Tres de mis estudiantes del Propedéutico de la Facultad de Medicina llegaron tarde a mi clase de las 07h00 el jueves pasado, cuando la puerta estaba cerrada. Al final del período, se acercaron y expresaron las siguientes frases: “eso no es así profesor”, “es que la metrovía se atrasó”, “vivo lejos de aquí”, “otros profesores no hacen lo que usted”, “debería esperar, llegué sólo tres minutos atrasado”, “otros profesores permiten la entrada después de pasar lista”, entre otras frases….
Confieso que para un educador de futuros médicos como yo, tales palabras fueron casi que incomprensibles. Sin embargo, fueron también la fuente que inspiraron el análisis y la reflexión acerca del pensamiento humano… ¡del pensamiento de nuestros, de nuestros jóvenes ecuatorianos!
¿Por qué un joven estudiante no es capaz de asumir la responsabilidad por las cosas que le competen?. En el caso relatado, todo y todos –en la afirmación de los estudiantes- podían ser culpables de su falta, es decir de que llegara tarde a sus clases, desde el profesor, pasando por la metrovía y hasta la distancia entre la casa y la Universidad. Ninguno mencionó... “fue mi error” o “no volverá a pasar”.
Pues, estimados lectores, me temo que esto es más frecuente de lo que imaginamos. Si desde pequeños estamos repitiéndoles que sus “derechos” son los únicos dignos de tomarse en cuenta –aún en la Constitución- y no mencionamos a las responsabilidades como contraparte en la toma de decisiones el resultado seguirá siendo una generación que no ve más allá de sus circunstanciales momentos y que busca “liberalmente” satisfacer lo que consideran erróneamente correcto por encima de la realidad, echarle la culpa a otros es entonces el camino escogido.
En el caso de mis queridos estudiantes…¿qué ocurre cuando un médico no se hace responsable con lo que ocurre en sus diagnósticos o en su interacción con el paciente?
En otro momento, de esta misma semana, un joven de 19 años me enviaba un mensaje por facebook pidiendo trabajo o recomendación para “cualquier labor que haya que realizar, limpiar, trapear, vigilar, enseñar, lo que sea, necesito trabajo”. Cuando le pedí que me trajera el currículo me dijo… “está bien profesor, en cualquier rato se lo estoy llevando”.... ¡QUÉ INCREÍBLE DIJE YO!, cualquier rato, es cualquier momento, cualquier persona, cualquier decisión, es en esencia… “cualquier cosa”
Al mismo joven le pregunté en el famoso “chat”... ¿tu crees que un empresario contrataría a un joven que hace las cosas en “cualquier rato” que llega a “cualquier hora”, que presenta los trabajos de “cualquier manera”, que expresa “cualquier criterio” y que cuida los bienes de la empresa “de cualquier forma”. EL JOVEN DIJO… “NO”
Entonces… ¿ante que tipo de jóvenes estamos?. Es el Ecuador, realmente así, qué sucede con nuestra educación, por favor… ¡me parece espeluznante!... ¡Penosísimo, trágico diría! ME TEMO QUE NUESTRA EDUCACIÓN REQUIERE UN “ELECTROSHOCK”. Si en Chile en estos días ha habido una manifestación multitudinaria para que mejore la educación, aquí debería haber un “terremoto educativo”. No podemos seguir como hasta ahora, pues los resultados los vivimos con una generación que peca de irresponsabilidad manifiesta en muchos conglomerados humanos –aún en los que llamamos más elitistas- y sesgada hacia… “cualquier cosa”. No es SÓLO CUESTIÓN DE UN NUEVO CURRÍCULO DE BACHILLERATO, tal vez eso sea lo menos importante, es necesario otro tipo de medidas concomitantes al famoso y todavía poco claro “Nuevo Bachillerato”, pues de nada valdrá toda las Matemáticas, el Pensamiento Filosófico, la famosa “físico-química” que nadie entiende, si los valores humanos y el pensamiento crítico –procesos de pensamiento para comenzar- no forma a padres y madres, maestros, maestras y directivos… Ah, entre otras cosas…

Da miedo pensar en el futuro que nos espera en manos de estos jovenes de pocos esfuerzos
saludos cordiales
Excelente artículo,quiero que sepas que cada vez que veo un artículo tuyo lo leo!
Abrazo
JRT
Bien Dr.Briones por su articulo que explica el porque de la mediocrida imperante.
Recuerdo perfectamente en mi época de alumno del Vicente Rocafuerte que cuando ingresaba el profesor todos debíamos estar ya dentro del aula, y a su ingreso era nuestra obligación pararnos en señal de saludo, desde luego bien presentados con la camisa dentro del pantalón: y si eso no era así inmediatamente éramos retirados del aula. Es que la imagen de respeto y disiplina que imponía el profesor era manifiesta, vemos ahora maestro y alumno bebiendo alcohol en cualquier cantina cercana al colegio. Ni que decir mucho de las calificaciones; éstas llegaban a secretaría y nadie las cambiaba, ahora entre profesor y alumno se negocia el pase de año.
Posteriormente ya en la universidad las clases empezaban a las 7 de la mañana y era a esa hora porque tanto el profesor como casi todos los alumnos teníamos que salir al trabajo, pues la responsabilidad para sostener la economía de la casa nos obligaban a hacerlo. Creo que eso ocurrió a muchos de nosotros en aquella época.
Indiscutiblemente fuéron otros tiempos en la que ni usted doctor Briones, ni yo hemos sido afectados en nuestra personalidad, por el contrario esa disiplina y asumir responsabilidades nos ha forjado a no hechar la culpa a terceros o hacer las cosas \" en cualquier rato\"
Excelente artículo. Puso el dedo en la llaga. ¡El atraso trae retraso!
El respeto por si mismo comienza por no hacerle perder el tiempo a los otros. Hay mucho que hacer en nuestro país al respecto.
En países como Noruega, Suiza o Japón, el respeto por las personas en ese aspecto es admirable. No en vano son las sociedades mas avanzadas del planeta. Es tanta la exactitud con la que actúan en cada uno de los segmentos de sus vidas, que uno puede poner en hora su reloj solo con la salida y llegadas de los trenes. Nada lo dejan al azar. Un japonés, un noruego o un suizo; entre otros países del hemisferio norte, se sienten inestables ante la incertidumbre. Llegar atrasado en cualquiera de los países avanzados, es una falta de respeto; quienes hagan esperar a sus interlocutores, ya han perdido la ventaja que pudieran haber llevado en sus negociaciones.
Comenzar las clases o cualquier otra actividad temprano, permite disfrutar de un clima más fresco y de mejor aprovechar la asimilación del aprendizaje en niños y adultos, en particular en nuestra Costa, adonde el clima caluroso sofoca y vuelve desesperante permanecer mucho tiempo encerrado en una sala de clase, a menos que esta disponga de acondicionadores de aire, lo que no es el caso en la mayoría de centros de estudios, y peor ahora con la crisis económica provocada por el mal manejo de las finanzas del Estado, que ha obligado al gobierno a exprimir mas el bolsillo de los ciudadanos.