Hace algunos meses un joven directivo organizacional me preguntaba insistentemente algo así… “¿cómo podemos enseñarle a los gerentes modernos a desarrollar su pensamiento estratégico?”. Y todo esto era a propósito del trabajo en un taller denominado… “Desarrollo de Habilidades del Pensamiento para Directivos”.
¿Qué es lo que sucede cuando buscamos un “perfil” determinado de Dirección?. ¿Analizamos concienzudamente a los aspirantes como para darnos cuenta de las características observables de acuerdo a los criterios previamente establecidos o los escogemos de acuerdo a nuestra particular percepción?. ¿Ocurre lo mismo con los políticos, con los candidatos?. ¿Por qué insistimos en elegir con el “estómago” o con el “corazón”?. Obviamente tampoco hemos visualizado las consecuencias de nuestras decisiones para con la institución, organización o empresa a la cual servimos, pues de lo contrario usaríamos toda la maravilla del pensamiento para poder elegir con certeza, suficiencia y con prestancia ética.
