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Sergio Seminario

Hace pocos días Guayaquil recibió a los delegados del 85avo Consejo Ejecutivo del Internacional Coffee and Cocoa Organisation, ICCO reuniendo a lo mas granado de la actividad mundial del cacao. Aunque en las discusiones solo participaron los miembros de la institución y/o los delegados nominados por el gobierno ciertos datos se fueron regando entre los interesados del sector. El gobierno, por intermedio del MAGAP y la Cancillería informó, apoyadas en sendas presentaciones, de proyectos que se implementaran. Comentaremos mas adelante al respecto. Mas un hecho quedo claro: la comunidad internacional esta conciente del rol que este cultivo representa a nivel nacional así como su asombroso retorno al pasado que tanta gloria nos diera.

No esta demás señalar que tanto APROCAFA, ANECACAO o INIAP[1], deben promover encuentros nacionales de productores, comercializadores y entes financieros para divulgar los avances genéticos, materiales vegetales al igual que paquetes tecnológicos de ultima generación. Reconocemos el esfuerzo del INIAP al transferir conocimientos. Más todos le debemos a la actividad al no intercambiar conocimientos, experiencias o incluso anécdotas.

Envidio el optimismo de algunos empresarios convencidos que ahora si tendremos acuerdos, llámelo como usted lo quiera llamar, con la Unión Europea. No comparto el mismo ni logro convencerme que estos documentos serán más amplios, ventajosos y provechosos que los firmados por nuestros vecinos. Mas aun considero inverosímil que se pueda obtener prebendas extras por haber mantenido una posición tan negativa pero soberana. Coincido con aquellos expertos que alegan en que nuestra carta magna obliga a defender ciertas posiciones extremas. Aunque aquello no nos da la autoridad para imponerlas a terceros. Peor aun en un mundo abierto, globalizado, donde las relaciones entre los Estados son permeables eliminando esas barreras denominadas: fronteras.

Nuestros maestros en negociaciones inculcaron ciertos principios que por su sencillez son básicos e indispensables: 1) El interlocutor tiene sus razones, miedos, fortalezas y capacidades que debes conocer a fondo; 2) Como se tiene que estar enterado a cabalidad del/de los, temas que se van a plantear. Así como limites en los cuales se puede ceder; 3) La negociación obliga a ceder mutuamente; 4) No pretendan imponer sus criterios por la fuerza, arguméntelos de manera tal que demuestre que su aceptación beneficiara a ambos.

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Llegada la estación invernal volvemos a escuchar, comentar o leer que el puente colapsa, muros ceden, riadas por doquier y poblaciones sumergidas por crecientes de ríos. Buena oportunidad para decretar emergencias que al terminar aquel húmedo periodo, quedaran en meros recuerdos. Cada año se incrementan los saldos en rojo del sector social rural. Nadie se ha preocupado de limpiar riberas y lechos. Ninguno ha emprendido la tarea de iniciar, mantener o consolidar el dragado de los cauces. Todos consideran que aquel trabajo lo puede cumplir cualquiera. Y cualquiera opina, que aquello es tarea de Otros. Y así el tiempo pasa, ajenos a la realidad. Cuando las precipitaciones cesan, las inundaciones desaparecen, las protestas se diluyen: olvidamos el crudo invierno. Nadie habrá hecho algo y después de todo, mañana será otro día.

Algunos de los lectores al encontrarme en reuniones sociales o en la calle me hacen la misma pregunta: ...”Porque no escribe?”… Seré muy sincero: no entiendo lo que le pasa al país. Dado que pese a muchos esfuerzos no he logrado entrar en razón decidí que lo más cuerdo seria dirigirme a ustedes y recabar su ayuda. Nuestra formación universitaria, imbuida del método cartesiano busca que todo se resuma a la lógica. Pero este gobierno y su SAI., me sacan totalmente de los rieles de don Rene. Hablo de Rene Descartes, Francia me dio principios que sostenía Montesquieu; insistió en mi aceptación a Blaise Pascal y que se yo mas. Incluso se me metió entre ceja y ceja el necesario respeto a la separación de los poderes para controlar el poder omnipotente de su majestad, hablo de los reyes como Luís XIV… “L’Etat c’est moi! Hoy por hoy todo aquello en el caso de Ecuador se ha ido al tacho de basura.

Hace unas horas tuve la oportunidad de escuchar en Radio Francia los epítetos que el diario L’Humanite, órgano del partido comunista francés, le endilgaba al señor Sarkosy; coincidentalmente actual mantadario de esa nación. Nunca se ofendió, los acepto e incluso dijo que respetaba la opinión de dicho diario. Vaya aquí hubiera podido obtener unos cuantos centenares de millones de dólares en menos de lo que canta un gallo. Si tiene la suerte de caer en un debate de la Cámara de Lores del Reino Unido podrá comprobar los términos con que se refieren a camarón, perdón quise decir Cameron, Primer Ministro de dicho Estado… Y con mucha tranquilidad contesta a su adversario sin mandarlo preso, peor aun insultarlo.

Semanas atrás, un grupo de estudiantes de bachillerato, nos solicito participar de una mesa redonda en la cual se abordaría el tema del “Liderazgo”. Interesante conocer el pensamiento disímil, juvenil y aun no contaminado de este grupo social frente a distinguidas personalidades del quehacer nacional. Tanto y cuanto más apasionante si constatamos que nuestro país vive una crisis de aquel atributo, de la que no escapan el sector empresarial, político, cultural y gobernante. La experiencia amerita ser analizada.

Quienes nos antecedieron tuvieron el acierto en definir lo que es tal cualidad en un ser humano. Característica especial que ciertos seres tienen el don de poseer. En la mayoría de los casos sin que se hayan preparado, entrenado o capacitado. Mucho se pondero sobre las cualidades, perceptibles a todos, de algunos individuos: Ghandi; Mandela, Mao; Madre Teresa de Calcuta fueron alguno de los citados.

En lo personal nos hemos mantenido alejado de los temas políticos por no ser conocedores del mismo. Pero cuando ciertos hechos se conforman y destruyen los valores en los que nos educaron, no podemos quedarnos callados. Ya anticipamos las voces altisonantes de ídolos de barro verdoso, únicos custodios de la verdad. Nos acusaran de decrepitud, traición, cuando no de supina ignorancia. Pero no es dable observar impávidos la paulatina desaparición de aquellas instituciones que hacen una democracia. Democracia cuyo fundamento se estructura con la independencia de tres poderes del Estado. Como tampoco debemos apoyar con el silencio aquella comedia que hace que las votaciones sean de por si, el cheque en blanco para el acometimiento de actos ilegales en un gobierno.

Nos sorprendió en días pasado el desparpajo con que uno de los asambleístas, desconozco si aquel es su titulo, sostuvo que las masivas votaciones del monarca eran de por si, titulo suficiente para legitimar todos los actos de irrespeto. Aceptar aquello nos obliga a rendir tributo a los déspotas afincados en Túnez, Egipto, Yemen, Bahrein, Irán o Libia. Santos varones, custodios de la libertad. Preclaros ciudadanos entregados a la tarea de salvar a sus pueblos. Porque no añadir a la lista Idi Amin Dada, Ghadbo u otros a los altares de la revolución.

Hay historias que se vuelven cansinas de tanto repetirse. Una de ella son las secuelas que la estación invernal trae consigo al sector rural. Es que seguimos improvisando, reaccionando antes que actuar, lamentando entre lloros, pedidos de auxilio y demandas de solidaridad social. Mas, considerando los hechos, concluiremos que una planificación sin demagogia; todo ello se puede minimizar. Hay un hecho natural incrementado por la desidia ciudadana que no podemos negar: ríos cuyo cauce han disminuido. La gran tarea que de por si ameritaría esa si, el apelativo de revolución ambiental. Dragado y preservación de todas las cuencas hídricas del país.

Este gobierno nos atosiga perorando que en sus 48 meses de regencia ha invertido más que los cuatro o cinco presidentes anteriores. Nos alegramos de ello. Grave seria que no lo hubiera hecho conociendo los ingentes ingresos que por el petróleo ha tenido. Por cierto, no negamos que están a la vista carreteros, puentes, edificios, vehículos, aviones, helicópteros o viajes. Pero el sector agrícola sigue estancado y persistirá en dicha tendencia pues ninguno de los programas en ejecución, tienen sostenibilidad. Todos pecan de lo mismo: populismo.

Que fascinación que ejerce Guayaquil sobre este gobierno. No pasa día donde no tengan que referirse a la ciudad para denunciar todo lo malo de quienes nacimos y moramos en ella. Criminales, ladrones, mentirosos y sinvergüenzas son unos de los tanto epítetos que merecemos. Claro la credibilidad se pierde sabiendo que la gran mayoría de los miembros de la regencia se ufanan en ser hijos de esta urbe. Bueno no nos alejemos del tema. Se critica a más no poder el modelo de desarrollo aplicado sin que hasta ahora se nos haya planteado alternativa alguna.

Basta recordar esa pestífera etapa de 15 o más años atrás donde la basura acumulada servía de criadero de ratas. En que circular por las veredas era abrirse paso a codazos no sin recibir al paso insultos emitidos por aquel pregonador de mangos, o recibir el humo del hornillo de fritanga, cuando no el brincar sobre esa alfombrilla llena de artículos de dudosa procedencia que nos obligaba a unas cuantas acrobacias circenses. Hermosa época, los negocios tenían que pagar impuestos que los informales, exentos por decisión propia, les otorgaba el derecho de ocupar calles, soportales o incluso, aprovecharse las luminarias de su almacén.

(cc) por Hypergurl - Tanya Ann - Flickr

Elementos químicos tan sencillos como el agua son pocos: dos partes de hidrogeno para una de oxigeno. Del cual nuestro planeta esta cubierto, solo que el 97% es salada. Hoy existen carencias en determinadas regiones pero se estima que en el 2025, alrededor de 1,800 millones de personas no tendrán acceso a ella. Planteado así, es indudable que la Ley que se discute en el parlamento es importante, más el enfoque político que se le da, muestra a todas luces: desconocimiento de la realidad. Una verdad que nos muestra que antes que normar se requiere aprender a cultivar y consumir alimentos que economicen agua. La FAO nos desafía al plantear una interrogante básica: “Como fomentar y gestionar este recurso en la agricultura para contribuir a terminar con la pobreza, asegurando la estabilidad ambiental y permitiendo un justo equilibrio entre seguridad ambiental y la seguridad alimentaria”.

(cc) por visualpanic - flickr

Somos productores de gramínea pero esta por su baja productividad, banal calidad, solo tiene un mercado, incluso cautivo: Colombia. Gracias a los colerinches del gobierno se cerró dicho destino convencido por cierto, que nuestros bolivarianos socios lo reemplazarían. Vana ilusión, apenas unas decenas de miles de toneladas pagadas tarde mal y nunca. En tanto que sobran millones de kilos en bodegas y en el campo. De lo que si podemos ufanarnos es que hemos demostrado ser unos soberanos… dueños de nuestro destino. El gran perdedor: el arrocero. Porque no aprendemos las cosas buenas del desorientado militar que aunque no pudo, falta de brújula, descubrir el oeste tiene el norte bien claro cuando se trata de vender su petróleo al odiado tío Sam.

Entonces se aplican medidas de treinta años atrás: fijar precios oficiales, crear empresas estatales de comercialización, ofrecer ampliar los silos de almacenaje. En resumen asumir la tarea llena de promesas que el actual ministro en época de su señor padre debió considerar como obsoletas y que en su paso como banquero, probablemente estimo como aberraciones al libre comercio

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