Viendo artículos de

Luis Antonio Ruiz

Creo que la diferencia entre la vida y la muerte es la reacción. No el respirar, hablar ni llorar ni experimentar sensaciones. Porque creo que se puede hacer todo eso y vivir como si se estuviera muerto: ser “tibios”, como los califica la Biblia o “mojón de marea”, como dice el común denominador en los barrios. ¿Usted vive o muere?

No soy quién para perturbar su cotidianidad ni mucho menos alguien para exigirle su sacrificio en torno a un tema en el que definitivamente es mejor quedarse callado por las complicaciones que implica. Pero creo que es necesario, en las actuales circunstancias de la vida nacional –y por el bien de todos- repensar en nuestro papel como sujetos sociales. Pues por ahí he leído algunos artículos y sugerencias que demandan, en pocas palabras, ver y dejar pasar. Escuchar y hacer como que no se escucha. Es decir, ignorar.

Sé que me identificas como un periodista de oposición, bestia salvaje, miembro de la prensa corrupta y, ahora, trabajador de la cloaca con antenas. Estamos en democracia y tienes el derecho a pensar y creer lo que quieras como yo tengo el derecho a considerarte un Presidente bien intencionado. No te puedo negar que me has ofendido porque en mis reportajes y opiniones nunca he tenido deseo de dañarte sino de, aunque no lo creas, contarte lo que sucede, lo que piensa la gente, lo que a criterios de unos y otros podría sería mejor… porque profesionalmente esa es mi obligación.

Pero hoy no te escribo como periodista. Lo hago como un hermano lasallano. Me eduqué en el mismo colegio que tú, el sin par San José. Tuve como guías casi a los mismos profesores y hermanos lasallanos que conociste. Y, por tanto, la misma concepción de lo que es ser un buen cristiano.

A Jorge Ortiz no me vincula más que el afecto que debe existir entre compañeros de labores y la convicción de trabajar en una empresa donde jamás nos han insinuado siquiera decir o dejar de decir algo. Pero eso no es lo que me motiva a escribir estas líneas. Lo que me motiva a hacerlo es la imperiosa necesidad que tengo de protestar, desde mi trinchera, por lo que considero una injusticia: que a él se lo llame periodista descalificado, tal como lo hizo el Ministro Coordinador de la Política en una rueda de prensa el pasado viernes. Creo, con el mayor de los respetos, que el señor Ministro está equivocado.

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