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¿Por qué defender mediocridades?

Con esto de la igualdad, estamos enterrando la excelencia y destruyendo a la humanidad. ¡Estamos llegando a absurdos destructivos, que en vez de hacer el bien, hacen lo peor!

La mayor estupidez del mundo, es hablar de igualdad en la forma en que se quiere hablar de igualdad: 50%-50%. Eso no es igualdad y peor excelencia. ¡Eso es mediocridad!

Al hablar de igualdades entre hombre y mujer, lo que es un absurdo, estamos ninguneando a la mujer y estamos ninguneando al hombre. El hombre es un ser humano del sexo masculino y la mujer es un ser humano del sexo femenino. ¿Qué los hace diferentes? ¡Su sexo! Cada uno cumple con una labor completamente diferente en la vida, de acuerdo con su sexo. ¡SÍ! En muchos campos ambos pueden cumplir con igualdad de capacidades y oportunidades, en otros, no. Un hombre no puede dar a luz. Orgánicamente no está hecho para ello.

Entre las estupideces que los seres humanos plasmamos en leyes, está la ley igualitaria de las elecciones, que exige que se ponga alternando los nombres de un hombre y una mujer en las listas. Se habla de que si una mujer va para Presidente, tiene que ir un hombre para Vicepresidente, aunque ese puesto sea un sueldo importante y sólo un puesto figurativo, pues no tiene nada que hacer, a menos que el Presidente muera o no pueda ejercer. Es decir, ¡se escoge a la mediocridad! No estamos eligiendo por capacidad, por conocimientos, por inteligencia, ni por ningún atributo, sino por sexo. Ahora toca un hombre, ahora una mujer.

Hay muchos otros factores que son más importantes que el sexo de una persona. Querer igualarnos en base al sexo es un absurdo. ¿Por qué es preferible contratar a un joven y no a una jovencita para un empleo? Simplemente, porque la jovencita puede salir embarazada y va a tener que dejar el trabajo para dar a luz y luego para recuperarse.

¡El ser humano es el que vale! Independientemente de su sexo, es la persona, hombre o mujer, su responsabilidad, su capacidad, su habilidad, su actitud, su deseo de superación, lo que hace la diferencia. Las idioteces del sexo, no tienen nada que ver con el desempeño de la persona. Los demás atributos, los que sí valen, son atributos de la persona, sea hombre o mujer. No tienen nada que ver con el sexo. Quién se cree superior por ser hombre o por ser mujer, de lo único que está hablando es de su mediocridad como ser humano. Ese individuo no vale para vivir. ¡Es un resentido social!

¡Apreciemos al ser humano en toda su capacidad! Las diferencias están para las otras funciones del ser humano, para las que tienen que ver con la más noble función para la que fue creado, para la procreación, para la creación de la familia. Ahí si podemos ver la parte maternal de la mujer, el proteccionismo del hombre y lo más importante, la suma de los dos factores para criar, educar, enseñar virtudes, formar y convertir a los recién llegados al mundo, en hombres y mujeres útiles a la Patria y al mundo y ejemplo para las futuras generaciones.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

1 Comentario

  1. Avatar
    Gabriel Aquim Chavarría

    La única «igualdad justa» es la igualdad de oportunidades, las demás son subjetivas y por lo tanto sujetas al manoseo político y al engaño.
    De la misma manera pienso del «libre comercio», que no puede ser libre si hay tratados

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