Al escucharlo en una entrevista, hace un par de días, tranquilo, pero con su estilo de lanceta muy bien dirigida, refiriendo cómo buscan negarle su derecho de ecuatoriano a optar un puesto electivo nacional. Decidí expresar mi opinión sobre la obra que se ha montado.
Antes de proseguir debo aclarar dos cosas: Desde que “Rafo” fue Ministro de Finanzas, quede seguro de que su método de gestión sería fatal para el pueblo ecuatoriano y, segundo, más tarde, creí que había saludado con Fabricio en el Centro Comercial, de muy corta vida, “La Puntilla”; luego me aclararon que él no era el esposo de una amiga de mi conyugue que me presentaron con su consorte.
En otras palabras, para ninguno de ellos les tengo afecto o desafecto en lo personal; empero, si en sus actuaciones públicas.
