Opinión Política Salud & Medicina

El Código Orgánico de Salud

Es indudable que se requieren leyes y códigos para administrar un país. Pero es muy importante que las leyes y códigos que se hacen, respeten y sigan la Constitución y que respeten las reglas básicas de la moral y el buen vivir.

Me parece muy bueno que la Asamblea se haya preocupado de hacer el Código de Salud. Lo único que me preocupa es que, para ponerlo en práctica, hay que asegurarse que respete la Constitución, que respete los derechos humanos y las normas morales vigentes.

Hagamos un análisis: uno de los puntos que están en contra, es el de los abortos. Nuestra Constitución defiende la vida desde el instante de la Concepción. Hablar de aborto es pedir que se asesine a los niños, por la causa que se quiera invocar. Todos estamos seguros que esa criatura, así sea hijo de un violador, es totalmente inocente. Jamás ha hecho daño a nadie. Maten a su padre, que es el violador, pero él jamás ha pecado. Que yo sepa en Ecuador, ni en el mundo hay alguna ley que ordene matar a un niño por un delito de su padre.

Recuerdo un caso en mi vida de Neonatólogo: esperábamos, más o menos por la misma fecha, dos partos de diferentes madres. La una, de acuerdo con los exámenes esperaba un niño mongólico, la otra esperaba un niño normal. Recibí ambos niños con 2 días de diferencia. La que lo esperaba mongólico, tuvo un niño normal, y el que esperábamos normal, nació mongólico. Ningún test puede asegurar 100% un resultado.

Otro tema controversial es el de la ideología de género. Como siempre he dicho, respeto la preferencia hasta en el género de las telas, mucho más en el sexo de las criaturas. Cada uno puede, cuando tenga la edad de elección, escoger ser del sexo de su preferencia. Lo que no puede ser admisible es que la persona que no está de acuerdo con su sexo, quiera imponernos a los que estamos contentos con lo que nos dio la naturaleza, su criterio. El respeto a ellos es bueno y es normal, pero ellos también tienen la obligación de respetar nuestros gustos y preferencias.

En relación con los vientres de alquiler, el asunto es diferente. Mucho se habla de la posibilidad de usar el vientre de una mujer para que en él, se desarrolle un niño para otros padres, sea por el método que sea, de acuerdo a la conciencia de cada uno. El problema que veo es un problema moral, principalmente. Eso se va a convertir en un negociado y un tráfico aterrador, que va a provocar algunos problemas graves. ¿Qué pasa si el niño nace enfermo, o con un problema genético? ¿Quién carga con el hueso? ¿Qué se hace si nadie lo quiere? ¿Lo matamos? Vamos a entrar en una serie de problemas legales, aparte de los problemas morales, con las madres que puedan querer quedarse con su hijo.

Aquí estoy apenas abriendo un pequeñísimo agujero para ver dónde estamos entrando. Va a ser muy triste lo que vamos a vivir, y mucho más horroroso lo que algunos pueden llegar a hacer.

EL código orgánico de Salud no debe meterse en esas honduras. Respetemos lo establecido en la Constitución y las leyes y usemos el Código para ayudar, no para destruir lo que está bien. Dejemos de querer ayudar a esos grupos que desean vivir en la inmoralidad y quieren que todos nos revolquemos en su mismo estercolero.

El ser humano debe tener conciencia, ser responsable de sus actos y asumir sus responsabilidades.Es indudable que se requieren leyes y códigos para administrar un país. Pero es muy importante que las leyes y códigos que se hacen, respeten y sigan la Constitución y que respeten las reglas básicas de la moral y el buen vivir.

Me parece muy bueno que la Asamblea se haya preocupado de hacer el Código de Salud. Lo único que me preocupa es que, para ponerlo en práctica, hay que asegurarse que respete la Constitución, que respete los derechos humanos y las normas morales vigentes.

Hagamos un análisis: uno de los puntos que están en contra, es el de los abortos. Nuestra Constitución defiende la vida desde el instante de la Concepción. Hablar de aborto es pedir que se asesine a los niños, por la causa que se quiera invocar. Todos estamos seguros que esa criatura, así sea hijo de un violador, es totalmente inocente. Jamás ha hecho daño a nadie. Maten a su padre, que es el violador, pero él jamás ha pecado. Que yo sepa en Ecuador, ni en el mundo hay alguna ley que ordene matar a un niño por un delito de su padre.

Recuerdo un caso en mi vida de Neonatólogo: esperábamos, más o menos por la misma fecha, dos partos de diferentes madres. La una, de acuerdo con los exámenes esperaba un niño mongólico, la otra esperaba un niño normal. Recibí ambos niños con 2 días de diferencia. La que lo esperaba mongólico, tuvo un niño normal, y el que esperábamos normal, nació mongólico. Ningún test puede asegurar 100% un resultado.

Otro tema controversial es el de la ideología de género. Como siempre he dicho, respeto la preferencia hasta en el género de las telas, mucho más en el sexo de las criaturas. Cada uno puede, cuando tenga la edad de elección, escoger ser del sexo de su preferencia. Lo que no puede ser admisible es que la persona que no está de acuerdo con su sexo, quiera imponernos a los que estamos contentos con lo que nos dio la naturaleza, su criterio. El respeto a ellos es bueno y es normal, pero ellos también tienen la obligación de respetar nuestros gustos y preferencias.

En relación con los vientres de alquiler, el asunto es diferente. Mucho se habla de la posibilidad de usar el vientre de una mujer para que en él, se desarrolle un niño para otros padres, sea por el método que sea, de acuerdo a la conciencia de cada uno. El problema que veo es un problema moral, principalmente. Eso se va a convertir en un negociado y un tráfico aterrador, que va a provocar algunos problemas graves. ¿Qué pasa si el niño nace enfermo, o con un problema genético? ¿Quién carga con el hueso? ¿Qué se hace si nadie lo quiere? ¿Lo matamos? Vamos a entrar en una serie de problemas legales, aparte de los problemas morales, con las madres que puedan querer quedarse con su hijo.

Aquí estoy apenas abriendo un pequeñísimo agujero para ver dónde estamos entrando. Va a ser muy triste lo que vamos a vivir, y mucho más horroroso lo que algunos pueden llegar a hacer.

EL código orgánico de Salud no debe meterse en esas honduras. Respetemos lo establecido en la Constitución y las leyes y usemos el Código para ayudar, no para destruir lo que está bien. Dejemos de querer ayudar a esos grupos que desean vivir en la inmoralidad y quieren que todos nos revolquemos en su mismo estercolero.

El ser humano debe tener conciencia, ser responsable de sus actos y asumir sus responsabilidades.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

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