
La nueva y flamante Corte de Justicia tiene que resolver casos pendientes represados que serán una prueba de fuego ante la opinión pública porque vienen precedidos de una carga emocional colectiva acumulada. No hablo del caso El Universo, pues creo que la determinación de Correa ya ejecutorió la sentencia. Prefiero referirme al caso Mahuad, y mas adelante, en otra entrega quizás, al caso Bucaram porque todavía no me apetece meterme en semejantes lodazales. En principio creo que ambos gobernantes fueron derrocados rompiendo los preceptos constitucionales y legales de la época, y que ellos deberían estar en el país como premisa de su inocencia. Lastimosamente los dos huyeron y por eso, para mí siempre serán los perdedores. Bucaram vive en Panamá a cuerpo de rey, juega pelota, no trabaja y nunca ha trabajado, se festeja sus cumpleaños a lo grande y la pasa irresponsablemente bonito como siempre. Finalmente por ese estilo de vida es que apenas pudo sostenerse en la Presidencia por seis cortos meses. Jamil vive de forma bastante austera, da clases en alguna universidad norteamericana, dicta conferencias, y no creo que tenga intenciones de regresar al Ecuador. Ya no tiene seguidores, políticamente hablando, y son pocos los amigos que se acuerdan de él. Está en el ostracismo y disfruta de ello.




