En varios de los últimos cursos que me ha tocado ofrecer como capacitador ha preocupado enormemente a los participantes el tema de los “filtros mentales”. Sean oficiales de la Armada del Ecuador, Gerentes Sociales de importantes Fundaciones o bien Rectores y Directores de instituciones educativas privadas, el manifiesto interés por este tema me motiva a escribir el presente ensayo en el cual intentaré abordar las diferentes formas como pueden aplicarse estos “antivirus” a los aprendizajes que llamamos “filtros mentales o cognitivo-afectivos”, habida cuenta de que estos últimos al ser producidos por los condicionamientos culturales en los seres humanos, resultan muy difíciles aunque no imposibles de manejar efectivamente. Nótese que en artículo anterior reflexionábamos sobre algo que denominamos “antídotos”, para expresar el cómo evitar la implantación de determinados filtros mentales en el pensamiento de los nóveles aprendices. Ahora hablaremos de las posibilidades de contrarrestarlos una vez implantados los filtros.
Imaginemos que usted ha caído en cuenta de su “rigidez mental” producto de sus aprendizajes vivenciales –primer paso para el manejo adecuado de un filtro, el reconocerlo-. A través de la observación y sensibilización moral logra “captarse” o mejor dicho “pillarse” en el momento en que se niega a aceptar un punto de vista diferente al suyo o en el preciso instante en que está por descartar un buen negocio en función de que los procedimientos que allí se aplican no son los mismos que está usted acostumbrado a utilizar. Lo que denominamos “rigidez mental” se manifiesta de manera visible y más fácilmente para otros, en especial cuando son buenos observadores… ¡es más difícil que sea visible para uno mismo!, de allí que entendamos que es recomendable darse el tiempo para autoevaluarse y/o preguntarle a otros u otras… en especial a quienes lo aprecian a uno con sinceridad…
Los antivirus –si hablamos desde la cibernética- son verdaderos “curadores” contra la presencia de “gusanos informáticos”, si el enfoque es desde la medicina el concepto tiene otra connotación, pues actúan como verdaderos “simuladores” con su presencia, esperando que el sistema inmunológico del ser humano forme anticuerpos para enfrentar el problema, es decir funcionan como “engaños” biológicos corporales que buscan enfrentar de mejor manera al invasor. En el caso de los sistemas de aprendizaje, los antivirus vendrían a ser aprendizajes que deben ser introducidos por usted, ojo, por usted, de manera deliberada, planificada, programada, repetitiva y voluntaria para que literalmente “compitan” con los filtros mentales establecidos, en el momento en el cual el sistema nervioso descargue, ante cualquier situación necesaria. Allí radica la extraordinaria capacidad de nuestro cerebro para generar respuestas productivas que pueden hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre una respuesta acertada y otra desacertada… ¡en fin!. Demás está decir que los pilares fundamentales de la Ética, la libertad, la consciencia y la voluntad resultan de capital interés para enfrentar un cambio cognitivo de esta magnitud y por tanto la relación que guarda el “pensamiento crítico” con la Ética es de insoslayable importancia.
La “rigidez mental”, si ese es el filtro detectado, pondrá de manifiesto palabras, actitudes y hasta movimientos musculares que la representen en la interacción humana. El permanente uso de esos “efectos”, para llamarlos de alguna forma, es lo que reforzará el filtro cognitivo-afectivo hasta el punto de generar toda una conducta previsible para quienes nos rodean. De acuerdo a las Neurociencias modernas, estas repeticiones de aprendizaje determinarán las uniones entre las células nerviosas a las cuales usualmente lo llaman “cableado neuronal”, por tanto los antivirus corresponden a algo así como a un proceso para crear un cableado alterno. El “cableado” anterior quedó registrado y hasta se refuerza con la práctica sino hay decisión personal para contrarrestarlo, repito… ¡cuestión de actitud!
¿Sucede el proceso anterior con todos los filtros mentales?. Aparentemente sí. De allí lo importante de los aprendizajes mediados, de el constructivismo cognitivo cuyo objetivo tiene como finalidad volver al ser humano protagonista de sus propios procesos de aprendizaje, es decir su propio mediador, “en el espacio entre estímulo y respuesta… ¡tú decides!”, diría Stephen R. Covey…
Como vemos, resulta harto complicado llevar a cabo un proceso de cambio cognitivo que se manifieste en un nuevo modelo vivencial que sirva para una existencia productiva. Todo debe partir de la decisión personal ética de reconocer la presencia de los aprendizajes obnubilantes que de hecho han ocurrido durante el transcurso de nuestra vida para luego aplicar los antivirus cognitivos precisos. Concluyo en la necesidad urgente y apremiante de formar seres humanos pensantes con altos grados de criticidad, capaces de reconocer sus errores con valentía y dispuestos a luchar palmo a palmo por ser mejores, para todo esto vuelvo a recordar con alegría a la famosa educadora venezolana Margarita Amestoy de Sánchez cuando decía… “pensar es una habilidad y puede desarrollarse”.
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