Un ofensivo artículo sobre la Independencia de Guayaquil publicado en un diario de nuestra ciudad, pretende minimizar la importancia del 9 de Octubre y el rol de Olmedo en la Independencia. Es parte de un largo repertorio como el supuesto desprecio de Alfaro a los empresarios y las causas de la Revolución Juliana. El columnista se refiere a historiadores irresponsables y manipuladores. Quienes deben merecer tales calificativos son aquellos que pretenden que no exista revisión de la historia y creen que sus interpretaciones del pasado son eternas. Ellos tienen décadas ofendiendo a personajes y sectores guayaquileños, desde quienes participaron en la Independencia.

Mientras la sierra brillaba en esplendor y la costa se encontraba opacada por no tener población, ni existir actividades productivas de importancia, no había críticas a los costeños. Las ofensas comenzaron después de desaparecer el poder económico y político de las provincias serranas por la quiebra de los obrajes y Guayaquil se convirtió en el motor económico y político de Ecuador desde 1820. Desde las primeras ediciones del Patriota de Guayaquil, primer periódico de nuestra ciudad, se aprecia la diferencia del pensamiento ideológico entre las dos regiones, liberales los costeños, ultra conservadores los serranos. Las diferencias se acentuaron en el conflicto entre Flores y Rocafuerte. Este último tuvo que enfrentar a quienes no querían la apertura comercial; su Ministro de Hacienda fue destituido por el Congreso, primer juicio político en la Historia de Ecuador.

Por los cien años de la Academia de Historia, un historiador de la sierra, escribió un libro sobre ella. En el capítulo sobre la Independencia mencionó extensamente el 10 de Agosto, pero ignoró al 9 de Octubre. Quienes manipulan la historia no aceptan que por el 9 de Octubre y el poder económico de Guayaquil, Ecuador se independizó; deben leer el informe de Jerónimo Valdés y Sierra, Subjefe del Estado Mayor del Real Ejército en Perú, solicitado por las autoridades españolas, para reportar sobre los sucesos del 9 de Octubre: “Sin la insurrección de Guayaquil no se habría perdido el Reino de Quito”.

Realidades diferentes

Las críticas a los guayaquileños desde 1821, continuadas el resto del siglo XIX hasta la actualidad, tienen explicación histórica. Desde hace más de 100 años, la respuesta de numerosos estudiosos del pasado ha sido manipular la historia para sacar conclusiones diferentes a la realidad.

Una de las explicaciones se encuentra en las citas presentadas a continuación. Juan Antonio Monroy y Velarde, Visitador y Presidente de la Audiencia de Quito, en un informe al Rey en 1790 afirmó: “…esta capital que habiendo sido una de las ciudades más ricas y opulentas de América por sus fábricas y manufacturas, se ve hoy llena de ruinas […] dando un […] testimonio de su pasada opulencia y actual miseria. Esta es la perspectiva oficial que ofrece Quito”.

El 26 de Mayo de 1821, El Patriota de Guayaquil comentó: “Si tres siglos de ignorancia, monopolios, trabas y prohibiciones, no hubiera atado nuestras manos, nuestra opulencia habría llegado al más alto grado, y esta provincia, señora del Pacífico, no tendría un palmo de tierra sin un habitante, ni un vecino sin finca y caudales”. Esta es la filosofía de vida de los guayaquileños que quieren superarse: aspiraciones materiales logradas con esfuerzo propio, y libertad para pertenecer a una sociedad de propietarios. Lo expresado en El Patriota de Guayaquil coincide con el pensamiento de Rocafuerte: “Sus verdaderas minas están en el cultivo de la tierra y el fomento del comercio; pero como éste no prospera sino a la sombra de la libertad política, ninguna parte del globo reclama más imperiosamente que la nuestra, la imitación del espíritu libre de los Estados Unidos. El espíritu mercantil es enemigo de privilegios, de monopolios de compañías reales y de realismo. El comercio es inseparable de la libertad y de la riqueza nacional; solo puede existir bajo los auspicios de los gobiernos liberales”.

Desde 1820, Guayaquil vio el futuro con optimismo, sus empresarios estaban listos parar triunfar y su pueblo salir adelante. En cambio, Quito, sumida en la pobreza, su gente no pensaba en el mañana material, tenía que ver cómo sobrevivía el día.Fueron dos realidades diferentes dentro de una misma frontera.

Capital y libertad

Tercera réplica para quien últimamente intentó ofender a la ciudad; también para aclarar a otros historiadores no de esta ciudad, que frecuentemente lo hacen, ¿Cómo pueden minimizar el rol de Guayaquil y de sus hombres en la Independencia del país? A continuación, lo que omiten. Una región económicamente quebrada como la sierra, no tenía los recursos para independizarse, necesitaba capitales guayaquileños. El propio Bolívar se refiere a la pobreza de la capital en carta a Santander: ”En Quito no se paga a nadie…”

Cartas de Olmedo a Bolívar y Sucre desde Abril de 1821 hasta su salida a Perú, describen los montos de dineros y su uso para lograr la Independencia de Quito, y resto de la Audiencia de Quito. Hay referencias a construcción de naves para traer las tropas de Bolívar, su alimentación en el viaje y durante los meses que duraron las batallas, medicina e instrumental quirúrgico, préstamos forzados (donaciones) proporcionados por empresarios guayaquileños, (uno de ellos de 80,000 pesos), recaudaciones de la explotación de la sal por 100,000; estos dos rubros equivalieron a 26% de las exportaciones de 1821. Si se toma como referente las exportaciones actuales de Ecuador, el valor presente superaría 3,000 millones de dólares. En un solo mes, hubo adicionalmente los siguientes egresos en efectivo, bienes y especies. Con palabras de Olmedo: “[…] salió el oficial Pellicer con dos mil pesos para Babahoyo y con encargo de recibir otros dos mil[…] ”, “Van 20000 cartuchos de operación y 10000 de instrucción, y demás municiones que usted pide”, “El oficial ayudante del amigo Morales[…] llevará mil pesos y la quina, […]el botiquín que existe en Samborondón fue provisto… ”.“El teniente Bell… tiene ya a bordo […] las 400 tablas y los cien remos …”. “[…]van 44 mulas… ya fueron 14. Hemos comprado la bayeta para frazadas, irán con algún dinero”, “El hospital se embarcó anoche…” En meses posteriores el Ayuntamiento continuó financiando a Bolívar. Cuantiosos capitales de Guayaquil también fueron usados por él para la liberación de Perú. La próxima semana comentaré, otra crítica, el rol de los empresarios en el desarrollo de Ecuador.

La gran transformación

Guayaquil introdujo la modernidad al país, aprovechando el gran crecimiento económico logrado por el esfuerzo de su gente, iniciado a fines del siglo XVIII. Según Angus Maddison, historiador inglés, el producto interno bruto (PIB)mundial aumentó 3.5 veces entre 1820 y 1900. Como no hay información del PIB guayaquileño, la exportación podría ser referente comparable. Las de cacao crecieron en el mismo período, 11 veces, progresamos más que la media mundial. Los historiadores no guayaquileños, ayer como hoy, no reconocen los enormes beneficios de la riqueza generada por las exportaciones guayaquileñas. Todo lo contrario dedican grandes espacios para escribir sobre la explotación del campesino, el ingreso de bienes importados para las clases adineradas y sus gastos de residencia en Europa.

Lo que ellos omiten por ignorancia o mala fe es que los empresarios guayaquileños trajeron las primeras máquinas inventadas en la Revolución Industrial; instalaron la primera planta de gas para proporcionar luz en la ciudad; establecieron la telefonía y la luz eléctrica; iniciaron el sector automotriz, así como la producción de cemento; fundaron las primeras compañías aseguradoras y crearon la Banca, las instituciones financieras sirvieron como Banca de desarrollo al financiar la obra pública. Esos historiadores no leyeron las memorias del Ministerio de Hacienda, que detallan los préstamos de los guayaquileños a todos los gobiernos. García Moreno jamás hubiera iniciado la construcción del ferrocarril sin el apoyo del Banco de Ecuador, institución privada, así como Alfaro evitó destruir el sistema monetario Patrón Oro que él mismo había introducido, con el préstamo concedido por un grupo de empresarios guayaquileños. El mercado de capitales en Ecuador fue iniciado con la Bolsa Mercantil y la Bolsa de Comercio. La primera fue una de las pioneras en el continente. El primer gremio de comerciantes en Ecuador se constituyó por iniciativa privada guayaquileña. No hay espacio en esta columna para listar el aporte de los empresarios a Ecuador. Hay otras profesiones que también introdujeron la modernidad, sobresaliendo los médicos e ingenieros civiles.