Es precisamente así, como nos sentimos la mayoría de guayaquileños y ecuatorianos, después del veto al famoso artículo 172 del COOTAD, que elimina de manera irresponsable y demagógica la exclusividad que la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil mantenía por la venta de loterías y rifas, como método de financiamiento de más del 40% de su presupuesto.
De una u otra manera hemos sido testigos del trabajo desinteresado y humano, que nuestra noble institución ha llevado a cabo durante muchos decenios, y es precisamente por esa razón, que en mi cabeza no cabe como un presidente que dice jactarse de ser guayaquileño (cosa que lo dudo) pueda atentar contra una institución que ha bregado tanto por servir dignamente a los sectores más pobres de nuestra ciudad y país, con un servicio que jamás el estado central ha podido brindar ni de lejos, con la misma calidad.
Afirman los CENTRALISTAS DEL SIGLO 21, bajo el argumento falso y desvergonzado, que ellos no apoyan los “monopolios” de ningún tipo. Pues déjenme expresarles que conmueve su lucha anti monopólica que de repente impulsan; entonces podría creer, que como están en esta cruzada liberal de la economía, sus próximos objetivos serían TODAS LAS EMPRESAS, ESAS SÍ MONOPÓLICAS, QUE MANTIENE EL GOBIERNO CENTRAL PARA DESGRACIA DE TODO EL PAÍS, como los son el IESS o CNT, o quizás el mismo servicio de salud pública que mantiene el Ministerio del ramo, ya que lejos de brindar buenos servicios, atropellan en su dignidad e integridad a los usuarios.
Pero como todos ya sabemos, eso nunca va a ocurrir (especialmente en éste régimen totalitario), ya que estamos gobernados lamentablemente por CENTRALISTAS HIPÓCRITAS, que simplemente no quieren que otro modelo o servicio sea tomado por otras manos que no sean las de ellos mismos. Por esta razón, fue penoso escuchar al Señor Presidente decir que la Junta no tendrá problemas de financiamiento en corto plazo, y que si llegare a tenerlos, ahí estará él, como mesías salvador listo para financiar a la institución, desnudando así, su verdadero sentir, que es el de hacerse del control de la Junta a base de chantajes financieros.
Podríamos decir que este es un nuevo ataque de aquellos odiadores de Guayaquil y sus instituciones. Seguramente disfrutan de este momento y sueñan que nuestros ideales y lucha por fin caigan bajo el control y pensamiento centralista. Pero, mientras existamos guayaquileños dignos y orgullosos de lo que somos, jamás permitiremos que nuestra ciudad ceda ante los odios y resentimientos que están escondidos en nuestros gobernantes.

HI CORREA!!!