El presidente se vale del pasado ignominioso de sectores de la oposición para mantener su popularidad, se burla de socialcristianos y Sociedad Patriótica mostrándolos juntos ahora pero recordándonos la imagen de Cinthya Viteri posesionando a Palacio como presidente, luego del derrocamiento de Lucio Gutiérrez.
La oposición está dispersa porque existen muchos intereses entre los opositores. Algunos concuerdan en la idea de un candidato único de oposición al régimen, mientras tanto existen personas que quieren aprovechar el momento en que se necesita unión para con el poder del capital imponer su candidato que no traería ningún cambio a nuestro país. Estamos presenciando cómo la utilización de la fuerza del capital, tanto público como privado, quiere imponerse sobre la fuerza de la razón por lo que es preciso tener cuidado con los chimbadores y los protectores de espaldas. Considero que en éso radica la mayor dificultad para lograr el objetivo de unificación. Es necesario tomar en cuenta que el público quiere el cambio prometido y que no se ha dado. Habrá candidato único exitoso solamente cuando el objetivo común sea lograr el cambio deseado por los ecuatorianos, el fin de la miseria y de la delincuencia con la generación de empleo y el progreso de los ciudadanos, en un ambiente de confianza y solidaridad. Este objetivo lo podrá conseguir el que esté en mejor capacidad para hacerlo en el ambiente caótico impuesto por el presidente actual, pero credibilidad es la clave. ¿A quién le cree el país? ¿Le cree a los banqueros? ¿A los ex-presidentes? ¿A los ex-ministros? ¿A los partidos políticos? ¿A los asambleístas? ¿A los contratistas del Estado? ¿A los que apoyaron al, o formaron parte del, Gobierno?

