León Febres-Cordero

“Nadie es de todos. Sé que él hizo con mano de hierro lo que no se podía hacer con mano de seda. Era un personaje con carácter”. Así se expresó de León Febres Cordero (LFC) el escultor español Víctor Ochoa, autor del monumento que en memoria del expresidente del Ecuador y exalcalde de Guayaquil, planificado levantar en el barrio Las Peñas. Con esta pieza de bronce, la discusión está servida a diestra y siniestra.

Se dice que LFC fue autor entero de una política de Estado que en su mandato, aplicó con exceso todas las competencias de la siempre bruta fuerza pública ecuatoriana. En la década del ochenta, la izquierda ecuatoriana, siempre romántica, se atrevió a dejar los versos y guitarra, y tomó los rifles y los manuales de la guerrilla. Quiso concretar sus sueños con secuestros y vidas ajenas. Un país como el Ecuador, con instituciones de justicia y policía aun en construcción, el fortalecimiento de grupos como Alfaro Vive era cosa de tiempo. ¿Qué sería del Ecuador hoy si estos insurgentes crecían en su actividad?

Guayaquil era un sitio pestífero que había sido abandonado a su suerte por sus hijos más pudientes por dinero y por intelecto. Sucia, corrupta, derruida, amilanada en su espíritu, Guayaquil era un cantón más con un puerto. Nada más. La altiva capital montubia había sido presa de su misma dinámica comercial (hacer dinero de espaldas a lo público) y prisionera de las dictaduras andinas que iban de a poco aplastándola. LFC supuso un alto a esto. Negarlo es imposible.

Fondos privados han corrido con el gasto que significó el diseño y construcción de la obra del maestro Ochoa. El Municipio de GYE, a cuya competencia está la regulación del espacio y la vía pública, ha otorgado los permisos necesarios para levantar en Las Peñas esta estatua. Personalmente hubiese querido que la monten en otro sitio que no altere la fisonomía de un lugar que cuenta con antecedentes históricos propios, como es el Fortín de la Planchada. Sin embargo, ya la autorización está concedida.

¿Qué molesta a quienes reclaman la presencia del monolito de bronce? Que una figura relacionada directa o indirectamente con violaciones a los derechos humanos, sea edificada en un documento histórico como lo es un monumento. ¿Dónde estaba Billy Navarrete cuando el Municipio de GYE autorizó la erección de un monumento a Ernesto Guevara? Las izquierdas reclaman cuando el homenajeado es un “torturador de derecha”. Si el torturador es de izquierda, van gustosos al coctel de inauguración. Tengo esa profunda impresión.

¿LFC fue el padre del caudillismo ecuatoriano? No. Él simplemente fue uno más que utilizó el sistema eleccionario en beneficio de lo que creyó correcto, que a ratos se confundía con sus intereses. Así lo hizo Velasco Ibarra, Guevara Moreno, Roldós, los Bucaram, Lucio y ahora Rafael Correa. En un país de ciegos el tuerto es el rey: Ecuador sin estructuras de participación ciudadana que sean fiables, con gremios debilitados, y con los vehículos de participación ciudadana (los partidos políticos) sin enllantar, la mayoría electoral sumergida en la ignorancia vota por el simpático, el gritón, y hasta el más guapo. El clientelismo se expresa en cada proceso eleccionario y vivimos la dictadura de las mayorías. ¿LFC inauguró esto? No. Fue la vieja ley de partidos políticos que se cocinó a finales del 70 con dictadura incluida.

“A mí no me interesa justificar a Febres Cordero ni ser su juez. Lo que sí me interesa es que se reconozca que esta es una escultura magnífica. Lo que marca el éxito de mi trabajo es si la gente se siente o no impresionada por el enorme pedazo de carne – bronce.” De que el trabajo de Ochoa generará impresiones, no cabe duda. Calificar la validez, calidad, o moralidad de esas intenciones, eso es subjetivo, es parte del arte. ¿No fue la libertad de este ejercicio del observador con la obra lo que le reclamaron a Melvin Hoyos los artistas urbanos que hoy por ahí se quejan del monumento a LFC?