Estamos en uno de esos momentos donde nuestra sociedad está resquebrajada, dividida, desmoralizada. Uno de aquellos momentos donde el futuro es incierto, donde los valores son confusos, donde prima el miedo, donde las libertades están en peligro; pero sobre todo, estamos en uno de esos momentos donde nuestra sociedad se ha convertido en mendiga de una clase política que nos convierte en esclavos de dádivas para así ellos manejar al Ecuador.

Es justo en este momento cuando los ciudadanos nos sentimos entre dos fuerzas que no representan nuestro sentir, que se debe elegir una Tercera Vía que nos saque de este momento de confusión. Esta vía constituye todo lo contrario a lo que sucede hoy en día y lo que ha pasado antes de estar metidos en este problema de la revolución.

¿Se han preguntado los líderes actuales qué quiere la ciudadanía? Pues dudo que lo hayan analizado con mucha pasión. Lo único que podemos observar es que se pretenden imponer políticas enfocadas en controlar a la gente, con mañas y mentiras nos engañan y sin embargo la oposición no sabe ni encuentra como encontrar la cura a esta imposición.

Pues, hagamos un ejercicio analítico para identificar cuáles son los intereses de la nación. A la gente le interesa el trabajo, la seguridad, el progreso, la paz, pero sobre todo que los respeten como población. A los empresarios les preocupa su seguridad para invertir en un país que crea en la producción como mecanismo generador de riqueza para salir de la postración. A los sectores menos favorecidos les preocupa cómo salir de la pobreza, pero no como pretende el gobierno central, convirtiéndolos en ciudadanos que son chantajeados por los “intelectuales de la revolución”.

En esta vía están prohibidos los enfrentamientos desmedidos, los insultos ofensivos y el discurso sin sentido. Esta es una vía ciudadana, responsable con la sociedad que no cree en caudillismos ni en cuenteros salvadores que se creen semidioses capaces por sí solos de solucionar los problemas que aquejan a nuestro Ecuador. Es una vía que se corrige constantemente demostrando así, que hemos madurado políticamente para satisfacción de la población.

Ahora que sabemos que existe una vía distinta a la que ha venido gobernando a la nación, podemos todos juntos impulsar un proceso de concertación entre sectores que estén realmente preocupados por lo que sucede en el Ecuador. Esta es una oportunidad histórica para empezar a construir esta Tercera Vía que no solamente traerá alegría sino que eliminará de una vez y para siempre a los manipuladores que se burlan de la gente y solo sacan beneficios para su sector.