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Antonio Kure M

Desde que constaté la poca o ninguna importancia que se le ha venido dando a la Ley, sobre todo a la Constitución, he sentido repulsión y mucho coraje me causa ver que se nos engaña de la manera más cruel y vulgar.

En mis escritos y opiniones públicas siempre he logrado demostrar la madurez y responsabilidad que mi enseñanza familiar y formal me han inculcado. No me gusta insultar, ni proponer algo sin analizarlo y poder presentar una posible solución al dilema.

Lo que ha acontecido en los últimos meses y años, me obligan a tomar medidas definitorias al problema.

La percepción del poder que un cargo confiere, entontece a muchos; de igual manera la fuerza que se deriva del dinero trastorna, de ahí la despectiva adjetivación de llamar a alguien “Nuevo Rico.”

El “poderoso y el rico” pronto pierden la dimensión de su común humanidad y se exponen a riesgos peripatéticos.

Las operaciones sobre el margen no los arredra, el abusar no les afecta… pues: ¡Mi poder o mi dinero arreglan todo!

La ley divina se expresa en los mandamientos de Dios. Los mandamientos y los preceptos son la síntesis concreta de todo lo que el hombre debe hacer o evitar para adquirir las virtudes, conquistar la verdadera libertad y alcanzar el Sumo Bien.

Diferentes religiones lo expresan con diferentes palabras y actos que sin embargo mantienen una analogía.

Dios, Alá, Moisés en la Toráh, Yavé y Jehová, Buda… ha dado su ley para que el hombre no se engañe sobre lo que es su verdadero bien. A menudo sucede que las personas no quieren entender para no tener que hacer el bien. Es decir, encuentran muchos argumentos para justificarse y hacer aquello que los beneficie, en vez de lo que es justo.

Es el momento de contar la triste historia de una doncella, que aunque mayor a mí en edad, me enloqueció desde que la conocí.

Nació libre dentro de un hogar sumamente rico, vivía en una zona que bien se podía considerar un paraíso terrenal.

En su propiedad, abundaban los árboles, aves, animales de la más rara especie; todo en un hábitat primigenio.

Era tal su prestancia que había trascendido hasta lugares remotos.

Luego vino la noticia. Aventureros llegaban a sus extensas propiedades donde estaban sus lares; los saqueaban y convertían en esclavos a sus agnados.

The Farmer

Un economista competente sabe que en una economía anémica, se deben dar recortes en las tasas de impuestos al trabajo y al capital para incentivar el trabajo y la inversión; saben que hay que evitar el desvío de fondos hacia actividades gubernamentales improductivas.

Pero, ¿qué está pasando en Quito? El Gobierno aumenta los impuestos, para más gasto gubernamental; pone regulaciones y barreras al libre comercio favoreciendo la industria falsa.

En pocas palabras, se repiten los mismos errores cometidos en tiempos de los comunistas y de los CEPALINOS, con iguales ruines resultados.

“Subsidio” es una mágica palabra muy versátil, similar a un medicamento que puede significar curación, o mal usado: muerte. Mediante un análisis probaré que el dinero del “socorro” puede tener mejor fin.

Hoy nos referiremos a los que aplican los demagogos para ganar votos.

El, o los desgobiernos, del Ecuador, a través de la historia han sido partícipes de una serie de errores en el uso de este bien que han sido garrotazos de extinción.

No hemos sido únicos, desde la lejana China, pasando por las actuales grandes economías: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Suecia y los del tercer mundo en áfrica, centro y sur américa, lo han usado de diferentes maneras; hasta que algunos ¡los que crecieron! Se dieron cuenta del error y los fondos fueron usados de otra manera.

Significa que aquello que la genética ha negado no podrá ser reemplazado por la mejor educación. Se puede exhibir un importante currículo vitae, pero ello no garantiza ser un erudito, ni mucho menos, una persona inteligente.

Durante la semana de holgazanería, me dediqué a la reflexión de la cantidad de ignorantes que se pasean por estas áreas y al calcular los IPM2: Ignorantes por Metro Cuadrado. Me preocupé.

Una persona se forma con estudio, dedicación y trabajo.

Pero si ella no se ha cultivado, nutrido y alimentado con la ley de la naturaleza que lo vio crecer, cobijó y albergó... Sin valores éticos y morales… Difícilmente será un SER humano.

“La lealtad es un compromiso tácito o explícito de ayuda y apoyo que se establece con una ideología, norma moral o ética, personal o de grupo”.

La lealtad sirve a los humanos para apoyarse mutuamente, respaldada por la ayuda que es avalada por la lealtad.

El cuerpo necesita de esta fidelidad, porque nuestro “hombre interior”, precisa esta seguridad espiritual. Jesús llamó a este tipo de gente que no da lealtad: “muertos vivientes”.

El político, “sabe” con qué lealtades cuenta, pura o comprada, en una arriesgada maniobra política.

Los siquiatras han dado diferentes términos de tiempo de reposición emocional para cada situación dura que se enfrenta: Desde una semana para un cambio de posición en la cama, hasta años por defunción de un cónyuge…

Finalmente, lo que jamás se supera: Pérdida de un hijo.

La familia Restrepo, con justa razón, mantuvo desde la desaparición de los dos jóvenes una campaña pública en calles y plazas de Quito y el país para conseguir que se investigara el asunto y que se descubriera a los culpables y cómplices; que incluso costara la vida de la señora madre.

En junio de 1995, la entonces Corte Suprema de Justicia, dictó sentencia en el caso Restrepo. Policías en servicio activo fueron sentenciados hasta a 16 años de prisión.

Vamos a demostrar que el Presidente de la República; Los Ministros; Los “honorables” borregos; y en general los burócratas, son los que menos pagan por impuestos y tasas.

Primero debe reconocerse que los impuestos y las tasas son esenciales, dado que son un sacrificio que tiene en vista el interés general y en forma mediata el interés particular.

Claro que los impuestos, al igual que las medicinas, pueden curar o matar, según se administren.

Sin duda que la contribución de los impuestos y tasas deben ser honestamente pagadas ya que es la mejor forma de repartir los beneficios de la riqueza para los menos favorecidos. Es por eso que los países muy desarrollados tienen una carga tributaria muy alta.

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