Bien es cierto, que el resurgir de Guayaquil a ciudad de primera clase en América, es el mejor monumento que León Febres Cordero, levantara a los casi tres millones de guayaquileños y como ciudad promotora de la economía del País, también a todos los ecuatorianos.

Por lo que, es justo, en reciprocidad que los guayaquileños y ecuatorianos todos, levantemos su figura fraguada en bronce, en ese Malecón 2000-junto al río Guayas-, de bellos jardines, y espacios culturales y lúdicos para el hombre cotidiano, al que se lo devolvió para que sus familiares lo disfruten, como en los tiempos de antaño, mucho antes que ciertos gobiernos municipales lo conviertan en letrina pública,

Parece increíble tanta mezquindad política del Gobierno central, para negarle espacio al monumento en homenaje a ese hombre-Presidente de la República-que tuvo la entereza de luego de dejar el solio presidencial en Quito, aceptar ser Alcalde de su Ciudad.

Me parece que fue ayer 1991 cuando el pueblo de Guayaquil fuimos en masa, a darle la bienvenida a su ciudad natal luego de cumplir su presidencia-yo, entre la multitud llevaba en mis manos una banda azul y blanco que en una parada de su carro, se la entregué-

El me dijo después-“Ahí no pasaba por mi mente ser Alcalde de la Ciudad, sino cuando palpé la miseria en que se debatía, victima del vandalismo político edilicio de los últimos años y al pedido del pueblo.

Por otro lado, vale mencionar, que haya gente altruistas que se atrevió a formar parte del Comité en pro de ese monumento en plena “edad del miedo”.

Creo que si se tomara votación a los casi tres millones de guayaquileños, (nacidos o no aquí) pasarían del 90% los que dirían,

¡Que se levante ese monumento! porque reconocen a León Febres Cordero como el reivindicador de nuestra amada Ciudad. Y con toda seguridad hasta la señora madre del Presidente Correa, votaría a su favor, justo ella, quien tuvo la entereza de visitarlo en su lecho de dolor en la Clínica “Guayaquil”-unos días antes de su deceso –Admirable señora-nobleza obliga- a reconocer su gesto, aún sabiendo que su hijo lo odia tanto…

En ese monumento hay historia nacional, forjada por ese hombre excepcional como Legislador, como Presidente de la República y Alcalde de esta Ciudad.

Centrándonos, solo en sus Alcaldías: Febres cordero fue quien levantó la conciencia cívica de cada uno de sus habitantes, para sentirnos, parte del rescate que planeó, ante el llamado que nos hiciera con ese “Ahora o nunca ¡Guayaquil vive por ti!”.

Momento histórico, nunca visto en el pueblo guayaquileño y cuando se dice pueblo, es gente de toda condición, que se levantó a dar su contingente: con las Instituciones bancarias, empresariales y sociales fueron comités barriales, obreros, trabajadores, comerciantes etc.

Admirable la presencia de la mujer guayaquileña de toda condición, venidas del suburbio y de los barrios residenciales, desde a limpiar graderías y portales del Palacio, hasta ir en busca de reliquias “desaparecidas” de plazas y monumentos. Estudiantes Profesores y directores de escuelas, colegios y universidades, respondieron al llamado por reivindicar la historia de la Ciudad.- El Ministro de Educación Peña Triviño presto al pedido que se le hiciera por su aval al programa a nivel educativo, imposible olvidar la respuesta del Gobernador de la Ciudad Dr. Duarte Valverde-gente de otros partidos-

¡Que eclosión de civismo!

Me tocó ser parte de esa revolución grandiosa, desde la Jefatura de Promoción Cívica junto a la Dirección de Gloria Gallardo y tantos guayaquileños, con los que volvimos a hacer arder “la fragua de Vulcano” programando y actuando para devolverle el sitial cultural que se merecía Guayaquil…

Ahora bien, por el actual Alcalde Jaime Nebot, no podía esperarse menos de él, por defender el derecho de la urbe no solo su personería jurídica (Art. 2) de la Ley de régimen Municipal, sino el reconocimiento en este acto a León Febres Cordero, como el gestor de la reivindicación de esta Ciudad, que hoy, luego de los dos períodos de su titánico esfuerzo es Más Ciudad que otrora.

Felicitaciones al cuerpo edilicio actual; los dos votos en contra, los entendemos, como igual admiramos el valor y entereza del Concejal Gino Molinari y el de todo aquel que siendo de partido político contrario, considera justo levantar el monumento a León Febres Cordero, el guayaquileño una vez Presidente de la República y dos veces Alcalde de nuestra Ciudad, que murió en buena lid, haciendo honor a su principio de “producir más que consumir”