No se puede tapar el sol con un dedo. La ocurrencia de Tomás del Pelo del sábado 13, al describir la forma en que el Gobierno vio la marcha del 11 de febrero, diciendo que José Feliciano (el famoso cantante ciego) había aseverado que él no había visto a nadie cuando lo interrogaron sobre si había visto a alguien en la marcha de Guayaquil, parece ser la forma como el Gobierno quiere taparse los ojos para no aceptar la realidad.
Hay tres tipos de ceguera: La del ciego de nacimiento, la de la persona que perdió la vista por alguna enfermedad o accidente y la del que no quiere ver. Esta tercera ceguera es la más grave de todas, sobre todo cundo las personas afectadas ocupan un cargo que expresa poder y están rodeados de gente que los alaba y nutren su ego, ocultándoles la realidad de lo que ocurre a su alrededor.
