La buena salud de la democracia depende de la no injerencia entre las funciones del Estado – Desde mi Trinchera
Opinión Política

La buena salud de la democracia depende de la no injerencia entre las funciones del Estado

Cómo ecuatoriano estoy totalmente en contra de un sistema que violenta totalmente el libre sistema de chequeo y balances <<basado en tres poderes totalmente independientes: Ejecutivo, Legislativo, y Judicial >> que denota una auténtica democracia.

El presidente Guillermo Lasso solicitó la renuncia del delegado del Ejecutivo en el Consejo de la Judicatura (CJ), Xavier Muñoz, debido a que sus actuaciones no representan al actual gobierno. El funcionario fue designado en el cargo durante la administración del expresidente Lenin Moreno.

Lasso dirigió una carta a Muñoz, el viernes 3 de junio, en la que destacada que “es necesario que exista armonía institucional entre el delegado designado y la Función del Estado a la que supuestamente representa”.

En ese sentido, el mandatario señaló que dicho vínculo “no ha existido” con el actual representante del Ejecutivo en el Consejo de la Judicatura. “Y lo cierto es que no nos sentimos representados por sus actuaciones al frente de la institución”, reza el texto.

Cuestionó que un funcionario que no ha sido escogido en su gobierno “actúe de una manera alejado de todo principio ético y siga transitando, utilizando el título de miembro del Consejo de la Judicatura, delegado del Ejecutivo”.

Muñoz hizo pública su respuesta este 4 de junio en una carta remitida al primer mandatario: le recuerda que el 14 de abril de 2021 fue posesionado como vocal principal del CJ por la Asamblea Nacional, luego de que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) lo eligió para esa dignidad de la terna presentada por el expresidente de la República L. Moreno.

El vocal de la Judicatura manifiesta que la Constitución no le faculta al presidente de la República a solicitar la renuncia al cargo, como lo ha hecho en total oposición y desconocimiento de la Constitución y la ley.

Muñoz sostiene que la buena salud de la democracia depende de la no injerencia entre las funciones del Estado. *¿Por qué acepto el cargo? 

Violentar ese principio la desestabiliza y debilita. Además, manifiesta que no le corresponde rendirle cuentas al Ejecutivo.

Que “en lo único que concuerdo con usted es que, pese a haber sido incluido en la terna del Ejecutivo, yo no represento a su gobierno, y tampoco es mi deseo hacerlo”, recalca en la carta. 

*¿Será que recalca una posición independiente solamente de acuerdo con su sentir y no la de la función que él representa?

En el Ecuador no existe el mandato imperativo, por lo tanto, una vez designado por el CPCCS y posesionado como vocal principal del Consejo de la Judicatura, “yo tengo la función pública que debo desarrollar, y desarrollo, con total independencia de la función o la persona que originalmente me postuló. 

*Él fue nominado representante del Ejecutivo para dicha función de acuerdo con la injerencia del gobierno que impuso el desgobierno de la “rata del ático”. 

Por tanto, es equivocada su afirmación al decir que es él “representante del Ejecutivo en el Consejo de la Judicatura”, indica.

Hablando como un ciudadano, añade Muñoz en la carta, “también le señalo que no me siento representado por usted, que me considero, como millones de compatriotas, decepcionado frente a su absoluta incapacidad para detener la violencia y la pobreza en el país; me siento afligido por su estilo y acciones autoritarias”. 

*Se cobija en una realidad ecuatoriana que tiene que darse en un régimen democrático. 

Concluye la respuesta solicitando, como ciudadano, que “reconsidere su posición en el Ejecutivo y ante la imposibilidad de cumplir con lo ofertado en su campaña electoral, presente su dimisión al cargo de presidente constitucional de la República del Ecuador, permitiendo que esta vez sí personas capaces y comprometidas ejerzan tan delicada función”. 

El señor Guillermo Lasso en su banal deseo de ser Presidente de la República, ofreció muchas cosas, posiblemente por su desmedida ambición de figurar y tenía que engañar al votante durante las elecciones.

Su principal práctica fue usar aspavientos de su religiosidad y jurar por Dios en vano, para engañar al votante. 

Igual que lo hacía cotidianamente de chulquero y creador de deudas inexistentes, causando grave daño al cliente de ese supuesto “banco”, desde el escritorio que le fue encargado y del cuál se jactaba. 

¿Podía alguien digno pensar que sus lágrimas de cocodrilo eran un espectáculo al ver su arrogante traición triunfante y que durante el cargo haría lo opuesto a lo prometido con tanta vehemencia? 

Sin duda que él iba a cometer una traición de baja calaña al asociarse con lo que los ecuatorianos detestábamos ¡Políticos viciados y embriagados en jauría por el falso dios-dinero, unos frontalmente y otros tapiñadamente!

El ecuatoriano por nacimiento, naturalización o al que se le permitió votar por manejo sucio del CNE que aceptaron sumisión: 

Deben exigir que se asuma la decisión inmediata del “GRAN FRENTE CIVICO-MILITAR” conformado para sentar las bases para rescatar al Ecuador de su misera capitulación e imponer la supremacía de la Democracia que es auténticamente: ¡Gobierno del Pueblo, POR EL PUEBLO, ¡Y MANDANDO PARA EL PUEBLO! 

Y fundar una democracia diáfana y ejecutiva, con leyes que busquen dar total: seguridad, salud popular, educación libre de altísima calidad, promover la creación de emprendimientos o trabajo bien remunerado y sobre todo una Justicia igualitaria.

*Aclaración

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