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Francesco Aycart

Frase muy atractiva, frase que creo todos aguardamos con esperanza y santa paciencia, porque en sus simples cuatro palabras, nos llevan a proyectar un mejor futuro, nos ilusiona con una mejora y nos mantiene atentos con el desarrollo, o al menos a una mejora de situación o calidad de vida.

Decirlo es muy sencillo, ponerlo en ejecución muy complicado, sin embargo este gobierno se llena la boca con estas palabras, pero en su real ejecutoria siguen actuando igual o peor de lo que dicen son las viejas malas práctica de la partidocracia corrupta y de la larga noche neoliberal.

Se viene el cambio debe ser un lema que se deba cumplir, debemos exigir cambiar para bien, cambiar para progresar, el cambio no debe ser la frasecita trillada que se convierte en cliché, sólo para lograr respaldo o un voto en una elección, se debe convertir en un estilo de vida, se debe convertir en el Hakuna Matata de Pumba y Timón del Rey León de Walt Disney.

Nombre medio duro para esta entrega, pero en fin, es como los medios de comunicación gobiernistas, escudados en que fue solamente una inocentada, denomina a grupo de personas, por el simple hecho de no estar de acuerdo con sus políticas de manejo o administración del País.

Es decir mis queridos lectores, ser de oposición actualmente, es ser PENDEJO, y habrá que tabular que cantidad de PENDEJOS que habemos en el Ecuador, porque de ser cierta tal afirmación, más de cinco de cada diez compatriotas caeríamos en ese “honroso” rango, y nos convertiríamos para el mundo de un sólo plumazo, en País de PENDEJOS; que bárbaro verdad?, ahora cuando nos pregunten de que nacionalidad somos, tendremos que decir somos ecuatorianos PENDEJOS o peor aún, somos unos PENDEJOS ecuatorianos.

En estos últimos meses del presente año, he tenido la oportunidad de visitar por dos ocasiones el país de Panamá, principalmente, porque las promociones para dicho lugar son realmente buenas, y luego, como ya había comentado en una entrega anterior, en el año que transcurre, cumplí mis primeros cuarenta años de vida, y estoy próximo a cumplir quince años de feliz matrimonio.

En el primer viaje, los días iniciales los tomé en un resort bastante agradable, y fue en el periplo hasta las instalaciones del mismo, (aproximadamente dos horas desde el aeropuerto internacional de Tocumen), que me llevé la impresión que Panamá, o al menos lo que logré visitar de ella, es muy similar estructuralmente a nuestra ciudad, sus vías, sus complejos habitacionales, sus comercios, en fin, me daban la grata impresión de que estaba en mi tierra, aunque sabía que estaba lejos de Ecuador.

Cada día como que se hace más pesado escribir algunas líneas y exponer tus criterios, porque llegas a darte cuenta, al menos en mi caso así ha sucedido, que uno a través del tiempo escribe lo mismo y lo mismo, sin embargo las cosas siguen igual o peor que antes, o simplemente confirmas que tus más oscuras premoniciones se cumplieron, y obviamente no en beneficio de todos o al menos de una gran mayoría, sino de unos pocos que son los que actualmente manejan el País a su antojo y libre albedrío.

No obstante de lo anterior, si existen iniciativas y esfuerzos colectivos que me permiten pensar que seguimos con un paso sostenido por buen camino, siempre buscando la luz del túnel, obvio, eso no lo veo y creo que no lo veré por parte de este Gobierno, al menos en algún tiempo, pero por el lado de nuestro Alcalde y cuerpo edilicio, se trabaja arduamente por la Ciudad, y cada vez se siguen inaugurando obras, que engrandecen a Guayaquil, empujándolo a otros niveles de sociedad y equiparándolo con las mejores metrópolis de Latinoamérica, y por qué no decirlo, aunque les duela a algunos, del mundo.

No, no es la cantidad de años que algunos trasnochados seudo izquierdistas esperan que sus gobiernos revolucionarios del siglo XXI duren al frente de sus respectivos países, sino la cantidad de años que tendré a cuestas dentro de menos de un mes, y les comento que para mí, es una sensación un poco rara.

Puedo decir en honor a la verdad, que hasta ahora, más allá de los problemas normales financieros y de familia que todos pasamos, ha sido un grato recorrido por esta vida, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes y admirables personajes, de los cuales he tratado de emular sus mayores virtudes, y de llegar a comprender lo que sus detractores les han endilgado como sus defectos, y entender la motivación de los mismos.

Logré una excelente educación de primer y segundo nivel, se lo agradezco a la mayoría de profesores del Colegio Cristóbal Colón, donde algunos de los actuales detentadores del poder gubernamental lo fueron, incluido el primer personero del País, y del cual, déjenme decirles que no guardo los mejores recuerdos.

Sólo la soberbia y prepotencia de gente que se cree superior, puede denostar a otras, que aunque sea de una manera humilde pero con una convicción de País, desean poner su granito de arena para el mejor funcionamiento de una estructura, más allá de las pasiones, posiciones o interés personalistas o de gremios internos, que solo buscan un beneficio propio o de “colectivos”, pero que en definitiva, terminarán en los mismos bolsillos de siempre.

No iré a esa reunión porque sólo han de ir 4 gatos, a esos plantones sólo van 4 gatos, fueron frases que muchos repitieron, pero sin embargo, esos 4 gatos estuvimos presentes apoyando, imbuidos únicamente con el deseo de cambio de estructuras y mejoramiento y desarrollo ciudadano, y vaya que esos 4 gatos nos hemos ido multiplicando en tanto en cuanto, los motivos para reunirnos y protestar se van generando y regenerando día a día.

Quiero aclarar, que el título de la presente entrega NO es mío, y aunque comparto totalmente el concepto del mismo, es preferible acompañar lo dicho con una explicación, de lo contrario, y de no ser del gusto de los dueños del poder, terminaré tras las rejas, chiro más de lo que estoy, y todavía con deudas a este gobierno, que ni varias de mis generaciones podrían al menos pensar en poder pagar; “Gran Dictador”, es lo que escribió un amigo mío, adicto a la revolución ciudadana, y que me mencionó que era un orgullo para él, denominar así al señor Correa.

Ya fuera de broma y tratando de hablar seriamente, dentro del circo político y mediático en el cual nos están obligando a vivir, no puedo concebir, en el amplio espectro de desastrosas actuaciones de quienes manejan a su antojo las riendas del País, que se sancione a una persona, en una velocidad record, de menos de día y medio a tres años de cárcel y 40 millones de dólares por el simple hecho de decir lo que se piensa, es verdad, pueden haber sido falsas, mentirosas, calumniosas, sin sustento las palabras expresadas, pero al menos se tuvo la valentía de decirlas, y se tuvo la responsabilidad de signar con un nombre las mismas.

Hubiera querido iniciar esta entrega renegando contra el desgobierno, por la simple intención de querernos endosar el costo de su incapacidad administrativa, a través de “impuestos verdes”, o ajustes a los “subsidios” de consumo eléctrico a los pelucones que gastan en “jacuzzis y piscinas”, cuando simplemente es querer tapar el hueco “negro” de los 1.300 millones de Kw. que se le roban al Estado, sin embargo, me enteré como muchos de ustedes por los medios de comunicación, que un ciudadano había atropellado a un delincuente, que estaba amenazando con pistola en mano a su esposa y tierna hija, por robarle un teléfono celular.

Pensé como muchos, ¿qué hubiera hecho yo?, y creo que la respuesta de la mayoría sería, por mi familia, también lo hubiera realizado; más allá de la noticia que quedó rondando en mi cabeza, dado el hecho, que esta es una reacción o sentimiento natural, al cual nos han llevado más de cuatro años de una desidia, y más bien un patrocinio soterrado a la delincuencia, me dolió la misma, por que quien ejecutó esa valiente acción de enfrentarse a un par de delincuentes armados a fin de salvaguardar la vida de su familia, es un buen amigo y del cual solo me queda respaldarlo en su gestión de defensa.

Bonito nombre, incluso en su contexto, por la situación actual que atraviesa el planeta, sería algo indispensable e incluso plausible, aunque en definitiva seguirá siendo un “metida de manos a nuestros bolsillos”, lo cual como siempre, perjudicará a los consumidores finales, porque todo costo que se aumente a algo, siempre será cargado de manera directa o indirecta al “común de los cristianos”, es decir a nosotros.

Quien podría estar en desacuerdo con un impuesto “verde o ecológico” que tenga como fin concienciar a las personas del daño que le estamos realizando a nuestro hábitat, y que finalmente los únicos perjudicados seremos los mismos que propiciamos el desorden, presumo que NADIE.

No quiero que se piense que soy anarquista, nihilista, u otro de los epítetos que el señor Simon endilgó a quienes NO votamos por su marcada tendencia, que obviamente no era la mía, sino, abiertamente la tesis que apoya el gobierno, que en definitiva, fue quien lo puso en ese cargo; simplemente, le pedí a mi hijo que me diera un nombre para esta entrega, y lo primero que se le ocurrió fue este título, que para mí, orgullosamente me parece de lo más adecuado para los momentos que estamos viviendo.

Me siento sumamente complacido con los resultados, y aunque según ellos, nos dieron una “paliza” desde 7 a 1, hasta 10 a 0, lo que realmente ha sucedido, es que más de la mitad de los votantes y más de la mitad de provincias del Ecuador, incluyendo también sus dos ciudades principales, rechazamos las propuestas correístas, ya sea votando NO, como lo hice, o anulando el voto o dejándolo en blanco.

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