Opinión Política

Lo que está mal

En realidad, el papi Estado será siempre el peor administrador del mundo. Es imposible que él pueda administrar cualquier Empresa o negocio por una simple razón: ¡lo que es de todos, no es de nadie! ¿Quién administra los negocios del Estado? La persona a la que se pone para que los administre.

Si revisamos lo que ha pasado en el país (y me atrevo a decir, en todo el mundo), a lo largo de los años, podemos ver innumerables casos de hacendados que en la época del gran cacao y en la época de la guerra con el Perú, dejaron sus haciendas a cargo de administradores y de fueron a vivir a Paris o a alguna otra parte. Poco a poco, esas propiedades fueron a ser propiedades de los administradores. “El ojo del amo, engorda al caballo”.

Por más responsable que sea, nadie se la va a jugar por lo que no le pertenece. Son muy pocas las personas que lo hacen. Este es el más grave problema que tiene el Socialismo. No es cuestión de mala voluntad, ni de pillería. La pillería viene después.

Tenemos que entender que el ser humano puede tener las más maravillosas intenciones, pero siempre él será el principal para él. Después vienen los demás, y es lógico, si tengo amigos, ellos van a estar primeros en la lista de preferidos. No por nada, sino por amistad (ahora, si hay un poco de “aceite” para hacer que ruede, mejor todavía).

El Socialismo, en teoría, es la solución a los problemas del mundo, pero en la práctica, es el camino a la estafa, al robo y a la prostitución del Estado. Nunca podrá el Socialismo ser solución para nada. En realidad, lo único que hace, es permitir que unos vivos, aprovechándose de la ingenuidad del pueblo y basándose en la teoría, que ya todos sabemos que en la práctica jamás puede funcionar, engañen al pueblo. Entonces entrarán, como entró la Revolución Ciudadana, a robar y a asaltar, para convertirse ellos en millonarios y dejar a los pobres más pobres, y a los ricos, si no entran en la gallada, más pobres.

Si el Estado gasta todos sus recursos en soportar una carga excesiva de trabajadores, gastará lo que tiene y lo que no tiene, en pagar salarios y en gastos corrientes y terminará como vive, “en quiebra”, porque, aparte de los salarios para la gente que labora en la Empresa, que, en una Empresa privada, también los hay, hay que contratar pipones, amigos, recomendados, miembros del partido, compromisos, que, nunca ocurrirán en una Empresa privada, porque si ocurrieran, la empresa quebraría inmediatamente. Ningún negocio puede aguantar un peso económico de esa magnitud.

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