Creo que la diferencia entre la vida y la muerte es la reacción. No el respirar, hablar ni llorar ni experimentar sensaciones. Porque creo que se puede hacer todo eso y vivir como si se estuviera muerto: ser “tibios”, como los califica la Biblia o “mojón de marea”, como dice el común denominador en los barrios. ¿Usted vive o muere?
No soy quién para perturbar su cotidianidad ni mucho menos alguien para exigirle su sacrificio en torno a un tema en el que definitivamente es mejor quedarse callado por las complicaciones que implica. Pero creo que es necesario, en las actuales circunstancias de la vida nacional –y por el bien de todos- repensar en nuestro papel como sujetos sociales. Pues por ahí he leído algunos artículos y sugerencias que demandan, en pocas palabras, ver y dejar pasar. Escuchar y hacer como que no se escucha. Es decir, ignorar.
