El principio “pague primero reclame después” fue derogado cuando se cambio del antiguo Código Fiscal al Código Tributario, a principio de la década de los 70. La conceptualización tributaria es variable al igual que los principios que mueven el sistema económico. Básicamente porque la exacción tiene que responder a la proporcionalidad de los ingresos de los particulares, esta tiene que acomodarse a la capacidad contributiva de quienes producen y pueden ser objeto de imposición, no se impone pago de tributos a quienes no pueden cumplirlos, eso se denomina principio de oportunidad.
La historia del tributo nos lleva a cuando de modo independiente a la actividad de los individuos se imponía un pago de impuesto conforme a la necesidad o al requerimiento de quienes conducían un estado, sea monárquico, feudal, etc., en ese momento el impuesto no era solamente la obligación a cumplir para permitir al gobierno darle a los miembros del estado el servicio público que cubra sus necesidades absolutas. En ocasiones el impuesto estaba dirigido a obtener beneficios personales para quien o quienes ejercían el poder, alegando designio u origen divino, o cualquiera de esas concepciones que gracias a Dios en los actuales momentos ya han sido dejadas de lado, salvo en los países en donde aún se mantiene en condición de servilismo casi feudal a los asociados al estado, como en los regímenes socialistas marxistas leninistas.

