Sé que me identificas como un periodista de oposición, bestia salvaje, miembro de la prensa corrupta y, ahora, trabajador de la cloaca con antenas. Estamos en democracia y tienes el derecho a pensar y creer lo que quieras como yo tengo el derecho a considerarte un Presidente bien intencionado. No te puedo negar que me has ofendido porque en mis reportajes y opiniones nunca he tenido deseo de dañarte sino de, aunque no lo creas, contarte lo que sucede, lo que piensa la gente, lo que a criterios de unos y otros podría sería mejor… porque profesionalmente esa es mi obligación.

Pero hoy no te escribo como periodista. Lo hago como un hermano lasallano. Me eduqué en el mismo colegio que tú, el sin par San José. Tuve como guías casi a los mismos profesores y hermanos lasallanos que conociste. Y, por tanto, la misma concepción de lo que es ser un buen cristiano. Comprenderás entonces, porque así nos lo enseñaron, que como lasallano debo dejar a un lado mis facetas formales para tratar de adentrar en el espíritu, en la esencia, en la fe y en la esperanza que juramos ser cuando nos graduamos.

Seguramente no te lo han contado, pero se escucha, se rumora mucho, que estás tomando pastillas para tranquilizarte y poder descansar. Tú sabes que una de las leyes naturales de la vida es que uno no puede dormir en paz cuando no está bien con su conciencia. Si es como dicen, algo te falta o algo no estás haciendo bien y lo sabes… Esa es la muestra, hermano lasallano, de que no eres malo porque tu subconsciente está reaccionando. Por favor, date unos minutos para reflexionar estos quizás…

Quizá te alejaste de Dios. Porque estás siendo muy soberbio. Demasiado irreflexivo. Eso de insultar y humillar o sentenciar a quienes están equivocados o no piensan como tú es la muestra de que estás poco conectado con el Creador que nos ha pedido ver al mundo con ojos llenos de amor y comprensión. Por momentos, no te ofendas, en vez de cristiano pareces fanático. Y da la impresión –ojalá no sea así en la vida real- de que te abandonas sólo en tus propias creencias y tus conveniencias y que por ellas eres capaz de hacer lo que sea sin importar afectar a quien sea. Como sea, estás haciendo mucho daño al ánimo de muchos. Generas odios y pasiones. Y recuerda que no hay peor hijo para el Padre que aquél que daña el espíritu de los demás.

Quizá te juntaste con las personas no adecuadas y le diste la espalda a tus verdaderos amigos. Los nuevos han trabajado para que tengas todos los poderes que tienes. Pública y privadamente seguramente te han endiosado y te han hecho creer que todo lo puedes y que todo lo haces excelente. Unos quizá te susurran al oído para recordarte que no que puedes estar equivocado sino que todos los demás lo están. Otros pareciera que te quieren arrastrar al lado oscuro de la fuerza (la guerra de las galaxias es mi época) porque muchos de ellos también se juntan, conversan o andan cabildeando con supuestos amigos de otros países que no son referente de vida sino de muerte. Unos más te están, comentan, filmando, grabando y midiéndote permanentemente. Otros más allá, es evidente, te han hecho pelear hasta con tu propia familia.

Sí, quizá también te alejaste de tu familia. Por eso tu hermano te ha metido en problemas. Siempre, cuando uno se aleja de sus seres queridos, vienen las dificultades. La lejanía con ellos no permitió que te enteres de sus errores (yo sí te creo cuando dices que no sabías en qué andaba). Entonces, no pudiste cumplir como hermano o como padre –claro, de la Patria- al dar un consejo y evitar que sucedan. A tiempo no quisiste tampoco escucharlo y por eso ahora, que es tarde, ya no le puedes ni hablar. Reconociste que no has estado en tu propio hogar pero que vas a regresar. ¡Eso es! ¡Vuelve a tu esposa… vuelve a tus hijos! Conversa con ellos, abrázalos… llénate de esa buena energía y pureza que reflejan para que vuelvas a aterrizar. Y nunca dejes de llamar a tu madre para decirle cuánto la amas y pedirle que siga rezando por ti. ¡No tienes idea de cuán poderosas son las bendiciones de una mamá!

Hermano lasallano quizá necesites recordar ejemplos. La capacidad para integrar del hermano Eusebio. El sentido de la justicia del hermano Serafín. La dulzura del hermano Agustín. El don de gentes del hermano Pancho. La devoción por el servicio del hermano Adolfo. La prudencia del hermano Vicente. La humildad del hermano Pablo. La santidad del Hermano Miguel. La pulcritud de Roberto Bitar. La ejecutividad de Otón Morán. La sapiencia de Nicolás Parducci. La entrega desinteresada de Alberto Moreno. La honestidad de Luis Sarrazin y de muchos otros más… Vuelve a hacer como hacíamos en época estudiantil, que identificábamos esas particularidades ejemplares y tratábamos de sumarlas a las nuestras.

Te confieso que por esto de trabajar en la televisión a veces tengo grandes desubicaciones. Por eso, como terapia, siempre me doy una vuelta por el Colegio. Caminando por sus pasillos, veo y recuerdo a todos los que te nombré. Se vienen a mi memoria tantas experiencias tantas cosas vividas, lo que soñé, lo que anhelé… y me acuerdo de quién soy. Quizá tú también necesites volver a tus orígenes para acordarte de quién eres. No te digo que todo lo estás haciendo mal. Para nada. Sencillamente creo que tanto poder acumulado te está haciendo perder algunas perspectivas. Ese creo que es todo tu problema.

Te prometo también pensar en mis propios quizás para tratar de comprenderte mejor. Y deseo, con la mayor de las sinceridades hermano lasallano, que Dios te bendiga.

¡Que viva Jesús en nuestros corazones!... ¡por siempre!