La percepción del poder que un cargo confiere, entontece a muchos; de igual manera la fuerza que se deriva del dinero trastorna, de ahí la despectiva adjetivación de llamar a alguien “Nuevo Rico.”

El “poderoso y el rico” pronto pierden la dimensión de su común humanidad y se exponen a riesgos peripatéticos.

Las operaciones sobre el margen no los arredra, el abusar no les afecta… pues: ¡Mi poder o mi dinero arreglan todo!

Únicamente la obediencia tiene derecho al mando – Ralph Waldo Emerson -

El otro día conversando con un amigo evangélico me dijo que había que hacerle caso a toda persona que ostente autoridad porque la Biblia dice que “toda autoridad viene de Dios”.

Procedo a explicar un poquito el tema para evitar confusiones. Si bien es cierto Pablo dice “Todos deben someterse a las autoridades constituidas, porque no hay autoridad que no provenga de Dios y las que existen han sido establecidas por él.” (Romanos 13, 1-2). Primero que nada hay que entender que Pablo no se refiere a la autoridad como persona que la detenta, sino al ejercicio de la autoridad. Segundo debemos tener claro que la autoridad del hombre es delegada por Dios. Tercero que por sobre el ejercicio de la autoridad está la libertad del hombre que es lo que a lo largo de la historia de la salvación comenzando por Adán, Dios nos ha demostrado. Incluso en Lucas 9:23 pide Jesús que la persona que ejerce la autoridad debe negarse a si mismo y Seguirlo (hacer lo que Él manda) y en Juan 5:19,30 nos dice que la autoridad no debe despegarse del mandato de Dios. Quien detenta el poder lo recibe de Dios, fuente primera de toda autoridad. Y finalmente recordemos aquí las palabras de Jesús a Pilatos: “No tendrías contra mi ningún poder sino se te hubiera dado desde arriba”(Jn. 19, 11).

La vida es una historia marcada por un sinnúmero de circunstancias que se individualizan a cada persona.

Acontecimientos, sentimientos, pensamientos y cuestionamientos, son momentos que cada ser humano experimenta desde el principio de su tiempo. Estas generalidades que se particularizan en cada uno, son experimentadas por todas las razas pensantes. Sin embargo, cuando le toca a cada uno experimentarlas, se las vivencia individualmente como si fueran únicas en su sentir para cada quien.

Desde que el ser nace hasta que muere, se hace cuestionamientos y elabora preguntas que la mayor parte del tiempo tienen sus propias respuestas.

Sin embargo, las mismas preguntas obtendrán distintas respuestas a medida que pasa el tiempo.

No hay sistema sostenible que sobreviva o se mantenga si sus recursos no son renovados en mayor proporción de los que se consume. O económicamente, si la generación de ingresos no es mayor a sus costos. La sostenibilidad está en la autosuficiencia al largo plazo.

La Provincia de Galapagos, solo puede mantenerse de manera subsidiada. Sin subsidios: colapsa.

Pero esta perversa situación no es fruto de un plan, simplemente es una sistemática suma de errores, intereses, equivocaciones de aplicación de modelos, separando la conservación de los recursos naturales con las condiciones socio económicas de una población, irreversible, indisociable de la región, así como por la corrupción y la ineficiencia.

Wagner se encontraba a sí mismo tan completo como artista, que se vio capaz de diseñar incluso su propio teatro. Ya no sólo piensa en todos y cada uno de los aspectos de sus óperas, sino que, además, crea el teatro donde estas óperas tienen que representarse. Porque resulta que, como Luis II de Baviera aceptaba prácticamente todo lo que él quería, Wagner se atrevió a hacer construir un teatro donde, con aquella “modestia” que le caracterizaba, solamente pudieran representarse obras suyas.

Pero hay que matizar algunas cosas: Wagner estaba convencido de que lo que él estaba haciendo tenía una importancia trascendental, porque representaba poner los cimientos, crear las bases y las estructuras de lo que, en el futuro, sería la nueva música popular alemana. Él creía firmemente que estaba dando a Alemania lo que Alemania nunca había tenido. Por eso concibió la idea de que el pueblo alemán dispusiera de un teatro donde se programaran solamente este tipo de obras. Un teatro popular alemán que, respondiendo a esta idea de servicio al pueblo, tendría que ser gratuito para que pudieran acceder a él ricos y pobres. Un teatro al servicio de todo el mundo, que no hiciera distinciones de ningún tipo. Un teatro que fuera igualitario y democrático.

Es indudable que una cantidad apreciable de gente prefiere no hacer el esfuerzo de pensar y que le “den pensando”, busca mantenerse en un status de sobrevida marginal y si le dan algo, con eso se contentan y prefieren recibir sin hacer el esfuerzo, pues lo que reciben ya les permite mantenerse, marginados, pero sobreviviendo, lo que yo llamo vegetar, pues al igual que las plantas, no se mueven de donde están plantados y esperan que Dios les dé el agua y la tierra (el gobierno) su sustento.

Hay sin embargo un grupo muy importante, mayoritario, de gente que quiere progresar, que quiere desarrollarse, que ha sido educada y ha aprendido a vivir en libertad, no plantados en el mismo sitio, gente que prefiere la libertad para pensar y decidir por sí misma que es lo que prefiere hacer, que le gusta hacer el esfuerzo por mejorar, por progresar, por lograr que sus hijos se desarrollen y lleguen mucho más alto de lo que ellos pudieron lograr, no por palancas partidistas o de amistades, sino por mérito propio, porque el hombre que sube aupado por palancas de cualquier tipo, deberá a la fuerza ser “mareísta”, es decir como el palo de balsa, mantenerse a flote al ritmo de la marea y buscar con tino a quien arrimarse para seguir arriba.

VISITA DEL PRESIDENTE DE IRÁN, MAHMOUD AHMADINEJAD

La visita de Mahmud Ahmadineyad al Presidente Correa ha acaparado la atención de la prensa nacional e internacional. Sin duda que se ha logrado posicionar a nuestro país y promover la no inversión extranjera occidental, que es una de las metas que el Gobierno persigue por considerarla un contrapoder de la revolución ciudadana. Incluso hemos arrancado un editorial de esa prensa corrupta como creo que debería considerarse, en el enlace sabatino próximo, al Washington Post. ¡Somos importantes, y eso es lo importante! Lo demás pamplinas. Mientras discutíamos sobre esto en la redes sociales y sobre los beneficios que trae al Ecuador esa asociación tan estrecha con Persia, y yo por mi parte ponderaba lo importante que sería una transferencia de tecnología en esto de la industrialización del shawarma, o del apoyo con submarinos ecuatorianos para ir al estrecho de Ormuz en caso de conflicto armado, el Código de la Democracia se resbalaba ajustando las tuercas para facilitar la reelección de nuestro Rafael Correa, uno de los líderes mundiales de más envergadura en estos momentos de tensiones nucleares. Es lógico, pues si el precio del petróleo llega a 200 dólares el barril, estamos hechos en el 2012 y quedará financiado ese festival de gasto público que alimenta la popularidad de nuestro líder.

En nuestro país, para quienes escribimos o, mejor dicho, para quienes todavía tenemos el privilegio de expresarnos libremente, no hacerlo sobre temas de coyuntura se convierte en una empresa imposible.

Hago esta pequeña reflexión porque tenía la positiva intención de redactar una nota fresca, alejada de la tediosa realidad que nos oprime pero, al enterarme sobre la entrada en vigencia del veto presidencial al mal llamado Código de la Democracia, no puedo hacer otra cosa que tratar de explicar esta descarada, insolente y grosera agresión a derechos fundamentales como el de información y expresión, directamente relacionados a nuestro derecho de elegir en un ambiente democrático.

Parece una tomadura de pelo a todo el país, hecha con el descaro propio del que se siente intocable por el inmenso poder que ostenta, aquel que ha renunciado, ensimismado en su ego, a la obligación de responder no solo a sus mandantes, sino además a la historia.

Rafael Pombo, poeta, escritor, fabulista, traductor, intelectual y diplomático colombiano nació en Bogotá en 1833, cuando sus padres, miembros de la aristocracia de Popayán, viajaron a Bogotá al ser designado su padre, Secretario del Interior por el General Santander.

Luego viajó a Estados Unidos, donde residió 17 años, volvió a Bogotá donde trabajó como traductor y periodista, fundando varios periódicos, como El Cartucho y El Centro. También trabajó como libretista de óperas con buen éxito.

En 1905 fue coronado como poeta nacional de Colombia. En 1912 fue nombrado miembro de la Academia colombiana de la lengua, de la que fue su Secretario perpetuo. En 1912 el Gobierno de Colombia honró su memoria nombrándolo Gloria de las letras colombianas.

Mahmud Ahmadineyad

La palabra del título aparece como una palabra extraña, en realidad no la es, se trata del apellido del presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad; en estos días, el presidente iraní ha realizado una gira de promoción política por cuatro países sudamericanos que prácticamente son sus aliados, los mismos que pertenecen a esa organización también extraña, denominada Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), los países visitados y que son parte de la organización de marras son: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador.

Irán es un país donde gobierna una dictadura teocrática férrea, no existe respecto a los más elementales derechos humanos, no hay libertad de prensa existen 42 periodistas presos y cualquier atisbo de oposición es reprimida brutalmente. Irán es un país donde aún se puede condenar a muerte a una mujer por adulterio; el caso reciente de Sakineh Mahammadi Ashtiana, condenada a morir apedreada, suscitó el rechazo mundial; además, se mantiene la llamada Ley del Talión o Código de Hammurabi aquella del “ojo por ojo, diente por diente”, de hace casi 4 mil años.

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