El hecho real es que esta consulta tiene un ganador y un triunfador. El ganador es el Presidente que obtiene un triunfo numérico con el sí, hay un triunfador que es el pueblo ecuatoriano que se reivindica, a mi modo de ver, con la gran votación, que sin ser aparentemente la ganadora, si es la mayoritaria. Me permito afirmar esto por cálculos realizados no por mí sino por el Consejo Nacional Electoral y por diferentes personajes que hacen de actores políticos y que han sido entrevistados por los medios en los últimos días.

Hay una realidad que no podrá ser cambiada, así gane el si por la mínima diferencia, en todas las preguntas o en una parte de ellas, igual, esto es, que si sumamos los votos por el no y los nulos más los blancos la votación mayoritaria no aprueba el referéndum ni la consulta.

La Ley dice, y aunque mala hay que respetarla, que se ganara con la mitad mas uno de los votos validos. Trampa infame e infamante para sus autores. Es una forma de burlar la voluntad popular. El voto nulo o el voto blanco, a mi muy modesto criterio, es una forma de decir no, o por lo menos de negarse a decir si. Traducido a expresión o manifestación de voluntad, es una negativa simple a la totalidad del hecho consultado. Pueda ser que diga no a las preguntas, pueda ser que diga no a la integralidad del acto, o que sea una manifestación de rechazo al acto de consulta, a la figura del gobierno, en fin, es una gama muy amplia a la que se puede atribuir la negativa de ese voto nulo. Igual cosa con el voto blanco, que este es mas grave aun, porque demuestra un que me importismo absoluto. Es una manifestación que no le interesa ni la patria ni los resultados de lo que se esta haciendo.

En definitiva estas dos manifestaciones populares expresadas mediante el voto nulo y el voto blanco, son demostraciones de que hay una disconformidad. Un desacuerdo. Que es una forma incluso superior en criterio y en contundencia que el mismo voto negativo. Al ser entonces ambas expresiones negativas, se deberían sumar a la opción. En este momento la negativa a la consulta y al referéndum se convierten en mayoritarias. Esto significa que hay una negación real y práctica a lo preguntado. El triunfo se alza con el no.

Pero bueno, interpretación más o interpretación menos. Conforme a la Ley gana el Presidente. Entonces recurro al argumento utilizado por los sectores de gobierno desde hace mucho tiempo. ¿Dónde está la legitimidad? . La legitimidad se tiene únicamente cuando el triunfo es arrollador, cuando el triunfo es definitivo y claro, podemos decir que estas son expresiones más o menos cercanas a lo dicho por los miembros del buro de gobierno. Entonces, la legitimidad se deberá dar en esas circunstancias, pero nos encontramos que el triunfo es mínimo, por lo tanto carecería de legitimad cualquier acción hecha por el gobierno a partir de los datos oficiales y legales del triunfo.

Al hacer la diferencia entre ganador y triunfador estaba tratando de separar lo legal de lo legitimo. Una vez establecidos los parámetros de ambos, huelga entrar en explicaciones que lo aplicable debe ser lo legal que se sustente en lo legítimo. Porque de no hacerlo se corre el riesgo que mañana o dentro de dos años, cuando se proceda a elegir nuevo presidente y todo indica que será una tendencia diferente a la de Alianza País la que se imponga en el futuro, aduciendo la ilegitimidad de lo actuado deje de lado cualquier reforma o cambio en legislación o en la constitución.

El presidente en estas alturas del partido debería de buscar la reconciliación con esa inmensa mayoría que le ha dicho no. Sustentada seguramente en un rechazo a la forma de llevar el país. Porque no nos olvidemos que el Presidente mismo transformo esta lucha electoral en una que trasluzca aprobación o desaprobación a su gobierno. Yo dejaría de lado lo preguntado y le indicaría a la mayoría, esto es a los que votaron no, nulos y blancos que inicio el camino de la reconciliación. Esto incluso reafirmaría la simpatía de los que votaron el sí, le abriría un espacio mucho mayor de gobernabilidad. Si el pueblo ve que el Presidente es capaz de grandes renunciamientos, lo puede acompañar y dar la vida por el, caso contrario lo demandara en las urnas y no le permitirá reintentar nuevamente la aventura.