(CC) por Necatpace.org - Flickr

En estos momentos me estoy preparando para someterme a una cirugía que en definitiva va a cambiar el rumbo de mi vida; debería estar estresado, SÍ, lo estoy y bastante, pero más allá de ese sentimiento que nos embarga, al desconocer que nos deparará el futuro, tomé una decisión, y seguiré firme en la misma, aunque las modificaciones que debo realizar a mis esquemas mentales, en este caso alimenticios, son similares a la de dar un giro de 180 grados, a los cuales he hecho un compromiso familiar, y para conmigo, que lo voy y lo debo cumplir.

Así mismo, puedo comentarles también, que la semana anterior, tuve el enorme agrado y oportunidad de participar en un seminario de Liderazgo, brillantemente coordinado por el Instituto Nacional Demócrata, (N.D.I), que es una ONG internacional, cuyo principal objetivo es fortalecer las democracias en los países donde voluntariamente intervienen, y en el cual participamos 25 miembros de partidos de distinta tendencia y visión del quehacer político, desde Pachacutik hasta Social Cristiano, pasando por el partido de Gobierno actual, Movimiento Ruptura, Sociedad Patriótica, Prian y Concertación del señor Montúfar.

Creo que ustedes al leer el detalle de los concurrentes, tendrán la misma sensación que yo tuve en el momento que me invitaron; que tal cual los Congresos de antaño, o las Asambleas Actuales, sería una suerte de circo, en el cual, lo más probable es que salgamos más enemistados, o al menos utilizáramos la tarima que nos brindó el N.D.I., y nos saquemos “los cueros al sol”, en defensa de nuestras posturas, líderes e ideologías, y que el ambiente sería de lo más hostil y sin sentido.

Sin embargo de lo anterior, mi perspectiva del desenvolvimiento negativo del curso, como lo fue también para muchos otros de los que participamos, entre los cuales hubo Asambleístas, asesores, Concejales, líderes indígenas, y miembros de directivas partidistas, fue totalmente lo contrario, trabajamos en un ambiente de paz y tranquilidad, ya que nosotros nos auto impusimos las reglas, y salvo contadísimas excepciones, pudimos escuchar y debatir sobre los diferentes temas que revisamos durante los 5 días de “encierro” que duró la totalidad del programa.

Personalmente lo que más me enriqueció, fue palpar en carne propia, que la concertación y los acuerdos son posibles y viables si existen la intensión y los deseos de hacerlos, que siempre existirá un motivo en el cual confluyan nuestros objetivos, porque más allá de las agendas partidistas, somos personas humanas con sentimientos, y siempre vamos a estar en la búsqueda del bienestar de los más necesitados, y más que todo, que debemos de generar la conciencia común, de que se puede lograr con VOLUNTAD y DECISIÓN de generar reales y profundos CAMBIOS.

Estimados lectores, considero que la concertación bajo una agenda programática en beneficio de los que menos tienen es muy posible de realizarse, debemos dar el primer paso que siempre será el más complicado, pero aceptando que las barreras son franqueables, los esquemas mentales modelables y que somos capaces de romper los más grandes paradigmas, es suficiente para avizorar, como cualquier ser humano o partido político racional, que “El Ecuador que todos queremos, está justo en nuestras manos”.