Cada día se desnaturalizan más los elementos y los auténticos males se logran encapuchar. La escabrosidad que estamos viviendo nos lleva a una angustia paralizante. Hay cosas concretas: El Índice de percepción de nuestra corrupción, ante el mundo se acentúa. La corrupción política es el mal uso del poder gubernamental para conseguir una ventaja ilegítima.
“The Heritage Foundation”, Memo de Web, Publicado el 26 de abril 2005 por Stephen Johnson, indica que “el problema Nº 1 de Ecuador durante la última década, se ha basado en que los políticos ecuatorianos se han destacado por no respetar los preceptos fundamentales”.
Durante sus campañas, demagógicas, se muestran buenos y reformistas… hasta cuando son elegidos. Pero de pronto, se convierten en criaturas símbolo de una clase política cada vez más corrupta. Su conducta se vuelve personalista, se endiosan, y a las reformas que todos desean, y por las que votaron, se les agregan ingredientes que las vuelven letales en lugar de curativas: Concentración de poder; centralización; adoctrinamiento de ilusiones nefastas y agregan cosas inmorales - peculado, injusticia, violación de la palabra o contratos- que las catalogamos: ¡Corrupción!
