Asumiendo una hipotética noción, aceptando que vivimos en un mundo paralelo he tomado la decisión de enviar mensajes a mis iguales atrás del espejo. La única forma de comunicarnos entre estos dos mundos, que incluyen la conciencia de la no-conciencia, es con signos y señas dejadas a través de los espejos, te dejo el mensaje sujeto a interpretación en la que los positivos son negativos y los encuentros son desencuentros, dejar un informe de conciencia es un desinforme de inconsciencia.
La paridad de la disparidad y la desaparición del mundo real en el inverso, nos involucra en la esperanza de que la desesperanza sea la positiva afirmación de una negación afirmante de la realidad despejada desde una realidad de no conciencia. Esa igualdad desigual, es la que determinara a futuro el nexo sin mensaje del encuentro casual premeditado, buscado desde la arista del no querer.
