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Raúl Ramírez Orellana

Si la memoria no me traiciona, y horas después del penúltimo partido oficial de nuestra selección, aquella vez en la Copa América, el cual lo perdieron y fueron eliminados sin pena ni gloria, nuestro icono futbolista Antonio Valencia, y quizá presionado por la situación que anímica y técnicamente atravesaban, hizo declaraciones a la prensa en el sentido de que calificaba como una falta de respeto para él y para el resto de jugadores de nuestra “TRI”, las criticas y las pifias que gran parte de la hinchada ecuatoriana hizo en su momento.

Por otra parte, desde otros varios sectores, surgió una avalancha de críticas en contra del técnico Reinaldo Rueda, de quien se comentaba su inevitable renuncia como estratega del plantel tricolor, y así pues se fueron tejiendo una serie de comentarios posteriores que indicaban que se le daría otra oportunidad a fin de que; tanto el técnico cuanto los jugadores, deberían de reeditar jornadas que justifiquen presentaciones dignas para un pueblo que ampliamente se merece, por lo menos, ver reflejados sus anhelos y esperanzas en los triunfos de su selección.

A raíz de la postguerra (2da. Guerra mundial), en casi toda Europa quedó una gran lección sobre los estragos causados por la reventazón de tamaña maquinaria bélica del entonces, fuerza y milicias, esgrimidas con morbosa intencionalidad por un tirano delirante llamado Adolf Hitler. Verdad o mentira, se necesitó de alianzas estratégicas entre algunas naciones para poder doblegar y luego vencer la sed de expansionismo que por todo el planeta Hitler pretendía, acorde sus descabellados planes.

En aquel entonces se peleaba palmo a palmo, tal cual se lo hace actualmente, la posibilidad de obtener energía derivada del petróleo. Así pues, en la actualidad cada quien quiere tener el poder de control sobre esos escenarios económicos. Pero así mismo, todos sabemos que poco a poco la industria del petróleo va cediendo ciertos espacios, y aquellas transnacionales que la controlan, saben perfectamente bien que, ya una vez iniciado el famoso siglo 21 y dentro de muy poco, el mundo se verá obligado a abocarse al uso de otros recursos energéticos para hacer producir a sus industrias, y que por sobre todo estamos muy cerca de vivir la experiencia de que una simple gota de agua tendrá mas valor que un barril de petróleo.

En la memoria de cada buen ciudadano ecuatoriano, existe una especie de denominador común, respecto de la preocupación por un peligro, cada vez mas inminente, llamado delincuencia, cuyos escenarios están matizados por el acometimiento de delitos de sicariato, violaciones, asesinatos, secuestros, crímenes, robos, asaltos, estruches, secuestros express, etcétera, etcétera.

En cada instante de transmisión, los medios de comunicación reseñan información de extenso contenido delictivo cometidos a diario en nuestro país, principalmente en las ciudades como Guayaquil y Quito. Sin que con este comentario quiera decir que el resto de ciudades y poblaciones de esta gran nación están exentos de ser victimas potenciales de esta maldita epidemia.

El 5 de junio del 2008 se me concedió el honor de que se publique mi primer artículo como columnista de nuestro prestigioso diario. Su título: El aborto grave problema sin solución por parte de la mayoría insensible de la asamblea constituyente.

Desde entonces, me privilegio en formar parte de tan selecto e intelectual equipo de columnistas. Por tal razón, y continuando con el análisis de mi artículo anterior, por respeto a nuestros lectores, y en franco homenaje a la memoria de dicho invencible héroe, Juan Pablo II, cumpliendo con mi palabra a fin de que nuestra ciudadanía conozca de cerca los entretelones de tan miserable tema, me permito continuar con la 2da, parte de mi artículo:

POPE JOHN PAUL THE GREAT

Despojándome al 100% de cualquier supuesta arrogancia personal; y, más bien, plenamente convencido de las razones de mi lucha porque en verdad se respete al Derecho a la vida desde la concepción, al leer unas notas dedicadas a un gran hombre como Juan Pablo II, acabo de reflexionar con inmenso agrado, recordando las sabias intenciones de este héroe contemporáneo, así como las gratas coincidencias de una lucha que cada vez se hace más tenaz.

Quiero compartir muy humildemente con ustedes que, a través de toda nuestra historia republicana (así lo certifica la Secretaria General del Congreso Nacional), y a fin de terminar de una vez por todas con la práctica criminal del aborto, he sido el único Diputado que “se ha atrevido” a presentar un proyecto de Ley que Deroga el Art. 447 del Código Penal. Los resultados..?, en mi última sesión extraordinaria del 20 de Noviembre del 2007, dicho proyecto fue perversamente boicoteado en el Pleno del Congreso Nacional. Sus protagonistas…? En una próxima entrega develaré algunos de esos nombres, y sus oscuros motivos por aquello.

Escrito por un joven cubano:

“Nací en Cuba pero un extranjero tiene aquí más derechos que yo. Soy libre pero no puedo hablar lo que pienso ni decir lo que sueño.

Vivo en una democracia pero en mi vida solo he visto un partido, un solo punto de vista, un solo gobernante. Puedo votar en elecciones pero solamente se presenta un candidato...

Casi poco o casi nada hacemos realmente por emular como se debe al Ser más maravilloso de toda la historia de la humanidad. Empiezo por reconocer que a mí también me sucede lo mismo, pues cada uno de nuestros tormentos y problemas nos sumergen a ratos en un laberinto de inconformidad, impaciencia, desasosiego, impotencia, olvido, y tantas cosas más, a las que sin darnos cuenta, o sin importarnos un bledo nuestra formación espiritual, poco o nada hacemos por hacer prevalecer nuestros ancestrales principios.

Juan C. Sanahuja, un buen amigo columnista del prestigioso diario NOTICIAS GLOBALES, publicó uno de sus artículos titulado UNA SENTENCIA CONTRA JESUCRISTO, en el cual manifiesta la radical posición del Tribunal de Estrasburgo contra el Crucifijo, siendo que aquello esconde la pretensión masónica de borrar esas raíces de la vida pública e igualar las religiones. Asimismo relata la reacción de reclamo por la libertad religiosa en los países de raíz católica,

Juro solemnemente que me invade un sentimiento de dolor, así como una sensación de impotencia al haberme enterado de la trágica noticia de que en el Hospital Gustavo Domínguez de Santo Domingo de los Tsàchilas se descubrió que, una vez nacidos, a los neonatos los ponen en cajas de cartón o en tinas plásticas. Y todo por falta de una correcta planificación hospitalaria.

Solo como una simple referencia quiero destacar que en el periodo legislativo 2003-2007, tuve el privilegio de liderar la Comisión de Salud, Medio Ambiente y Protección Ecológica del Congreso Nacional. Recuerdo que en el gobierno saliente del Dr. Gustavo Noboa Bejarano se habían asignado apenas 360 millones de dólares para el ejercicio fiscal del año 2003 para el área de salud.

Cada miserable acontecimiento que ocurre en nuestro país, y muy especialmente en nuestra ciudad, nos proporciona un triste indicativo, en el sentido de que esta vaina ya no da más.

Es que ya nada les está quedando de moral a cada miserable delincuente que de manera cobarde y violenta, y cobijados bajo la sombra de sus aberraciones sexuales, y sin importarles un solo carajo el respeto y los derechos de los demás, agreden, ultrajan, violan y asesinan a sus indefensas victimas.

Será posible que exista tanta maldad en la mente y en el corazón de individuos como Julio César Contreras Morán, quien sin ninguna consideración, y queriendo arrebatar la legítima e inocente privacidad corporal y emocional de ese pequeño angelito, y con el maldito pretexto de haber estado bajo los efectos del alcohol, haya infringido violentamente 17 puñaladas a aquella niña..?

Siempre he privilegiado muchas cosas y, entre ellas, el hecho de ser ecuatoriano hasta la medula. Y porque no decir además que a través de nuestras propias acciones podemos sacar a flor de piel ese orgullo de ser gente buena, hechos espiritualmente a la medida de Dios.

Acá en Guayaquil todos percibimos ese inmenso hedor a podredumbre social que nos asfixia, y que no es otro que aquel que de manera contaminante e implacable emana la ola delincuencial a la que estamos sometidos. Sin embargo de esto, vemos lo hermoso que es saber que existen personas que, a pesar de haber delinquido en los momentos oscuros de su vida, y luego de una sincera reflexión, optan por tomar el camino verdadero, repleto de decencia y de profundas acciones, que cada día los acerca más a Dios.

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