nació y conocí las calles que cobijaron sus primeros sueños…
Margarita, un ángel…
He escrito lo primero que se me ha venido a la mente con respecto a mi relación cercana con Margarita Amestoy de Sánchez. Margarita fue, es y seguirá siendo mi modelo, inspiración y no puedo dejar de decir que la extraño, muchísimo, su consejo, su paciencia, su sapiencia, su sencillez y humildad, su exigencia, la dureza de sus criterios para evaluar y su dulzura, la inmensa apertura con la cual estaba siempre cual esponja dispuesta a absorber, a procesar, a mejorar y servir. Un ángel que siento muy cerca de mi siempre, con una linterna en su mano, alumbrando mi camino…

Lo felicito por su escrito, estoy segura que todo cuanto dice de ella le ha traido lindos recuerdos, asi tambien la anoranza de que ya no esta.
de Sanchez y recuerdo su intenso cariño por Guayaquil,a cuya juventud dedico su libro postumo.
Gracias Roberto por recordarnosla
ME ENCUENTRO REALIZANDO UNA INVESTIGACION REFERENTE A LA DOCTORA MARGARITA Y SU APORTE AL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO, POR FAVOR QUISIERA QUE ME AYUDARA CON INFORMACION
Materias tradicionales como lógica (a secas), lógica matemática, o Filosofía para niños son varias veces mejores que ese bodrio de \"Aprender a Pensar\".
Tan es así, que mis compañeros llamaban a la clase de \"AP\", \"Aprender pendejadas\".
Ojalá que con su fallecimiento se interrumpa la difusión de esos materiales chambones y ridículos.
VIvo en Chile