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vacation

Aparentemente derivada del latín “vacans”, vacaciones significa: estar libre, desocupado, vacante. Disfrutar de unas vacaciones, de unos días al año no de no hacer nada, sino de hacer lo que se quiere, es beneficioso para la salud, evita el estrés y proporciona descanso.

Las vacaciones son necesarias no solo para los chicos, también para los grandes, en sí, para todo el mundo. A veces pienso que por eso morimos en este mundo, porque llega el momento de tomar unas largas vacaciones. Siempre necesarias. Si no paramos nosotros, alguien, la vida misma, nos para. ¡Hasta aquí! Nos dicen. ¡Ahora a descansar!

Definitivamente estamos en un tiempo en el que las susceptibilidades hacen que las personas se sientan insultadas a veces sin que se les haya dicho nada que pueda ser considerado insulto, otras veces por interpretar en forma errada lo dicho sobre ellos.

Hay un decálogo sabio que recopilé hace un tiempo con el título “cómo evitar las riñas familiares”, que en uno de sus puntos dice: “¿Lo que te dijeron es verdad? Ponte furioso. Si no es verdad, considera que nunca fue dicho.” Esta es una verdad tan absurdamente simple que se cae por su peso. Sólo cuando te dicen algo cierto, te puedes sentir herido.

Se ha dicho que en el año 2012 se iba a acabar el mundo, con esta noticia muchos estábamos poniendo las cosas en orden, por las dudas; no había mucho tiempo para los arrepentimientos; sin embargo, para la tranquilidad del mundo, se conoce que se han realizado estudios en el calendario maya que podrían cambiar completamente la teoría de que el fin del mundo, sería el 2012.

Ahora bien, un investigador alemán descubrió que la correspondencia del calendario maya con el calendario occidental estaba mal calculada y que ya no sería su fin el 2012 sino el 2220; esta noticia no sé si es frustrante o alegre, todo depende como nos haya ido el 2012.

Para los lectores de SOHO, la edición de diciembre trae un lindo regalo. Las fotos rebeldes de esta hermosa criatura vestida con el traje más fulgurante que tiene; su audacia.

Ya para 2006 Dallyana salió en un calendario con doce fotos que aún conservo. En una de ellas me firmó una dedicatoria apurada, pues se la pedí cuando ella caminaba a tranco acelerado por la Avenida 9 de Octubre. De ahí en adelante, conforme resbalaban los meses y los años esa esbelta figura de los desafiantes muslos que contradicen una mirada un poco triste pero dulce, me acompañó en mi oficina decorando la pared más luminosa de todas. Simplemente, deshojé la parte numérica del calendario y cada año reemplacé ese fútil accesorio de los meses, semanas y días con el correspondiente al nuevo año. Así fue como comprobé como todo visitante la miraba de reojo primero, pero inevitablemente luego admirarla detenidamente. Hombres y mujeres. Ya no era cuestión de género. Era ese algo indefinible que tiene la hembra como belleza estética.

Hoy celebramos los cristianos la Nochebuena, víspera de la Navidad, la fiesta mas importante del año por conmemorar el Nacimiento de Jesús.

Si bien la noche es tomada por las diversas mitologías y culturas como algo malo, el que una sola noche al año sea declarada y llamada Nochebuena, es de una muy alta significación. Es que la noche es sinónimo de tinieblas y en muchos casos de muerte, pero una sola noche en el año es representativa de luz, de vida y de paz.

Pablo VI indicaba: La paz no es el pacifismo, ni la ausencia de guerra, ni el equilibrio entre los adversarios, sino el fruto de la justicia y el amor entre los seres humanos y entre los pueblos. La Paz en la tierra no es, tranquilidad ni resignación egoísta.

Desde que era chico mi papá me decía que estas fiestas no le gustaban porque lo ponían melancólico. Yo no lo entendía porque siendo niño, era beneficiario de los regalos que le pedía. Sin embargo y desde hace muchos años le doy la razón, ya que con el tiempo he llegado a ser como él.

Muchos dirán que estas fiestas son bonitas porque son familiares o porque se recuerda el nacimiento del niño Jesús. Yo creo que las misma son buenas para los que tienen dinero y malas para los que carecen de él. Para los pudientes, estas navidades son sinónimo de juguetes caros, regalos costosos, celebraciones con comidas exóticas y licores finos. Sin embargo, en los barrios marginales se la vive con agua caliente endulzada por azúcar o canela y un pan.

Estos contrastes marcan la injusticia social de una sociedad que nos divide, a fuerza de obligarnos a festejar un acontecimiento cuyo mayor beneficiario es el comercio. Todos los almacenes venden más y el aparato productivo hace que la economía se reactive. La gente saca dinero de donde sea y las tarjetas de crédito son infladas a más no poder. Es imposible decirle a un niño de clase media para arriba, que esta navidad se la va a celebrar solo acudiendo a misa para recordar el nacimiento del niño Jesús. No existe forma de explicarle a un menor de edad que no hay dinero para los regalos, ya que la propaganda y la publicidad es tan fuerte, que su mensaje real y subliminal es claro y contundente: si te quieren, te darán regalos y mientras más te quieran, deberán ser más caros.

No hay ser humano que no desee tener principios válidos fundados en una verdad permanente que le sirvan de guía para decidir y actuar haciendo el bien en cualquier aspecto de su vida, función o poder social que tenga. Un gran maestro reconocido por el mundo entero en dar a la humanidad esos principios fue y es todavía Juan Pablo II. Por eso he creído oportuno, citar algunos pensamientos de él, aplicables para superar algunas situaciones problemáticas que vivimos.

Inmutabilidad y universalidad de la ley natural

Precisamente gracias a esta ‘verdad’, la ley natural implica la universalidad. En cuanto inscrita en la naturaleza racional de la persona, se impone a todo ser dotado de razón y que vive en la historia. Para perfeccionarse en su orden específico, la persona debe realizar el bien y evitar el mal, preservar y conservar la transmisión de la vida, mejorar y desarrollar las riquezas del mundo sensible, cultivar la vida social, buscar la verdad, practicar el bien, contemplar la belleza (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q.94, a.2).

Te escribo esta carta en un momento de reflexión y tristeza. Veo la realidad y me doy cuenta que el país está peor. Miro a los que tienen el poder y asquea la prepotencia con que pretenden someternos a los demás. Parecería que todos somos brutos y solo ellos son los que saben lo que nos conviene. Pretenden callar el don más preciado que nos diste: nuestra libertad. Es que por estar ensimismados en su vanidad, pretenden decirnos que debemos pensar, que debemos expresar, como actuar y qué hacer.

Son tan egocéntricos que nos tratan de quitar nuestra libertad religiosa, cuando la relación entre el hombre y tú, solo depende de su conciencia.

Con esta gente belicosa en el poder, todos nuestros hermanos se empeñan en destruirse cada día. Pareciera que todos los esfuerzos de los ecuatorianos se encaminan al odio y la destrucción.

Hay quien dijo que “la vida es un espacio entre dos oscuridades”. San Alberto Hurtado, S.J., dijo: “la vida es un espacio entre dos eternidades”. ¿Qué es la vida? La vida es energía en movimiento. La vida debería ser para todos como un destello de luz.

Estamos en un tiempo de espera, esperar es tener esperanza. Quien no tiene esperanza no tiene nada que esperar.

Esperamos celebrar días festivos y entre esas festividades, la más importante es, inclusive por tradición, la Navidad. Lo que sucede es que la tendencia del mundo ha ido haciendo variaciones en el concepto básico de las cosas. Festejar no es gastar, menos aún, despilfarrar. Festejar es estar felices por “algo” que nos llena el corazón de alegría.

Steve Jobs

Fueron las últimas palabras de Steve Jobs antes de morir según su hermana Mona Simpson. Ella dice en su artículo que no dejó de descubrir y sorprenderse hasta el último momento. También cuenta que aún en los peores momentos de su enfermedad no dejaba de pensar en cómo resolver problemas de diseño y de crear. Pero lo que más me sorprendió de este testimonio es la parte en la que cuenta que cada vez que su esposa entraba a una habitación el sonreía. Que anhelaba llevar al altar a sus hijas en el día de su boda, lo que evidentemente no sucederá.

Pensé que lo que más llama la atención de la vida de una persona son sus éxitos profesionales, las condecoraciones recibidas, los títulos académicos, los cargos públicos. Con pena también pensé que a veces le dedicamos mucho tiempo y esfuerzo a estos reconocimientos públicos y a la carrera de los logros profesionales y les pedimos un sacrificio enorme a nuestros familiares.

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