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Roberto Briones

(CC) por lumaxart - Flickr

“Invito a los profesionales a expresarse… cuál es su opinión sobre este tema, cómo han aprendido, han tenido guía, les faltó seguimiento, tienen pensamiento estratégico pero son invisibles dentro de la empresa, son subordinados de personas operativas y no estratégicas, opinen por favor, para luego expresar mi opinión en mayor alcance sobre el tema”, comenta inteligentemente el lector Andrés Sotomayor García.

Hoy, intentaré reflexionar sobre uno de las ideas presentes en las referidas palabras…

(CC) por lumaxart - Flickr

Hace algunos meses un joven directivo organizacional me preguntaba insistentemente algo así… “¿cómo podemos enseñarle a los gerentes modernos a desarrollar su pensamiento estratégico?”. Y todo esto era a propósito del trabajo en un taller denominado… “Desarrollo de Habilidades del Pensamiento para Directivos”.

¿Qué es lo que sucede cuando buscamos un “perfil” determinado de Dirección?. ¿Analizamos concienzudamente a los aspirantes como para darnos cuenta de las características observables de acuerdo a los criterios previamente establecidos o los escogemos de acuerdo a nuestra particular percepción?. ¿Ocurre lo mismo con los políticos, con los candidatos?. ¿Por qué insistimos en elegir con el “estómago” o con el “corazón”?. Obviamente tampoco hemos visualizado las consecuencias de nuestras decisiones para con la institución, organización o empresa a la cual servimos, pues de lo contrario usaríamos toda la maravilla del pensamiento para poder elegir con certeza, suficiencia y con prestancia ética.

Apuros, carreras constantes, compras, preocupaciones, sueldos que se esfuman… en fin… y de paso… un país convulsionado por los choques sin sentido y constantes entre el gobernante y un importante número de sus mandantes… ¿qué es lo realmente importante en estas fechas en que culminamos un año e iniciamos otro?.

Mientras escribo la presente entrega de opinión leía un artículo aparecido en la revista “Newsweek” del 20 de diciembre del 2009 en el cual el secretario general de la OCDE –organización que auspicia las pruebas PISA de medición de calidad educativa- expresa que… “América Latina está al borde del colapso educativo y, en consecuencia con un retraso o empeoramiento para superar el impacto social que ha dejado la crisis económica mundial”. Se cuestiona si Latinoamérica está preparada para redefinir el rumbo hacia una sociedad más educada y si tiene las herramientas que le darán a la población los elementos que se requieren para afrontar los nuevos desafíos de la zona. En realidad… “la enorme cantidad de pobres de América Latina es una variable estrechamente ligada a un deficiente sistema educativo con años de retraso”.

El 2 de septiembre de 1972 se fundó en Guayaquil la agremiación de instituciones educativas cuyo nombre me sirve para titular el presente artículo de opinión. Han sido 37 años de fecunda defensa de la educación particular iniciada por insignes educadores de esa época que he debido asumir ahora, como legado, y me toca, junto con un selecto equipo de Rectores y Directores llevarla por el camino de los tiempos para ponerla al servicio de miles y miles de niños, niñas y jóvenes que cada uno de los establecimientos particulares agremiados a la Federación de Establecimientos Particulares Laicos del Guayas educa, con esmero y notable calidad.

Si nos atenemos a las estadísticas del Ministerio de Educación del Ecuador, existen 1793 planteles privados autorizados en la Provincia del Guayas para funcionar. Entre ellos, por supuesto, están aquellos considerados “confesionales” y los “laicos” para quienes fue creada esta institución sin fines de lucro cuya razón de ser ha estado ligada permanentemente a la defensa de las organizaciones afiliadas. Por supuesto que existen otras agrupaciones clasistas dentro de la educación particular, que en efecto, cumplen con sus propósitos específicos, pero que de ninguna manera han dejado de estar junto a la FEDEPAL-Guayas y su inmenso poder de convocatoria.

Cuando se lee la propuesta gubernamental condensada en el “proyecto de ley de educación” presentado por el Ministerio a cargo del Lcdo. Raúl Vallejo ante la Asamblea y se relaciona su texto con la evidente realidad que vivimos los educadores en escuelas y colegios ecuatorianos, lo primero que salta a la mente es… ¿quién escribió esto?.

Luego, de manera más sosegada, el lector entiende que los autores son técnicos y tecnócratas sin ninguna experiencia docente y que seguramente no han tenido la oportunidad de trabajar en el aula con niños, niñas o jóvenes. Entonces, una segunda pregunta es… “¿acaso no existen en el Ecuador educadores que con experiencia, conocimiento y probidad pudieron hacerlo mejor?”. “Al menos sin sectarismos y pensando en el bienestar de los educandos…”

“Cuando la diferencia entre lo ganado y lo gastado es positiva, se llama lucro. Cuando es negativa se llama pérdida. La palabra lucro proviene del latín lucrum que significa ganancia”, dice el diccionario en internet.

En Derecho, se denomina lucro a la intención de una persona de incrementar su patrimonio mediante un acto jurídico legal o ilegal. Para otros es la “ganancia o provecho que se obtiene de una actividad o negocio”.

Lo que hoy preocupa y enormemente es que el Ministro de Educación reitere que en la propuesta de ley que envió a la Asamblea para su aprobación se deslice como si nada el siguiente texto al final del artículo 41: “las instituciones educativas particulares no tendrán fines de lucro bajo ninguna circunstancia o condición, debiendo reinvertir los excedentes de la gestión financiera en la propia institución o en proyectos educativos de responsabilidad social debidamente autorizados por la autoridad educativa nacional a través de sus instancias desconcentradas”.

El proyecto de ley que propone el Ministerio de Educación a la Asamblea para que se convierta en efecto la carta “rectora” de la educación preescolar, escolar y media en el Ecuador no deja de sorprenderme y para el efecto quiero iniciar determinando los artículos constitucionales que menciona en su “considerandos” como premisas para el devenir de sus artículos…

  • El artículo 26 de la Constitución del Ecuador establece que “la educación es un derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber ineludible e inexcusable del Estado”
  • El artículo 28 que dice “la Constitución del Ecuador determina que la educación responderá al interés público y no estará al servicio de intereses individuales y corporativos”
  • El artículo 29… “los padres y madres o sus representantes tendrán la libertad de escoger para sus hijos e hijas una educación acorde con sus principios, creencias y opciones pedagógicas”

Después de acceder a información específica y nueva, asociarla a lo ya aprendido en el largo recorrer de la vida y de relacionar todo con la idea de fortalecer el compromiso que como educador tengo para con mis estudiantes –independientemente que los eduque o no en un aula- tengo algunos argumentos claros que me permiten rescatar la importancia del hecho para el presente y futuro de las nuevas generaciones de ecuatorianos…

Partir del contexto histórico desde el cual se desarrollaron las primeras escaramuzas independentistas parece lo correcto.

Si observamos los aprendizajes cognitivo-afectivos de los seres humanos, veremos que en esencia son fruto de una relación directa de los individuos con el entorno en el cual están los “referentes”, llámense padres y madres, maestros, tutores, guías, sucesos, procesos, modelos, esquemas y todo lo que puede influenciar a la “Cultura” en la que se desenvuelve…

Un aprendizaje depende biológicamente hablando, de las asociaciones entre neuronas del sistema nervioso central guiadas por los estímulos externos –físicos, humanos, etc- y estimuladas por factores químicos y eléctricos que actúan como verdaderos reguladores de intensidad y de… ¡calidad!...

En el diálogo permanente con ustedes, amables lectores, tengo la suerte de recibir sus aportes en forma de comentarios. ¿Se imaginan ustedes lo que ocurriría si mantuviese en mi mente las características propias de quien tiene como filtro cognitivo-afectivo a la soberbia?.

Sería probable que soslaye y deje de lado sus criterios pues de alguna manera afectarían a mi “convencimiento” de que “sólo yo puedo pensar bien y expresarme correctamente”. Afortunadamente ese fue un “aprendizaje” –filtro- que no he desarrollado durante mi vida. Tampoco la “polarización de la mente”, es decir, el modelo que permite ver solo dos puntos de la línea y no más… ¡entonces pensaría que sólo existen los buenos y los malos!, quienes están conmigo y quienes están contra mí. Y… qué tal “la visión de túnel”, el “egocentrismo”, o el “sí… pero…”, en fin… tantos y tantos obstáculos mentales que comenzaron siendo aprendizajes, tal cual, y ahora son verdaderas “nubes negras” al momento de interactuar con otros, de tomar decisiones o de expresar sentimientos y percepciones…

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