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Antonio Tramontana

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A la Prensa de hoy y su brazo ejecutor que es el Periodismo los tratan de presentar como actores políticos de oposición, vaya torpeza en dicha visión, no se dan cuenta o ignoran que las Noticias, la Información y la Opinión que surge de los Medios de Comunicación Social constituyen un fortalecido rompeolas donde se estrella este Proceso Político y que constituye un bastión al sometimiento de un Pensamiento y de acciones que se engendran en un Proyecto y Programa Político que está en marcha.

Entonces podemos entender porque resulta lógico que se empleen calificativos, es racional que se confronte, es arte y ciencia política que se los combata como referentes del mal, es natural que se confeccionen leyes para regularlos, controlarlos y que rindan cuentas, es sencillo, en la dosis está el veneno, de que tipo no lo conozco pero no quisiera que sea como el DDT que aterrizando sus siglas podría sonar a Dictadura Democrática Totalitaria, es posible que esté errado en mi apreciación y que nunca ocurra de esta forma, pero en todo caso si todavía puedo hacer uso de mi Libertad de Pensamiento y de Expresión para plantear esta hipótesis en buena hora lo hago para trasmitir la óptica del buen uso y práctica de lo emocional con lo racional que toma sentido con un arma mortal que es el Marketing de Ideas cuyas formas de aplicación son las cuñas, spots, avisos, vallas, enlaces, medios de comunicación, etc, tienen un solo propósito presentar en la arena del circo romano a la prensa y al periodismo cual gladiadores de la credibilidad de la sociedad para despojarlos por bestias salvajes de aquella confianza ganada por la firmeza de sus convicciones y por su espíritu investigativo y de suspicacia que ha permitido denunciar los actos de corrupción, por supuesto si examinamos con cuidado todo lo analizado podríamos coincidir con la célebre frase de Luis A. de Bonald “Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la Prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la Prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las Leyes, para el segundo ninguno. Escoged, pues, entre la Libertad y la Muerte”.