Cada día como que se hace más pesado escribir algunas líneas y exponer tus criterios, porque llegas a darte cuenta, al menos en mi caso así ha sucedido, que uno a través del tiempo escribe lo mismo y lo mismo, sin embargo las cosas siguen igual o peor que antes, o simplemente confirmas que tus más oscuras premoniciones se cumplieron, y obviamente no en beneficio de todos o al menos de una gran mayoría, sino de unos pocos que son los que actualmente manejan el País a su antojo y libre albedrío.

No obstante de lo anterior, si existen iniciativas y esfuerzos colectivos que me permiten pensar que seguimos con un paso sostenido por buen camino, siempre buscando la luz del túnel, obvio, eso no lo veo y creo que no lo veré por parte de este Gobierno, al menos en algún tiempo, pero por el lado de nuestro Alcalde y cuerpo edilicio, se trabaja arduamente por la Ciudad, y cada vez se siguen inaugurando obras, que engrandecen a Guayaquil, empujándolo a otros niveles de sociedad y equiparándolo con las mejores metrópolis de Latinoamérica, y por qué no decirlo, aunque les duela a algunos, del mundo.

Este último día de feriado por insistencia de mi hija menor, nos fuimos a conocer la fuente de aguas danzarinas, y déjenme decirles, que aunque el lugar estaba repleto hasta las banderas, esperé parado por casi 45 minutos que dé inicio el espectáculo, y la paciencia de este servidor de ya 4 décadas sobre los hombros estaba a punto de desbordarse, siento que dicha espera estuvo más que recompensada al ver en todo su esplendor el funcionamiento de esta gran obra recientemente inaugurada, como un justo homenaje a un nuevo año de independencia de esta libérrima e ínclita Ciudad.

Guayaquil la hacemos todos, y aunque se pretenda vilipendiar a sus representantes y a su gente, el guayaquileño de nacimiento y de corazón ya intuye quien le miente y quien sin hablar ni denigrar a nadie ejecuta lo ofrecido y embellece a su ciudad, no nos debemos desesperar, el momento de hacer justicia está muy próximo a llegar, y esos, quienes su único afán megalómano es apoderarse de esta urbe como botín político, tendrán que redefinir sus pretensiones, y comenzar a hacer, al menos lo que la Constitución y la ley los obliga a ejecutar.

Las obras seguirán llegando y continuaremos erigiéndonos como una Ciudad Destino, ya nos hemos acostumbrado a tener excelentes dignatarios, tenemos casi 2 décadas de buenas administraciones municipales y continuaremos en esa línea a cualquier costo, no debemos permitir que politiqueros pretendan entorpecer nuestro progreso y peor aún nuestro autoestima como verdaderos Maderas de Guerreros, debemos defender juntos nuestra libertad y que la Fuente de Aguas Danzarinas, como lo fue la Fragua de Vulcano en 1820, sea para nosotros un recuerdo que unidos somos invencibles, y que unidos llevaremos a Guayaquil a los niveles que nosotros mismos nos propongamos como conjunto.