Para querer hay que conocer; para conocer un lugar hay que vivirlo, estudiarlo, sentirlo y entenderlo. Solo queriendo, con conciencia y conocimiento nos podemos comprometer y ser parte del lugar.

Ayer envié a comprar gasolina para salir en un bote a pasear y pescar con mi hijo, quien está acá de vacaciones acompañado con un amigo, y no me vendieron, está prohibido. No entendía por qué y me indicaron: “Decreto No.: 1470 Rafael Correa Delgado, Decreta: Art. 1. Las embarcaciones privadas para uso particular y de pesca deportiva, a nivel nacional, de bandera nacional o extranjera, deberán pagar los precios del mercado internacional. Dado Palacio Nacional, etc., etc.” Le pregunté a la Jefe de la Gasolinera si esto se aplica para un bote pequeño de madera con un motor de 40 caballos y me dijo: “ir a pescar o pasear es de pelucones y debemos acogernos a las disposiciones del Decreto, salvo que sea menos de 2 galones de gasolina”.

Indistinto a la cantidad de personas que vivimos acá, uno de los tantos factores causantes del deterioro en la calidad de vida dentro de las aéreas no protegidas que comparte esta excepcional región, es también no haber entendido que los comportamientos humanos no se los controla con prohibiciones o con creación de leyes especiales, sino en establecer claras políticas y lineamientos definidos en la planificación regional, acciones que en su momento no supimos hacerlas correctamente dejando sin dirección clara a dónde queríamos llegar.

Problemas éticos

En la convivencia cotidianas de unos individuos con otros se originan constantemente problemas cuya solución no sólo afecta a la persona que los crea, sino también a otra u otras personas que sufrirán las consecuencias. Las diversas profesiones en la actualidad presentan muestras de falta de ética. Médicos, docentes, funcionarios, empresarios, empleados públicos y privados de diferente origen y condición están continuamente confrontando este asunto al constatarse los amargos hechos de médicos que explotan a sus pacientes, maestros o profesores que venden notas, funcionarios que compran para el estado a sobreprecio, personas que derrochan los recursos del estado, es decir de todos. Si de salud pública pudiéramos hablar habría que decir que la carencia de una ética sólida y diversificada es la enfermedad mayor de nuestro tiempo.

La propaganda del Gobierno se vuelve contra él mismo porque la demagogia va en contra de la razón. Un periodista, al hablar de la falta de cupos en los colegios de la capital, acusaba equivocadamente al Gobierno de discrimen, diciendo: ¿No es discrimen escoger primero a los alumnos con promedio sobre 18? Yo respondo: ¿Es que acaso porque la educación ya es para todos, no debe haber prioridades? El alumno más destacado se ha esforzado más y merece reconocimiento y poder elegir prioritariamente el sitio donde va a estudiar.

Si el Estado promete educación gratuita y de calidad, o si promete salud gratuita y de calidad, tiene que cumplir con lo que promete. Desafortunadamente la infraestructura que posee el país en ambos campos, es deficitaria, lo que obligará al Gobierno a buscar becar en Colegios particulares o atender en Hospitales privados que tengan buena calidad de maestros y de personal de salud, para que suplan lo que el Gobierno por limitación de infraestructura no puede brindar todavía.

(c) por elmanabita - Flickr

Entre los historiadores ecuatorianos de la primera mitad del siglo XX, al analizar a Eloy Alfaro Delgado, no hay consenso sobre su ideología y relación con el sector privado, pero entre los contemporáneos, la mayoría de pensamiento de izquierda, lo describe como enemigo de los empresarios, llegando al extremo absurdo de sostener que fue el primer socialista ecuatoriano. Nada más alejado de la realidad. Eloy Alfaro fue, sin lugar a dudas, el Presidente más cercano a los empresarios que ha existido en Ecuador, muy por encima de Plaza, Yerovi, Arosemena Gómez, Febres Cordero y Durán Ballén. Alfaro fue pro empresa privada, las evidencias son abrumadoras, se observan a través de todos los actos en su vida.

Su ideología capitalista comienza en sus orígenes. Su padre, el español Manuel Alfaro González, fue empresario exitoso, de aquellos que comienzan como empleados y terminan siendo dueños de negocios. En efecto, Manuel, quien se había establecido en Montecristi alrededor de 1835, fue empleado de Manuel Antonio Luzarraga, español que llegó a Guayaquil como asistente de otro español dueño de goletas, y en menos de cuatro décadas se convirtió en uno de los hombres más ricos de Ecuador. Entre los negocios de Luzarraga se encontraba la exportación de todo lo que se podía vender en el exterior, incluyendo sombreros de paja toquilla. Manuel era quien compraba por cuenta de Luzarraga, estos productos elaborados en Manabí.

Introducción

Algunos estudiosos de la conducta humana encuentran pequeñas diferencias en el uso de las palabras ética y moral. Esto se debe a que ambas prácticamente tienen el mismo significado y se relacionan entre sí. A saber, la palabra ética proviene del griego “ethos” (carácter, temperamento, hábito, modo de ser) y la palabra moral se deriva del latín “mos, moris” (costumbre, hábito). Ambas palabras (ethos y mos) se ubican en el terreno de la ética y hacen hincapié en un modo de conducta que es adquirido por medio del hábito y no por disposición natural. Por su definición etimológica, la ética es una teoría de hábitos y costumbres. Comprende, ante todo, las disposiciones del hombre en la vida, su carácter, sus costumbres y, naturalmente también la moral. (Ok)

El concepto ética en este trabajo se analizará desde el punto de vista que establece que ésta es el conocimiento de lo que está bien y de lo que está mal en la conducta humana. A diario se enjuicia moralmente un acto y se afirma que es o no es ético, o sea bueno o malo, si este acto está a favor o en contra de la naturaleza y dignidad del ser humano. (Ok)

Claro que en este instante recuerdo aquella frase: “En vida hermano…en vida”, pues a veces reconocemos las virtudes de nuestros semejantes cuando estas personas ya están ausentes. En verdad que eso nos sucede muy a menudo. Ora por nuestra cotidianeidad que a ratos nos agobia, ora por creer que somos eternos.

Hace algunos años atrás tuve el privilegio de compartir mi vida intima-religiosa con otro excepcional e incomparable Sacerdote Jesuita, Párroco de Domingo Sabio, llamado Ivanno Zanobello, italiano de nacimiento pero ecuatoriano hasta la medula. Un sacerdote de esos que sin necesidad de practicar aquel sentido fundamentalista-falsamente revolucionario e irreverente, demostró siempre estar junto a su prójimo; y muy especialmente junto a los pobres, y dedicar su vida a mitigar sus problemas.

(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

Rafael, sabes: ¿Cuánto tiempo es necesario o suficiente para informar una labor? Para el orador que sabe de lo que habla y no busca ambigüedades, sabrá aprovechar un minuto. En tal caso, 20 minutos sería más que suficiente plazo en la mayoría de los casos.

Cuando al orador Woodrow Wilson le preguntaron ¿cuánto tiempo necesita para preparar un discurso de 10 minutos; dijo: Dos semanas. ¿Y si fuera de una hora? Contestó: Una semana. Finalmente le dijeron, ¿y para uno de dos horas? “Mr. Wilson contestó inmediatamente: “Para eso estoy listo ahora.”

Fidel Castro habló una vez 7 horas y 20 minutos. Incluyo su niñez; el aborto; temas bíblicos… Hasta su hermano se cansó.

Por seriedad y responsabilidad de lo que escribo; debo responder al Sr. Jerry Villon, que comenta mi artículo, señalando varios puntos que aclaro:

1.- Las acometidas eléctricas y de agua potable, en lo que se refiere a las tuberías para la conexión de agua y del cableado eléctrico, si quedaron colocados, al pie de tubería de agua potable y de la red del servicio eléctrico, en la vía a Daule, solo faltaba la conexión que la hacen las empresas que dan el servicio no el usuario. No se solicitó la conexión por que para eso es necesario que la solicitud la firme la institución que va a pagar el consumo del servicio prestado.

Secuestro Express por colealomartes - Flickr (c)

No les voy a hablar de esa buena salsa interpretada magistralmente por Andy Montañez, o de algunitos miembros de este desgobierno que tienen carisma para con la gente, pero que se vuelven locos cuando ven pasar un billete por sus ojos, quiero comentarles sobre el “secuestro Express” que sufrí saliendo de mi Maestría, luego de tomar un taxi amarillo, fuera del Hotel Ramada, y que se iniciara por el Cementerio General, y concluyera a unas cuadras de la Academia Naval Guayaquil.

No quisiera empezar sin mencionarles, que estoy próximo a cumplir 39 años, de edad, las dos únicas veces en las cuales he sido asaltado, se han dado en estos últimos ocho meses, la primera vez el 14 de diciembre del año anterior, cuando fuimos asaltados junto a mi esposa a la vuelta de nuestro domicilio, y la siguiente, el secuestro Express que experimenté el jueves anterior, 12 de agosto, y en el cual estuve retenido dando vueltas por no sé donde aproximadamente una hora; es decir, porcentualmente hablando, en apenas estos últimos 1, 72% de mi vida, he recibido el 100% de los robos que me han sucedido.

Las personas naturales o jurídicas que importen mercaderías al país están sujetas a la potestad aduanera art.5 de la Ley Orgánica de Aduanas (LOA), la que se manifiesta con las normas emitidas legalmente y de modo previo a la importación, con sujeción al principio de legalidad tributaria que establece que toda norma de orden tributario, y las aduaneras lo son, deben haber sido emitidas con anterioridad a su aplicación.

Esto significa que cuando se trae mercadería debe entrar al país por sitios habilitados para el tráfico internacional de mercaderías, ser entregadas a la custodia aduanera con el fin de que se cumplan con los requisitos formales que permitirán su retiro, los que se establecen a través de varios artículos que definen lo que es el hecho generador tributario aduanero, la obligación tributaria aduanera y la manera de ejercer el derecho al retiro de la carga que es donde se establecerá el vínculo jurídico entre el importador y el estado a través de la Declaración de Importación, art.43 dela LOA.

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