Viendo artículos de

P. Paulino Toral

Voy a decir cosas de modo chocante. Con este recurso literario no pretendo que el inteligente lector se quede con lo que digo, sino con lo que se quiero decir. Si en algún caso concreto alguien se siente aludido, mejor: es lo que pretendo…

Permítaseme, entonces, decir a bocajarro…

Necesitamos ecuatorianos que rescaten Ecuador de manos de los ecuatorianos…

En la CDV nos hemos propuesto evangelizar los orígenes de al Vida humana, trabajando con los jóvenes, la madre embrazada y los enfermos de VIH/sida

Si queremos ser eficaces en el intento de evangelizar los orígenes de la vida humana, hemos de ir al ‘origen del origen’, allí donde comienza la historia de cada matrimonio, de cada familia: en el amor juvenil.

Pensamos que si comenzamos por evangelizar el amor naciente, evitaremos muchos males – embarazos inesperados, abortos, decisiones incorrectas, divorcios… – y en cambio lograremos muchos bienes…

Nació con María de la Buena Esperanza

En noviembre del 2005 colocamos en el templo de Urdesa (Guayaquil, Ecuador) una imagen de la Virgen María con una particularidad: a la Madre del Redentor se la representa embarazada. Por estar en ‘estado de buena esperanza’ la denominamos “María de la Buena Esperanza”. La propusimos como Modelo y Patrona de las madres embarazadas. Se suscitó de modo espontáneo y creciente una gran devoción. A los fieles les llamaba la atención y les encantaba una imagen de María Virgen con el vientre notablemente abultado. Si a María se la representa como Dolorosa ¿por qué no se la puede personificar encinta?

Es el Centro Pro Vida de Guayaquil

Nuestra misión es defender la vida en sus orígenes; hoy especialmente amenazada por el pavoroso fantasma del aborto.

Bajo el lema “La Vida nos ha Unido”, quienes formamos parte de este Apostolado católico hemos tomado la resolución de agotar todo recurso para que los seres humanos que están siendo llamado por Dios a sentarse junto a nosotros en el Banquete de la vida, logren el  puesto al que tiene derecho.

Una Ciudad puede legar muchos bienes, servicios y adelantos a las generaciones futuras; pero lo primero que debe garantizar para sí una Ciudad es la existencia de esas generaciones futuras. Sin ello, el presente de una Ciudad carece de perspectivas, de horizontes y de proyección; su porvenir es una quimera, una utopía, una ilusión y una pura fantasía…

Guayaquil ha progresado en los últimos años como Ciudad más que toda su historia. Pero, ¿de qué serviría la “regeneración urbana” y el logro de mejores condiciones ambientales, si a la vez Guayaquil se va envejeciendo, si va perdiendo imperceptiblemente la presencia de niños, adolescentes y jóvenes?

1.            Todos podemos hacer milagros, como coprotagonistas, como el niño de este milagro, actuando ‘en equipo’ con Dios. Es curioso el paralelismo y la correspondencia que existe en la intervención de cada uno de los dos protagonistas de este milagro: Jesús y el niño. Uno y otro aportan con todo lo que tienen: Jesús, su infinito poder divino (da Su Todo); el niño sus cinco panes y sus dos peces (da su todo). Uno y otro concurren para resolver un problema sin solución humana posible,  una situación en la cual “no hay ya nada que hacer” porque los seres humanos han llegado al límite de sus posibilidades: ¿Saciar el hambre de más de 5.000 personas, al caer la tarde, en un lugar desértico y solitario, lejos de los poblados, con 5 panes y 2 peces? Uno y otro no piensan en sí mismos en absoluto, ni se buscan a sí mismos. Así como Jesús huye de todo reconocimiento, popularidad y vanidad (Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo); el niño, luego de haber obrado ejemplarmente, desaparece, discreto, sin dejar huella; ni siquiera sabemos sus datos personales: aparece y desaparece como una luciérnaga en la noche, sin dejar rastro alguno. Veámoslo.   

1.            Para intentar profundizar en este Evangelio, distingamos tres conceptos: casa, familia y hogar. La casa construyen los arquitectos, con cemento y madera; la familia la hacen los padres, procreando hijos; el hogar es el ambiente logrado por los que conforman una familia. El hogar se logra a través de las actitudes positivas de todos los miembros de una familia. La casa es algo material; la familia es algo biológico; el hogar es espiritual. La casa depende de la técnica. La familia, de la sangre; el hogar, del espíritu. El hogar se construye con virtudes[3], y se destruye con vicios[4]. No basta tener casa y familia: muchos tienen casa y familia, pero no tienen hogar. Todos necesitamos un hogar; un espacio donde se sienta y respire el cariño, la comprensión, la paz, el amor, el respeto… Quien tiene hogar, sale de su casa feliz y feliz vuelve a su casa. Quien tiene hogar, añora su familia y en su familia encuentra el oasis del desierto de su vida… El que carece de hogar, alimenta su soledad de soledad; nutre su tristeza de tristeza. El que tiene hogar, vive y vive con ilusión.

1.      La Iglesia prolonga en la Historia la actitud de Cristo ante la enfermedad. Ofrece: La profunda Doctrina sobre el sufrimiento, contenida en el NT[3]; la gracia de los Sacramentos; sobre todo la Unción de los enfermos y la Confesión y la Eucaristía; las Orientaciones morales sobre el respeto a la dignidad del enfermo (ahora más necesaria que nunca, cuando el médico tiene la tentación de transformarse en veterinario, cerrando los ojos a la distancia que hay entre lo ‘técnica y médicamente factible’ y lo ‘ética y moralmente posible’, y cuando cada vez hay más voces que claman por la humanización de la medicina).

1.      Hay momentos en los que Dios nos parece contradictorio, poco claro o muy exigente. Hay cosas de la religión con las que, humanamente, no estamos de acuerdo o, por lo menos, no las entendemos. Ello puede ocurrir en dos niveles: a nivel teórico y a nivel práctico:

a.  Nivel teórico-doctrinal: Así sucede con los judíos del Evangelio. Se hacen una serie de preguntas en torno a quién es Jesús, y terminan desconfiando: “La multitud que lo oía se preguntaba asombrada: - ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? ¿Y sus hermanos no viven con nosotros aquí? Y desconfiaban de él”.

1.      Para entender las enseñanzas de los dos milagros, hemos de recordar que en la Biblia se llaman ‘signos’[3], y se denominan así porque ellos encierran un significado espiritual, un mensaje  para nuestra existencia personal, una enseñanza concreta para iluminar nuestro diario vivir. De los dos milagros de hoy podíamos aprender algunas cosas. Veámoslo.

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