En el Ecuador estamos viviendo un tiempo oscuro, negro, sin un fin específico, llenos de esperanzas pero sin una verdadera meta concreta.
Estamos encerrados en la utopía de un tirano terco que no acepta lo contrario de sus ideas balbuceadas detrás de un micrófono de cartón, siendo escuchado por títeres de los cuales sus cuerdas son manejadas por el mismo opresor. Nos mantiene ciegos, sordos, con un control mental, promoviendo la desinformación e inspeccionando que en nuestros cerebros solo se encuentren sus maquillados pensamientos turbantes y el movimiento en masa que nos mantiene engañados con expectativas que nunca serán realizadas.
