El mundo se regocija de que  luego de meses de estudios, pruebas e incluso fracasos se encuentre una vacuna contra el virus del COVID-19. La farmacéutica Pfizer y BioTech son quienes hacen el descubrimiento que tiene una eficacia del 90%, según los resultados exhibidos. 

 A contrario sensu, en nuestro pobre país seguimos buscando desde hace más de una década alguna vacuna que nos de cierta inmunidad contra ese mal que nos está carcomiendo como sociedad, la corrupción.

 La constante lucha contra esa peste endémica, no da los resultados que la inmensa mayoría de los ecuatorianos deseamos, por el contrario, parecería que el virus va mutando a diferentes estratos sociales en forma aún más potente

El virus fue introducido por el correísmo por el año 2008. Los primeros contagiados fueron los del llamado circulo rosa, grupo que rodeaban al tirano y que se juntaban en lo que se dio a llamar gabinete itinerante y que concluía con la odiosa y cansina sabatina. Alcanzo su   más fuerte contagio por el 2014, transformándose en una epidemia que dura hasta la actualidad.

No obstante, debemos recalcar que con el surgimiento del COVID-19, se tiene un rebrote del virus de la corrupción que afecto todo lo relacionado a la salubridad. Quienes lo diseminaban no respetaron condición humana ninguna; les importo un bledo la vida de los ecuatorianos. Sus ambiciones personales los desbordo y se levantaron todo lo que estuvo a su alcance.  Rateros, Inmorales, algunos ya están tras las rejas, otros fugaron y gozan de la impunidad.

Lo Judicial ha sido una de las actividades más afectada por el virus. Él contagio y la mutación a llegado al punto de que los jueces y patrocinadores se declaran amigos o enemigos convirtiéndose esto en una forma de dilatar los juicios principalmente aquellos que concitan la atención del público. Si bien el Código de la Función Judicial contempla como causal para excusa el conocer o resolver juicios donde una de las partes sean amigos o enemigos, hoy es una constante corrupta y frecuente.

Las encuestas revelan que el ecuatoriano tiene como una de sus principales preocupaciones la lucha contra la corrupción. Los candidatos a la Presidencia y Asambleístas deben exhibir entren sus planes la lucha frontal contra este mal y la vacuna o antídoto que utilizara. Debe ser una exigencia ineludible.

 

 

 

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