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Miguel Palacios F

Personas que son contrarias a lo que escribo, manifiestan su inconformidad diciendo que soy un opositor de su majestad.

Normalmente soy una persona positiva y optimista. Ni siquiera digo malas palabras frente a las mujeres y no soy conocido como conflictivo ni belicoso. Ofrendaría mi vida por lo que creo y pienso que el patrimonio más valioso del ser humano está en su honra.

Hago este preámbulo por que quisiera ver a cualquiera de las personas que tan ciegamente defienden las patanadas del insultador, como a la hora de ser atacados también, pudieran responder con tanta mesura y reflexión como la que exigen a quienes si lo hacemos.

Existen circunstancias extremas donde las reacciones dependerán de los valores intrínsecos de moral, honor, y convicción que la persona tenga.

La vida es una historia marcada por un sinnúmero de circunstancias que se individualizan a cada persona.

Acontecimientos, sentimientos, pensamientos y cuestionamientos, son momentos que cada ser humano experimenta desde el principio de su tiempo. Estas generalidades que se particularizan en cada uno, son experimentadas por todas las razas pensantes. Sin embargo, cuando le toca a cada uno experimentarlas, se las vivencia individualmente como si fueran únicas en su sentir para cada quien.

Desde que el ser nace hasta que muere, se hace cuestionamientos y elabora preguntas que la mayor parte del tiempo tienen sus propias respuestas.

Sin embargo, las mismas preguntas obtendrán distintas respuestas a medida que pasa el tiempo.

Este individuo definitivamente tiene algo patológico. Sus ansias desmedidas de trascender, hacen que cada día los modelos que tenía para superar, le queden chicos y se crea un ser predestinado para la inmortalidad.

Así por ejemplo, el dueño del velasquismo era uno de sus íconos. Ahora gracias a la lambonería que brota a borbotones de la estupidez relativa generada por sus adulones, se cree superior a este. Antes también veía al libertador como a una de las figuras a emular. Hoy se cree superior al libertador, pero como su patrón se lo impone, todavía lo tolera y no dice nada, pero se calla sabiendo que en el fondo se siente superior al libertador. El ya se cree el nuevo icono de la integración latinoamericana. Incluso ya superó a dios y para que no le haga sombra, lo sacó de la constitución.

Este tipo de individuos tiene lo que se denomina en psiquiatría trastornos de personalidad anormal. No son psicóticos; es decir no deliran ni están locos, pero su conducta anormal daña los demás y lo hacen más si tienen algún tipo de poder.

Se lo puede analizar de distintas maneras. Debemos evaluar si estanos mejor o peor que antes. La respuesta cae por su propio peso: Las condiciones no han mejorado. Hemos llegado con desparpajo a una nueva corrupción disfrazada de revolución, que sigue siendo la misma corrupción.

La inmunidad para los corruptos es política de estado. Se han encontrado a funcionarios corruptos en fragrantes actos, que no han sido fiscalizados ni están presos y por el contrario se los ha solapado para dejarlos descaradamente en la impunidad.

El otro día recibí la foto de un yate que fue comprado por un alto funcionario, que antes estaba quebrado.

La principal responsabilidad de todo gobierno es la paz social. Cuando la intervención del estado es democrática, debe garantizar la legítima facultad que tiene cada hombre para ejercer libremente sus derechos.

Nadie puede reclamar un derecho para sí mismo, sin reconocer ese mismo derecho para los demás. El deber es una necesidad moral; el derecho es un poder moral.

La libertad es el poder que tenemos para ejercer ese derecho, pero dando a los demás el mismo poder para ejercer su propio derecho. El mayor respeto de un gobernante hacia sus gobernados, es su convencimiento de que el hombre debe ser sagrado para el hombre.

Desde que era chico mi papá me decía que estas fiestas no le gustaban porque lo ponían melancólico. Yo no lo entendía porque siendo niño, era beneficiario de los regalos que le pedía. Sin embargo y desde hace muchos años le doy la razón, ya que con el tiempo he llegado a ser como él.

Muchos dirán que estas fiestas son bonitas porque son familiares o porque se recuerda el nacimiento del niño Jesús. Yo creo que las misma son buenas para los que tienen dinero y malas para los que carecen de él. Para los pudientes, estas navidades son sinónimo de juguetes caros, regalos costosos, celebraciones con comidas exóticas y licores finos. Sin embargo, en los barrios marginales se la vive con agua caliente endulzada por azúcar o canela y un pan.

Estos contrastes marcan la injusticia social de una sociedad que nos divide, a fuerza de obligarnos a festejar un acontecimiento cuyo mayor beneficiario es el comercio. Todos los almacenes venden más y el aparato productivo hace que la economía se reactive. La gente saca dinero de donde sea y las tarjetas de crédito son infladas a más no poder. Es imposible decirle a un niño de clase media para arriba, que esta navidad se la va a celebrar solo acudiendo a misa para recordar el nacimiento del niño Jesús. No existe forma de explicarle a un menor de edad que no hay dinero para los regalos, ya que la propaganda y la publicidad es tan fuerte, que su mensaje real y subliminal es claro y contundente: si te quieren, te darán regalos y mientras más te quieran, deberán ser más caros.

Se han perpetuado enormes atrocidades contra los ciudadanos comunes, porque la desigualdad de condiciones para defendernos contra los que ostentan el poder, son la característica de este sistema opresor.

No existe lucha justa, si uno de los contrincantes usa todo el poder conferido por la función que desempeña, para arremeter contra quién no tiene ese poder.

En una sabatina, el supremo me dijo que yo era aniñadito, violador, farsante, ladrón, perro, mafioso y que pertenecía a una pandilla de delincuentes entre otras cosas. No podía comprender como un mandatario que es nuestro empleado y dice representar y respetarnos, en forma chabacana y mentirosa decía tantas barbaridades sin fundamento contra mí. Este individuo no sabía con quién se metía. Mis amigos me dijeron que no hiciera nada, puesto que tenía todo por perder. Lo decían en vista de la perversidad y maldad de quien me insultaba. Les preocupaba como abusaba de su poder, el mismo que yo no tenía. Las probabilidades que yo lograra enjuiciarlo eran nulas, por el temor de los jueces en enjuiciar a semejante prepotente. Tenía dos alternativas: hacerle un juicio penal para lo cual la asamblea debía levantarle su inmunidad (lo que era imposible) o seguirle uno civil, con muy pocas probabilidades de que me lo admitan. Pese a eso y a base de lucha, perseverancia, sin influencias ni dinero, inicié una acción civil contra este difamador por diez millones de dólares, ya que me había insultado diez veces. Como prueba presenté el CD 67 de una sabatina, en la que este tipo junto a funcionarios, me profería todos estos epítetos. Como no podía negar que él estaba en ese CD, las causales fueron admitidas y el juicio comenzó. Soy el único que ha logrado enjuiciarlo. Frente a las mentirosas afirmaciones yo no tengo nada que desvirtuar. Mi vida es transparente y pública. El Ecuador sabe quién soy y a que me dedico. Mi profesión se basa en la vocación de ayudar y no de dañar. Probar que no había hecho lo que me decía, no solo que no debía, sino que ni siquiera me interesaba hacerlo. Por el contrario era él quién tenía que probar lo que me dijo.

Te escribo esta carta en un momento de reflexión y tristeza. Veo la realidad y me doy cuenta que el país está peor. Miro a los que tienen el poder y asquea la prepotencia con que pretenden someternos a los demás. Parecería que todos somos brutos y solo ellos son los que saben lo que nos conviene. Pretenden callar el don más preciado que nos diste: nuestra libertad. Es que por estar ensimismados en su vanidad, pretenden decirnos que debemos pensar, que debemos expresar, como actuar y qué hacer.

Son tan egocéntricos que nos tratan de quitar nuestra libertad religiosa, cuando la relación entre el hombre y tú, solo depende de su conciencia.

Con esta gente belicosa en el poder, todos nuestros hermanos se empeñan en destruirse cada día. Pareciera que todos los esfuerzos de los ecuatorianos se encaminan al odio y la destrucción.

Todos los días vemos como violan a la constitución. Se hacen cosas desvergonzadas y que solamente demuestran la prepotencia propia de quienes al manejar el poder, se creen dueños de nuestro destino.

El colmo de este autoritarismo cínico, es el nombramiento de una guerrillera de Alfaro vive carajo. Los terroristas guerrilleros son eso…terroristas, pues su accionar se basa en la imposición del terror como argumento para solapar la delincuencia común como pretexto para el reclamo social. De alguna manera es comprensible que este desgobierno haya recurrido al nombramiento de esta terrorista, ya que terror social es lo que nos está imponiendo con esta política de locura. La violación a la constitución que fue escrita por ellos mismos, es la expresión máxima del engreimiento y la vanidad de quienes se creen los propietarios de la voluntad del pueblo.

LENÍN MORENO

La oportunidad que te puede dar el destino para servir a la patria como presidente o vicepresidente de la república es única. Pocos ecuatorianos alcanzan esa distinción. Para desempeñar estos puestos se necesita ser patriota. Es decir, se debe anteponer los intereses de la patria sobre los propios.

No se me ocurre nada para justificar, que cuando tienes la posibilidad de hacer por la patria todo lo que has querido siempre hacer por ella; dejes de hacerlo.

Cualquier persona que esté convencida de que su cargo le permite realizar profundos cambios en la sociedad y tiene el poder para hacerlo, debe hacerlo y tiene que hacerlo por el tiempo que tenga que hacerlo, sin importar el sacrificio que sea.

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