Ecuador era un país en problemas. El Ejecutivo bregaba con el Legislativo. Ambos bregaban con lo Judicial. El tribunal electoral, dependía del reparto de la partidocracia y la prensa gobernaba con los titulares. La calle era el mudo testigo de todo lo que ocurría.
Surgieron voces descontentas. No se podía gobernar por teléfono. La partidocracia debía morir para que la patria sea de todos y no de unos pocos.
Ganó P.A.I.S., el nuevo régimen no juró la constitución de la partidocracia. Las hordas “democráticas” desalojaron a la corte constitucional y de hecho implantaron la nueva corte que dio origen al cambio de timón.

