En los regímenes democráticos y presidencialistas como el ecuatoriano, las elecciones para elegir a los representantes de los principales Poderes del Estado, Ejecutivo y el Legislativo, se lo realiza mediante elecciones por votación popular.

Cada 4 años, los ciudadanos deben elegir un presidente y un vicepresidente, al margen del adefesio de Montecristi que dice también presidenta o vicepresidenta.  De igual forma se elegirán 137 asambleístas en representación de las provincias del país. 

Ecuador esta avocado a un proceso electoral que se concretara el 7 de febrero del 2021, que esta matizado por la pandemia del COVID-19 que cada día sigue costando muchas vidas de compatriotas. El riesgo a contraer el virus puede resultar alto y muy riesgoso.

Por otro lado, el costo del proceso electoral de acuerdo al presupuesto aprobado por el Concejo Nacional Electoral resulta una verdadera billetiza. Son 114’ 317. 185 millones de dólares, cifra que en una situación económica como la que atraviesa el país es realmente un gasto considerablemente alto.

Se alega por parte de quienes tienen a su cargo llevar adelante el proceso electoral que la cantidad de milloncejos están distribuidos en diferentes rubros a saber: Tecnología, bioseguridad (alcohol, mascarillas, pantallas faciales, etc.), seguridad Policial y Fuerzas Armadas, pago a integrantes de las juntas, campañas de comunicación, etc.

Si bien la Constitución establece un periodo de duración máximo de las autoridades, la pregunta que no puede dejar de hacerse es: ¿cave que en una situación como la actual de pandemia y de recursos económicos escasos o nulos hacer un proceso electoral como el de febrero del 2021? ¿Cuál sería la alternativa? ¿Se puede prorrogar el periodo tanto el Ejecutivo como el Legislativo? El nivel de aceptación de los dos está casi de cero. ¿Un interinazgo y por cuánto tiempo? Prácticamente imposible de aceptar en la mentalidad de los politiqueros.

No habiendo una solución viable para un país azotado por la pandemia y con crisis económica por culpa de la corrupción del correísmo y de rateros que siguen surgiendo a millares, no queda mas que gastar de donde no hay el billetazo, y que sigan impagos los médicos, municipios, burócratas y un sinnúmero de gente y contratistas. Lindo mi paisito, y que viva la democracia que de paso no tuvimos por una década.

 

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