Opinión Política Sociedad

La elección de la reina de Guayaquil

(Una pequeña experiencia personal como juez elector)

Fue aproximadamente unos 35 años atrás. El evento de la elección de la Reina de Guayaquil, estuvo a cargo de la Cruz Roja Provincial del Guayas, que estaba presidida por Luis Chiriboga Parra. Yo era Secretario.

Algún momento Lucho, me invitó a ser “Juez”, en la elección de la Reina de Guayaquil de ese año.

Le dije que no tenía los conocimientos especializados para ser “Juez de Belleza”, me dijo: “nos van a dar unas charlas, para aprender a calificarlas”.

Efectivamente una experta en belleza (……) nos convocó al Jurado elector (unas 10 personas) y nos indicó algunos tips, para desempeñar nuestro papel, de la mejor manera.

Empezó la dama de mi referencia, indicándonos, cómo pierden puntos, las candidatas: (1 punto por cada tip).

En primer lugar, nos dijo la Instructora, fíjense en los tobillos. Si los tienen gruesos o no. En segundo lugar, fíjense en los codos, nos indicó.

Si los tienen muy arrugados o pellejudos, limpios o sucios. En tercer lugar, fijense en el vientre, si tiene o no, los llamados “llantitas”. Luego fíjese en las caderas, si son muy anchas o muy angostas. Luego las demás partes del cuerpo: las pompis, muy grandes o muy pequeñas.

Luego, en los hombros y finalmente el rostro: la sonrisa, los labios, la dentadura, la frente, la nariz, incluso el peinado. La estatura y la forma de caminar, son vitales en estos concursos internacionales. Incluso el traje típico, en el que algunos modistos y diseñadores, se exageran en sus creaciones. Los nervios las traicionas a las candidatas, en alguna ocasión alguna dio un traspiés y se cayó.
En fin, todos esos detalles, hasta los más mínimos son detectados por el Jurado, al momento de tomar su decisión.

El entrenamiento tuvo una segunda sesión. Nos entregaron un cuestionario de preguntas igual para cada una de las candidatas (una por una). Sus respuestas y la cercanía visual, con cada una de ellas, nos daría, una mejor idea de las participantes, en lo que conocen o piensan sobre determinados temas, unos generales del momento y otros específicos. Con esta “preparación”, fuimos al día del evento y elegimos a la ganadora. Con la presencia de un notario que certificó la elección.

Mi candidata no triunfó, pero fue elegida “CRIOLLA BONITA”. Era la mejor, en mi criterio, bonita, dulce, amable, inteligente, etc. Los 4 miembros del jurado, nos quedamos sorprendidos, pero respetamos la designación de la mayoría.

Omito expresamente, el nombre de ella, por razones éticas, pero espero, -si me lee- que ella mismo nos lo diga, en algún momento.

Fue una experiencia inolvidable, siempre la recordaré.

Años después, el municipio de Guayaquil, asumió, directamente el Concurso, hasta la presente fecha. Dictó la Ordenanza respectiva y asimismo, un Comité, elige a la Reina de Guayaquil.

Requisito indispensable es que la candidata, sea guayaquileña de nacimiento, sino lo es, será descalificada.

Recuerdo, en alguna ocasión, que fue elegida una jovencita que había nacido en Babahoyo, pero, desde muy pequeñita vivió, hasta su reinado, en Guayaquil y se sentía guayaquileña de verdad. Una de las candidatas perdedoras, contó la historia de la elegida a algún periodista, y se armó la grande. La reina, elegida, se quedó sin su corona y la Virreina, asumió el título de Reina de nuestra ciudad.

Son historias, sinsabores o errores, que suelen suceder en este tipo de elecciones, la última que recuerdo, fue en una elección de “Miss Universo”, me parece el realizado en Colombia. El Maestro de Ceremonia, equivocó el nombre de la elegida y se coronó a otra Miss. Por supuesto, el Maestro de Ceremonias, reconoció el error públicamente en ese momento, y la corona, -ya puesta- se la quitaron a la coronada por error, y se la pusieron a la realmente elegida, a la Miss Colombia.

El éxito de una elección de Reina de Belleza, depende del Reglamento de elección y de su correcta aplicación.

Sin embargo, los errores se seguirán dando. Es normal, somos humanos, pero siempre habrá descontento en el público asistente o televidente, que no comparte con la decisión del Jurado.

En ocasiones hay tremendos errores en la elección y en más de una ocasión, se ha dicho que la “ganadora” ya estaba elegida, desde antes de la elección.

Se da mucho en las elecciones de reinas universales, continentales o regionales. Muchas aspirantes desisten de continuar, si sospechan de algún “muñequeo”. Hoy por hoy, hay nuevas reglas, por ejemplo, de elegir a una u otra representante en ocasiones, no tanto por su belleza en sí misma, sino del continente de donde proviene y hasta del color de su raza. Aspectos que desfavoreció a las Europeas y favoreció a las Latinas, Asiáticas, Caribeñas y Africanas.

En las últimas elecciones de belleza a nivel universal mucha importancia, le da el Jurado, a las respuestas de las candidatas y a sus funciones futuras, al momento de ganar una elección.

Recuerdo, alguna vez, la respuesta de la representante japonesa a la que le preguntaron: ¿qué haría si un extraterrestre apareciera en el jardín de su casa? Ella respondió: “Lo invitaría a mi casa y le brindaría algo de comer”. Yo creo que esta respuesta, agrado mas al jurado que su belleza misma: Fue elegida Miss Universo”.

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