Hubiera querido iniciar esta entrega renegando contra el desgobierno, por la simple intención de querernos endosar el costo de su incapacidad administrativa, a través de “impuestos verdes”, o ajustes a los “subsidios” de consumo eléctrico a los pelucones que gastan en “jacuzzis y piscinas”, cuando simplemente es querer tapar el hueco “negro” de los 1.300 millones de Kw. que se le roban al Estado, sin embargo, me enteré como muchos de ustedes por los medios de comunicación, que un ciudadano había atropellado a un delincuente, que estaba amenazando con pistola en mano a su esposa y tierna hija, por robarle un teléfono celular.

Pensé como muchos, ¿qué hubiera hecho yo?, y creo que la respuesta de la mayoría sería, por mi familia, también lo hubiera realizado; más allá de la noticia que quedó rondando en mi cabeza, dado el hecho, que esta es una reacción o sentimiento natural, al cual nos han llevado más de cuatro años de una desidia, y más bien un patrocinio soterrado a la delincuencia, me dolió la misma, por que quien ejecutó esa valiente acción de enfrentarse a un par de delincuentes armados a fin de salvaguardar la vida de su familia, es un buen amigo y del cual solo me queda respaldarlo en su gestión de defensa.

No es justo estimados lectores, que Gastón ahora tenga que esconderse, y que el ladrón que logró huir, siga campante en las calles amedrentando y jurándole venganza, y las autoridades que están en la obligación de darnos protección, no hagan ni digan absolutamente nada, personas como Gastón, deben ser ejemplo ciudadano, es verdad, se cegó una vida, pero una vida que minutos antes, también atentó con las vidas de su esposa e hija, y estoy seguro, que no hubieran titubeado en matar o herir a quien sea, con tal de cumplir sus protervos objetivos, sin embargo de eso, él hizo, lo que todo padre de familia está obligado a cumplir, velar por los suyos, aún al costo de su propia vida.

Ese sentimiento de pertenencia y de protección a lo nuestro, es lo que debemos llevar también dentro de los corazones, Guayaquil, también es parte de nuestra familia, y así como Gastón no dudó ni en un momento arriesgarse por su entorno, debemos también nosotros reaccionar cuando pretendan abusar u ofender a nuestra libérrima ciudad.

Nos has enseñado mucho Gastón, tu valentía, tu fortaleza y tu firme decisión y convicción de que hiciste lo correcto, nos marcará a muchos el rumbo y nuevo camino a seguir, no estás solo querido amigo, has sembrado una fuerte semilla, en terrenos que hace mucho están sumamente abonados, y que esperaban un “hecho”, que lamentablemente cayó en ti, para dar inicio al florecimiento de una nueva democracia, de una nueva ciudad, y de una nueva lucha, que recién está dando sus primeros pasos, pero que poco a poco, irá coronando hitos, y poco a poco irá cumpliendo objetivos y sagradas metas como lo son la libertad y la justicia.

Solidaridad para el “pana” y su familia, y ten por seguro que muchos, muchísimos ecuatorianos, Estamos contigo, amigo Gastón.