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Sergio Seminario

Semanas atrás, un grupo de estudiantes de bachillerato, nos solicito participar de una mesa redonda en la cual se abordaría el tema del “Liderazgo”. Interesante conocer el pensamiento disímil, juvenil y aun no contaminado de este grupo social frente a distinguidas personalidades del quehacer nacional. Tanto y cuanto más apasionante si constatamos que nuestro país vive una crisis de aquel atributo, de la que no escapan el sector empresarial, político, cultural y gobernante. La experiencia amerita ser analizada.

Quienes nos antecedieron tuvieron el acierto en definir lo que es tal cualidad en un ser humano. Característica especial que ciertos seres tienen el don de poseer. En la mayoría de los casos sin que se hayan preparado, entrenado o capacitado. Mucho se pondero sobre las cualidades, perceptibles a todos, de algunos individuos: Ghandi; Mandela, Mao; Madre Teresa de Calcuta fueron alguno de los citados.

En lo personal nos hemos mantenido alejado de los temas políticos por no ser conocedores del mismo. Pero cuando ciertos hechos se conforman y destruyen los valores en los que nos educaron, no podemos quedarnos callados. Ya anticipamos las voces altisonantes de ídolos de barro verdoso, únicos custodios de la verdad. Nos acusaran de decrepitud, traición, cuando no de supina ignorancia. Pero no es dable observar impávidos la paulatina desaparición de aquellas instituciones que hacen una democracia. Democracia cuyo fundamento se estructura con la independencia de tres poderes del Estado. Como tampoco debemos apoyar con el silencio aquella comedia que hace que las votaciones sean de por si, el cheque en blanco para el acometimiento de actos ilegales en un gobierno.

Nos sorprendió en días pasado el desparpajo con que uno de los asambleístas, desconozco si aquel es su titulo, sostuvo que las masivas votaciones del monarca eran de por si, titulo suficiente para legitimar todos los actos de irrespeto. Aceptar aquello nos obliga a rendir tributo a los déspotas afincados en Túnez, Egipto, Yemen, Bahrein, Irán o Libia. Santos varones, custodios de la libertad. Preclaros ciudadanos entregados a la tarea de salvar a sus pueblos. Porque no añadir a la lista Idi Amin Dada, Ghadbo u otros a los altares de la revolución.

Hay historias que se vuelven cansinas de tanto repetirse. Una de ella son las secuelas que la estación invernal trae consigo al sector rural. Es que seguimos improvisando, reaccionando antes que actuar, lamentando entre lloros, pedidos de auxilio y demandas de solidaridad social. Mas, considerando los hechos, concluiremos que una planificación sin demagogia; todo ello se puede minimizar. Hay un hecho natural incrementado por la desidia ciudadana que no podemos negar: ríos cuyo cauce han disminuido. La gran tarea que de por si ameritaría esa si, el apelativo de revolución ambiental. Dragado y preservación de todas las cuencas hídricas del país.

Este gobierno nos atosiga perorando que en sus 48 meses de regencia ha invertido más que los cuatro o cinco presidentes anteriores. Nos alegramos de ello. Grave seria que no lo hubiera hecho conociendo los ingentes ingresos que por el petróleo ha tenido. Por cierto, no negamos que están a la vista carreteros, puentes, edificios, vehículos, aviones, helicópteros o viajes. Pero el sector agrícola sigue estancado y persistirá en dicha tendencia pues ninguno de los programas en ejecución, tienen sostenibilidad. Todos pecan de lo mismo: populismo.

Que fascinación que ejerce Guayaquil sobre este gobierno. No pasa día donde no tengan que referirse a la ciudad para denunciar todo lo malo de quienes nacimos y moramos en ella. Criminales, ladrones, mentirosos y sinvergüenzas son unos de los tanto epítetos que merecemos. Claro la credibilidad se pierde sabiendo que la gran mayoría de los miembros de la regencia se ufanan en ser hijos de esta urbe. Bueno no nos alejemos del tema. Se critica a más no poder el modelo de desarrollo aplicado sin que hasta ahora se nos haya planteado alternativa alguna.

Basta recordar esa pestífera etapa de 15 o más años atrás donde la basura acumulada servía de criadero de ratas. En que circular por las veredas era abrirse paso a codazos no sin recibir al paso insultos emitidos por aquel pregonador de mangos, o recibir el humo del hornillo de fritanga, cuando no el brincar sobre esa alfombrilla llena de artículos de dudosa procedencia que nos obligaba a unas cuantas acrobacias circenses. Hermosa época, los negocios tenían que pagar impuestos que los informales, exentos por decisión propia, les otorgaba el derecho de ocupar calles, soportales o incluso, aprovecharse las luminarias de su almacén.

(cc) por Hypergurl - Tanya Ann - Flickr

Elementos químicos tan sencillos como el agua son pocos: dos partes de hidrogeno para una de oxigeno. Del cual nuestro planeta esta cubierto, solo que el 97% es salada. Hoy existen carencias en determinadas regiones pero se estima que en el 2025, alrededor de 1,800 millones de personas no tendrán acceso a ella. Planteado así, es indudable que la Ley que se discute en el parlamento es importante, más el enfoque político que se le da, muestra a todas luces: desconocimiento de la realidad. Una verdad que nos muestra que antes que normar se requiere aprender a cultivar y consumir alimentos que economicen agua. La FAO nos desafía al plantear una interrogante básica: “Como fomentar y gestionar este recurso en la agricultura para contribuir a terminar con la pobreza, asegurando la estabilidad ambiental y permitiendo un justo equilibrio entre seguridad ambiental y la seguridad alimentaria”.

(cc) por visualpanic - flickr

Somos productores de gramínea pero esta por su baja productividad, banal calidad, solo tiene un mercado, incluso cautivo: Colombia. Gracias a los colerinches del gobierno se cerró dicho destino convencido por cierto, que nuestros bolivarianos socios lo reemplazarían. Vana ilusión, apenas unas decenas de miles de toneladas pagadas tarde mal y nunca. En tanto que sobran millones de kilos en bodegas y en el campo. De lo que si podemos ufanarnos es que hemos demostrado ser unos soberanos… dueños de nuestro destino. El gran perdedor: el arrocero. Porque no aprendemos las cosas buenas del desorientado militar que aunque no pudo, falta de brújula, descubrir el oeste tiene el norte bien claro cuando se trata de vender su petróleo al odiado tío Sam.

Entonces se aplican medidas de treinta años atrás: fijar precios oficiales, crear empresas estatales de comercialización, ofrecer ampliar los silos de almacenaje. En resumen asumir la tarea llena de promesas que el actual ministro en época de su señor padre debió considerar como obsoletas y que en su paso como banquero, probablemente estimo como aberraciones al libre comercio

(CC) por el_visigodo - Flickr

Talvez el titulo no le recuerde. Hace un año y tres meses escribí sobre lo mismo y como hoy me encuentro en grado de cansancio mental tras escuchar la sabatina arenga, se me ocurrió recordarle a SAI., que la estación invernal pasada se peroro de lo mismo. Claro se culpo a uno, cualquiera u otros de las inundaciones, del dengue, etc., para bajo la alfombra esconder la ineficiencia gubernamental. Usted estimado lector al leer estas líneas podrá considerar que nuestro comentario es cínico, nosotros solo le recordamos que esto es el cuento del gallo pelón. Busquemos las noticias de periodos invernales anteriores y podrán concluir que las mentadas declaratorias de emergencia: nada han solucionado. Es que las causas siguen presentes, nos remitimos a las pruebas, con lo cual podríamos decir como Asterix “du deja vu”.

Las causales de las riadas traen un factor común: lechos azolvados, canales obstruidos por palizadas, drenajes sucios, compuertas maltrechas, desembocaduras cegadas, alcantarillas derruidas para solo citar unas cuantas razones. Es que todo aquello se pudo prever, incluso evitar, con una planificación técnica anticipada.

Luego que Colombia y Perú acordaran los Acuerdos de Relaciones Comerciales y de Inversiones con la UE., Ecuador decide regresar a la mesa de negociaciones siempre y cuando, palabras del todologo canciller, se respete nuestra constitución. Realmente no comprendemos la lógica del país. Conocemos al Jefe Negociador de largos años atrás y nos sorprende que un diplomático de su talla crea aun en los Reyes Magos. Coincidamos en un hecho inicial: si usted me exige que respete sus normas mi persona, demandara igual posición. De no estar dispuesto a aceptar aquello para que negociamos? Pretender que el marco será diferente del acogido por nuestros vecinos es creernos una vez más el ombligo del mundo.

Perdimos la oportunidad de imponer nuestros criterios en su oportunidad. En parte por ese eterno complejo que aflora al sentarnos en las mesas de negociación: pretender ser pequeños y pobres para a renglón seguido, llenamos de bravuconadas y exigencias que no estamos dispuestos que se nos impongan. Ejemplos: analicemos lo acontecido con el Pacto Andino. Igual resultado observaremos con el devenir de los meses en el tan cacareado y hasta ahora casi inexistente Unasur. Es que al contrario de lo que aconsejan los entrenadores deportivos, nos gusta medirnos solo con aquellos que sabemos no pueden ganarnos.

(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

Llama la atención que un letrado en asuntos de economía no se percate que cualquier declaración en el sentido de expropiar, restringir, prohibir o simplemente dejar sin efecto un acto jurídico trae, por parte de los interesados, la reacción de suspender; retrasar, limitar o mas grave aun, evitar toda inversión en el negocio. La intervención se vuelve peligrosa cuando el sector implicado pertenece a las producciones extractivas agrícolas, pecuarias o acuícola. Nos queda además un sabor amargo: saber que se aprovecha de una formalidad necesaria e indispensable para investigar y castigar a quien cumpla con dicha disposición.

Nadie en su sano juicio se opone a la formalización del negocio acuícola y que este incluya, entre otras disposiciones, la de reglamentar las concesiones otorgadas para el uso de tierras que pertenecen al Estado, el manejo adecuado de los recursos hidráulicos, cuidado del entorno y claro esta; el de otorgar la protección adecuada a los trabajadores. Excelente y digno de aplauso si se tutela al cumplidor contra los eternos piratas de los negocios.

(CC) por Luis_Maiden - Flickr

El trueno del alcornoque retumbo en el espacio puntualizando con una rama que quien modificara las dietas ordenadas por El, al infierno iría a parar sus huesos. Cabizbajos, concientes de su desnuda humillación, alzando las manos implorando perdón, gritaron su alborozo al constatar que cuatro gatos, un perro callejero, un vendedor informal de hamburguesas era lo único que rodeaba al chino del malecón. Y como es usual la prepotencia no les permite argumentar técnicamente. Recurren de manera mediocre al vejamen aunque se ofenden si uno les contesta en iguales términos. Lo acontecido en Guayaquil el pasado jueves es una demostración más de lo narrado. Serénate, decía mi abuelo, solo así podrás enfrentar tus dificultades con alguna posibilidad de solución.

La alcaldía de Guayaquil mediante remitidos difundidos por la prensa escrita, hablada o televisada ha expuesto su reclamo sumando, multiplicando, restando y dividiendo. Sus apreciaciones numéricas son coherentes. Es mas, suenan lógicas y aritméticamente consistentes. Porque entonces el inefable economista como lo nombra Japo no exige que sus colegas, contadores de profesión, ya que el economista es El, afilen los lápices, prendan las calculadoras y con igual precisión científica nos muestren que estamos los monos equivocados.

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