Recibí una comunicación sin fecha, junto a la última planilla de luz, suscrita así: Lenin. En la que nos dice: ”vengo de un hogar como el suyo”…

Esta expresión, me agradó mucho, por cuanto dice relación al concepto de HOGAR, que Ud. tiene sobre su familia. La Familia es el núcleo de la sociedad, punto de partida para el progreso humano y de su crecimiento sostenido a lo largo de la humanidad.

En la comunicación de mi referencia, a continuación de este primer concepto, viene otro, igualmente rescatable en su misiva: “Entiendo también el valor de la solidaridad y la necesidad de darnos una mano”…

A continuación, nos indica Ud, una decisión pensada en nosotros: “El Estado asumirá los costos equivalentes al exceso del consumo eléctrico residencial, tomando en cuenta LOS COBROS elevados, de las planillas eléctricas en estos meses de aislamiento”.

Continúa Ud., con su oferta, respecto de las planillas de MARZO hasta AGOSTO, que superen los consumos de 500 KWH, pagando, QUIEN LO CONSUMIÓ UNA TARIFA de $10.5 x KWH. “Además, -nos dice- “los valores no pagados en planillas atrasadas durante la emergencia, se diferirá hasta 36 meses plazo”. Presumo que para Ud., esos son los únicos meses de emergencia.

Pese a no ser parte de estos beneficiarios, pues estoy lejos de consumir 500 KWH por mes, agradezco la solución a nombre de quienes serán beneficiarios de su comunicación: Grandes corporaciones, grandes comercios, grandes y medianas industrias, grandes centros deportivos, colegios y universidades, grandes y medianos Hospitales, Clínicas y Centros de Salud, etc, que posiblemente se beneficien de su política de solidaridad.

Entendería, -pues no lo dice su comunicación- que por igual se beneficiará, el sector público, el privado, las organizaciones de beneficencia, empresas públicas-privadas, etc.

En estos momentos de crisis económicas, su comunicación, Lenin, es razonable. En principio, no soy partidario de los subsidios y de las exenciones tributarias, pero, admito que, la situación actual, propiciada por la PANDEMIA, actuaciones gubernamentales como esta, son procedentes.

Debe insistirse, en el AHORRO, de energía eléctrica, de agua potable y de telefonía privada, de otra manera, el común denominador de los usuarios de estos indispensables servicios públicos y privados, no harán el esfuerzo, por AHORRAR O NO DESPERDICIAR, al requerir el Consumo, sólo el necesario. Por cuanto presumen que, siempre, los gobiernos de turno, llegan con sus políticas a favorecer, en ocasiones a quienes son parte del problema.

Que, en su próxima comunicación Lenín, quiero leer que se extiendan las facilidades de pago, al gasto de agua y de telefonía, que en la actualidad, infieren mucho en el presupuesto de las familias ecuatorianas.

Bien Lenin, bien empresarios, bien ciudadanos ecuatorianos, mantengámonos atentos, esperando nuevas políticas de beneficios generales, y no sólo para determinados sectores productivos.

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