Mi amigo Eduardo me ha mandado un correo electrónico con un dibujo en el que se ve a una niña junto a un anciano que tiene en el brazo tatuado un número. La escena se desarrolla en la banca de un parque.
El texto es el siguiente:
-Señor, tengo que decirle que el tatuaje que tiene en el brazo es bien aburrido, son solamente números…
-Te diré, cuando me lo pusieron yo tendría tu edad y no lo quite para que quede como recuerdo.
-Ah… para recordar tiempos lindos de cuando era niño.
-No… Para recordar un tiempo en que el mundo se volvió loco. Imagínate estar en un país donde tus propios con-ciudadanos siguen la voz de los extremistas políticos a quienes no les gusta tu religión. Imagínate que te quiten todo lo que es tuyo, que manden a tu familia a un campo de concentración donde tengan que trabajar como esclavos y luego, sistemáticamente, los asesinan. En ese lugar te quitaban hasta el nombre y te ponían un número tatuado en tu brazo. Eso se llama el Holocausto, cuando millones de personas murieron porque eran de otra religión.
