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Ricardo Arenas P

Cuán profunda indignación, no tanto por la calidad moral de aquel juez corrupto, ecuatoriano; que por algún avatar de la vida, lo llevó , en la ruleta de las jurisdicciones , que tenga un puesto en Galapagos, donde su primaria condición inmoral, manchó públicamente a la región ante los anuncios de prensa como “juez de Galapagos”, generando la percepción de un estado de corrupción continua en las islas, cuando la sanción pública y de la Ley debe recriminar y sancionar estrictamente al citado individuo, que escogió este sitio para su famoso “ahora conocido proceder”.

Son complejos los aspectos socio-económicos de Galapagos. Identificarnos como parte de las islas no solo estriba en una circunstancia de nacimiento o por residir más de 25 años, como es el caso de muchos y el mío, y que en nuestro momento histórico que escogimos hacerlo, tampoco significa que nos haga mejores o menos a quienes lo han hecho o pretenden en estos últimos años hacerlo.

Vi con indignada tristeza la muerte de un ciudadano adulto mayor, como consecuencia de una ley en cuanto la responsabilidad compartida, por causas y acciones de actos incorrectos que un ciudadano tiene con la sociedad, esto es, deber la manutención a sus hijos, pero que por una disposición legal señalada en el Código de la Niñez y Adolescencia (Art. 129. Numeral 3 “están obligados a la prestación de alimentación los abuelos”), estos abuelos tuvieron que responder con la privación de su libertad.

No puedo entrar a discutir todos los aspectos legales relacionados y circundantes en materia jurídica, por no ser profesional del derecho, tan solo poner en discusión principios universales sobre la autonomía y responsabilidad que cada humano, y en este caso ciudadano debemos afrontar y responder por nuestros propios actos, claro está sin que se ponga en riesgo el derecho que a los menores de edad deben ser cumplidos en su manutención por parte de sus progenitores.

Aun habiéndome compartido un amigo conceptos recibidos en un taller de que el vivir en unas islas es una circunstancia especial que, sumadas a una serie de muchas otras vidas de quienes isleña o insularmente lo hacemos por todo el mundo, hace ya de por sí que este conglomerado humano del que formamos parte y que habitamos por todo el planeta tengamos una condición diferente, y esto: no me lo contaron, lo vivo.

Hay que tener presente que “Lo único permanente es que vivimos en un mundo de cambios”, y por tal solo podemos gobernar y gobernarnos en la medida que se permita expresarnos en acciones ajustadas en aplicar nuestros conocimientos, usar tecnología y ubicarnos en el tiempo.

(CC) por Chris Gin - Flickr

Es difícil el establecimiento de los principios que deben regir una Ley en Galápagos, cuando más allá de definir los ejes en lo social, ambiental y económico en que debemos enmarcarla, está de por medio el ejercicio de los derechos que los ciudadanos tenemos, ante las necesarias y obligadas restricciones que por vivir acá debemos someternos, y por ende su sustentabilidad se sostenga en su aplicación.

Viene a lugar por dos casos puntuales, la muerte de una niña en un hospital público en Puerto Ayora, que es un ejemplo de la ineficacia de un sistema, la falta de infraestructura, equipamiento, recursos materiales y humanos, la ineptitud de los dirigentes, y la indolencia en el aturdimiento que estamos adquiriendo al no hacer nada para cambiar esta situación que, por el hecho de vivir a mas de 1100 kms de distancia, y separados por lo menos de otra isla del aeropuerto más cercano, no podemos estar expuestos a ningún caso de emergencia.

Intenté hoy noche leer,….alejé la página más de cincuenta centímetros de mis ojos; en cambio ayer recorrí ciento veinte kilómetros en bicicleta bordeando la Costa desde Salinas hasta Puerto López. No distingo la “a” de la “e” sin mis lentes de lectura pero hoy hice otros ciento veinte kilómetros también en bicicleta desde Puerto López venciendo el Aromo para llegar a Manta, disfrutando los hermosos paisajes de nuestra Litoral sintiéndome tan vivo, feliz, extasiado por ser capaz de admirar y emocionarme.

No fue solo un paseo, fue mar, sol, musculo, mensaje, risas, ejercicio, alegría, ejemplo, determinación, reflexiones, y una nueva oportunidad para ratificar que nuestra riqueza está en disfrutar lo sencillo.

(CC) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

Vi con asombro hoy en las noticias que el Presidente personalmente quiso confrontar a un ciudadano que, supuestamente, lo increpó. El ciudadano fue llevado preso como un contumaz delincuente.

La sociedad lo largo de la historia demuestra que cuando estamos en masa, es cuando menos demostramos el uso de nuestra inteligencia; esta, en su capacidad de independencia e individualidad es cuando más podemos potenciarla.

La mayoría de ecuatorianos sienten la necesidad que a través del liderazgo de un dirigente, en este caso del Presidente, se resolverán sus problemas. He escuchado con anterioridad el pensamiento del mandatario, así como ya siendo presidente, el cual, demuestra mucho conocimiento y clara voluntad de querer cambiar las cosas, a su juicio, para bien.

Recibí un comentario denominado “el multi Decálogo de los pelucones” y me hizo reflexionar, además de permitirme encontrar más elementos para comprender en dónde se sostiene el gran apoyo a este gobierno, que claro está es resultado aritmético de papeletas a su favor en continuas elecciones.

Es el sentir de la mayoría reflejada en votos y encuestas, y lo respeto, y esa es la verdad de nuestro Ecuador, pero eso jamás debe porqué callarme a pensar y a no creer que las prioridades que este gobierno mantiene sean las correctas.

Previo escribir este artículo, sin descartar la profundas palabras de José Ingenieros, a quien leí muchísimos años atrás, y al que hace referencia el creador del “multi decálogo”, lectura que en unos nos caló para hacer nuestra vida una acción, atinada o no, y no solo una apología abstracta, busqué el significado de: “resentimiento” así como de “reivindicación”, lo cual es innecesario e inmerecido repetirlas ya que por sí mismas expresan su contenido.

Este título había escogido para crear un mensaje positivo para mis amigos y familiares para esta Navidad, por todo el significado que sus palabras expresan.

Nunca es tarde, nada se da por concluido… mientras hay que hacer; y siempre hay y se puede hacer.

No voy a entrar a dar consejos ni mensajes positivistas, no me corresponde y tampoco es la tribuna adecuada, pero en todo caso como ciudadano con expectativas para mi país, considero que debo mas definir lo que yo puedo y debo hacer que simplemente esperar que un gobierno cambie de rumbo, que particularmente no comparto, y ni veo visos de querer hacerlo.

Somos lo que hacemos; aseveración que no admite interpretación subjetiva de ninguna índole, aun teniendo la práctica del análisis neutral en que aprendemos a aceptar que nuestra opinión es simplemente un punto de vista más de los muchos sobre un mismo tema, me permite esto introducir lo que a continuación pretendo exponer, con el riesgo igual de una objetividad sesgada, condición difícil de evitar.

Se pretende restringir derechos ciudadanos ganados no solo en procesos nacionales sino a través del desarrollo de la humanidad; hay más criminalidad; el desempleo ha aumentado; los víveres han subido de precio; hay mas inseguridad jurídica que no propicia la inversión nacional como la extranjera; hay crisis energética; se ha reprimido la exportación; estos son hechos, que no están sujetos a percepciones, es lo que todos nosotros en cualquier parte del país, en cualquier actividad que realicemos lo estamos sintiendo, no necesitamos que nadie nos la señale, sencillamente las vivimos.

Después de vivir muchos años en estas islas, me he contestado en diferentes ocasiones afirmativamente a cada una de estas tres preguntas, validas todas, con subjetivas y objetivas respuestas a cada una de ellas, sin embargo lo único que puedo asegurar que cualquier enfoque que debamos darle al tema es ineludible la presencia irreversible e indisociable de nosotros, los humanos como parte integral de esta región.

Esta realidad no debe en todo caso excluir, más allá de estas preguntas con sus diferentes respuestas, que el manejo de sus recursos supera lo que una definición por conservación alcanza a expresar, pero jamás podemos en ningún caso quitarle la prioridad innegociable en mantener la sostenibilidad y cuidado de sus ecosistemas, teniendo presente en todo caso la inevitable acción de la presencia humana.

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