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Gustavo Ramirez Amat

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Soy vegetariano desde los 19 años de edad, o sea, llevo 40 años de serlo. Me convertí en vegetariano principalmente por razones higiénicas y dietéticas, continúo siéndolo por razones éticas. Trato de, hasta donde mi atención y sentido de conservación me lo permiten, no tronchar la vida de cualquier ser viviente que tenga ojos, se mueva y sea capaz de sentir de alguna manera. Si estuviera a mi alcance evitaría matar directa o indirectamente a los vegetales, microorganismos y protistas, pero sabemos que eso es absolutamente imposible e inevitable para ellos. Unos matan y otros mueren. No es la muerte en sí lo que nos conmueve, sino la muerte innecesaria y evitable.

Y ese mismo es uno de los lados trágicos de la vida: matar para vivir, defenderse de no ser matados para seguir viviendo. En ese entramado de existencias violentamente quebrantadas se fue construyendo la historia que llevó a inquietas proteínas a organizarse hasta llegar a constituir el último escalón conocido de la Vida: la especie humana. Y con ella aparecieron otros productos que superan las fuerzas más o menos ciegas, aunque inteligentes, de la pura Biología: conciencia, sociedad, valores, libertad. Espíritu, en definitiva.

Cuando lea usted esta nota habrá ya respondido la pregunta # 16 (Sección 4) del cuestionario elaborado por el INEC para el VII Censo de Población. En ella se plantea, con apariencia de inocencia, una curiosa pregunta:

¿Como se identifica según su cultura y costumbres:

  1. Indígena?
  2. Afroecuatoriano/a Afrodescendiente?
  3. Negro/a?
  4. Mulato/a?
  5. Montubio/a?
  6. Mestizo/a?
  7. Blanco/a?
  8. Otro/a?

Este polícromo abanico hizo surgir en mí algunas irresolubles preguntas y un no menor número de picores que quisiera compartir con ustedes ¿Puede usted amable lector explicarme cual es la sutilísima y sesuda diferencia que debe haber consumido innúmeras horas-funcionario al INEC entre afroecuatoriano, afrodescendiente y negro? Y a la hora de procesar esas respuestas ¿qué va a hacer el país con todas ellas?, ¿para qué sirven?, ¿no será simplemente una forma de diluir la presencia real de los negros en el país?

Cuando el noticiero de Ecuavisa anunció que las marchas contra el proyecto de Ley de Educación Superior de Senplades se habían realizado en Quito y Guayaquil con la presencia de “cientos de manifestantes”, volví a la realidad.

Las decenas de miles de protestantes en Quito (algunas apreciaciones hablan de 30.000) y los varios miles de Guayaquil, se habían convertido según los reporteros, redactores y presentadores de noticias de Ecuavisa, en “centenares”. Ahí fue cuando sonreí para adentro y me dije: “Esta mi tierra linda el Ecuador, tiene de todo…”. Solamente de la Católica de Guayaquil llegamos a Quito alrededor de mil personas, y eso que no se cuentan los miles de estudiantes y profesores a los que se les impidió llegar a la capital desde todos los rincones del país, mediante la ilegal maniobra de bloquear las carreteras y no dejar avanzar los vehículos.

No me fue fácil comprender en el primer instante qué ganancia política obtendría el gobierno con las evaluaciones al Magisterio. Parecía contradictorio que en el momento en que más necesidad tiene de aliados en el Legislativo, esté dispuesto a jugárselas en redondo, poniendo en contra al compinche más útil y compañero de tantas correrías y triquiñuelas: el MPD y su malcriado crío, la UNE.

Sin embargo, comprender los movimientos del juego no es tan difícil. Veamos:

Esta nota de prensa, “Hace cincuenta años ocurrió la rebelión en el Tíbet”, http://sp.rian.ru/analysis/20090312/120538244.html ,proviene de la agencia de prensa oficial rusa Nóvosti. Como podrán darse cuenta, repite todos los argumentos chinos con relación al Tibet. No solo los repite, los “atestigua” y magnifica.

Nóvosti fue la agencia de prensa oficial del gobierno soviético, fundada el 24 de junio de 1941, y hoy sigue siendo la agencia de prensa estatal rusa, con el nombre remozado de RIA-Nóvosti A través de Nóvosti, quienes vivimos la era soviética desde fuera, nos enterábamos de lo que Pravda e Izvestia “informaban” dentro de la URSS.

Este 10 de marzo se cumplen 50 años de la huída a India de Su Santidad el XIV Dalai Lama. La situación era insostenible y Su Santidad, obedeciendo el consejo de todos sus asesores, y en contra de su voluntad, disfrazado de soldado, escapó en medio de la noche, en una huída, que por su quebrantada salud, casi le cuesta la vida.

La alternativa era escapar dejando abandonado a su suerte al pueblo entero que ve en su Santidad la encarnación de Chenrezig, el Buda de la Compasión y Protector del Tíbet, o quedarse para una muerte segura, o peor aún, para una prisión perpetua, provocando además la masacre de miles de tibetanos que protestaban vigorosamente en las calles de Lhasa, y la guerra de exterminio que vendría después.

Las cifras del cierre de urnas en el referéndum daban un 54% a Chávez y un 45% al NO. Eso, en sentido estricto y lectura simple es una victoria electoral, pero en lectura política global, es una derrota.

La oposición en Venezuela apenas levanta cabeza desde hace unos pocos años, no representa una tendencia unificada y menos aún aglutinada por partidos políticos representativos o ideologías.

Digamos que en esta pelea, frente a la década de chavismo, la oposición aparece como un lactante frente a un pre-adolescente, y sin embargo, ha obtenido casi la mitad del electorado. No se puede negar que un poco más de la mitad de los venezolanos, por el momento, quieren Chávez para toda la vida, pero es muy claro que casi la mitad de éstos ya no quieren saber nada de Chávez...

En estos momentos el país se asemeja a un enorme absceso, doloroso, maloliente y que exuda pus por todos sus costados. ¿El país, o mejor sería decir el PAIS?

No hay día que pase sin que algún suceso bochornoso, de esos que provocan vergüenza ajena, pringue las páginas de los diarios o empañe las pantallas de los televisores. Ya no solo se trata de los bárbaros procedimientos que desde los primeros días arrasaron con lo poco de institucionalidad que quedaba en Ecuador y que terminaron de enanificar esta democracia bonsai que siempre fuimos. Me refiero a la tala sistemática de la función legislativa por la mañosa y amañada destitución del legítimo congreso, primero, y del de los manteles, después. Una a una fueron cayendo las instituciones políticas concebidas no solamente para mantener la democracia - cuando esta, aunque enclenque y coja se mantenía aún en pie - , sino que en gran medida son la democracia misma: Tribunal Electoral, Tribunal Constitucional, Poder Judicial.

El 10 de enero de 2004 este artículo fue publicado en la página editorial del Diario El Telégrafo, cuando este era aún un diario libre y guayaquileño. Cuatro años después los hechos presagiados en aquel artículo se han cumplido. León queda atrás, como atrás quedan el odio, la insidia y la sed insaciable de venganza de sus enemigos, enemigos también del Ecuador. Con nosotros quedan su ejemplo, su imagen imborrable y su inspiraciòn por siempre. Mientras viva Guayaquil, vivirá León Febres-Cordero en el corazón de los guayaquileños y ecuatorianos. Quiera el Cielo que nuevos liderazgos recojan su senda

Vino el 14, llegó el 15, pasó el 16 de noviembre y nada ocurrió, como se habría esperado. Ni una voz, ni un susurro que haya provenido desde el revolucionario gobierno que tiene pintada la palabra “socialismo” en el esmalte de los dientes. Es posible que algún burócrata de segunda en alguna dependencia de tercera algo haya musitado, no lo descarto. Tal vez incluso algún alto funcionario, a baja voz, haya murmurado palabras inaudibles sobre la fecha, tan a baja voz que nada trascendió y nadie escuchó nada.

Parece ser que el populismo del siglo 21 es tan del siglo XXI, tan nuevaolero, iconoclasta y devastador que arrasa con todo, hasta con los recuerdos del siglo XX, haciendo tabla rasa de las conmemoraciones; más aún, cuando el vino que pretenden hacernos deglutir es lo más rancio del de antes, solamente que en odres nuevos.