19 abril, 2024

Porque así siempre se ha hecho…

Trabajar en pandemia, ha obligado a las empresas industriales adoptar una serie de restricciones para adecuarse a las exigencias de los Códigos de Bioseguridad, especialmente relacionadas con observar “distanciamiento social” y otras medidas conexas de profilaxis, orientadas a reducir el riesgo de contagio por el COVID-19.

He tenido oportunidad de observar que en aquellas industrias donde la incidencia de actividades manuales es alta, hay operaciones que se ralentizan debido a que la reducción de operarios obliga a esperar que se cumpla una parte del proceso, para continuar la secuencia. Y eso al final del día, se expresa en mayor tiempo ocioso y pérdida de productividad.

Mi observación va a un punto concreto: se han mantenido los métodos de trabajo; y no se los ha redefinido para ajustarlos a las nuevas realidades impuestas por la convivencia con el CORONAVIRUS. Y el bicho —sin embargo de la vacuna— ha venido a quedarse para largo… Por manera que una tarea urgente si se quiere disminuir costos de producción y ser competitivos, reside en rediseñar los puestos y cadenas de producción. Insisto en que esto es crucial para los procesos de fabricación en que predomina la mano de obra. Pero también debe interesar a determinadas actividades administrativas y de supervisión.

Básicamente el rediseño al que aludo, implica desempolvar para adaptarlos a las nuevas realidades, aquellos preceptos del taylorismo tan comunes a la ingeniería industrial tradicional: estudios de tiempos y movimientos; análisis de métodos de trabajo; ajustes de curvas de aprendizaje y desempeño; formulación de estándares; y controles de desperdicios y calidad. En este enfoque cabe partir de las clásicas preguntas: qué, por qué, dónde, cómo y cuándo se ejecutan las tareas.

Se asombrarán cuando descubran la cantidad de eficiencia perdida por mantener viejas costumbres de producir así, porque así siempre se ha hecho.

Artículos relacionados

Las gabarras

Don Simón Cañarte Barbero, fue el primer ecuatoriano en traer las gabarras a la ciudad de Guayaquil, para el cruce vehicular de los vehículos que llegaban a Durán para traerlos hasta Guayaquil […]

Un canto

na asambleísta de País, de esas que llegaron a Montecristi de relancina y sin saber qué diablos hacer, dice que la nueva Cons-titución “es un CANTO a la vida , no solo del ser humano, sino también de la naturaleza”.

Los conceptos sobre el texto de lo que llaman Constitución son muy variados. La asambleísta con complejos de cantante como casi todos los del gobierno de la revolución musical, pretende incorporarle al armatoste de Montecristi nada menos que notas en el pentagrama. Para los gays, lesbianas y bisexuales, la canturria y el griterío son parte de su esquema mental y de cómo exteriorizar sus aberrantes placeres, Por ese lado está en la misma línea…

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×