Opinión Política

Los candidatos presidenciales…

Hasta hoy que escribo esto; hay diez y nueve posibles candidatos.

Ese es el inmenso número de aspirantes.

En un país de diez y ocho millones de habitantes, tan grande cantidad de postulantes significa que podría haber un presidente para cada novecientos mil ecuatorianos.

Esto que suena a chiste es nuestra desgraciada realidad y constituye una vergüenza nacional que nos desnuda como el reflejo de una sociedad tercermundista de un corrupto país.

Los que están de candidatos no deberían estar y los que deberían estar de candidatos, no están.

El rasgo conductual psicológico común de todos ellos, es la satisfacción de sus propios intereses.

La vanidad y el narcisismo son las características más comunes de la personalidad de todos ellos y a nombre de las variadas ideologías, se nos tratan de vender como la única solución presidenciable para salvar a la patria.

La realidad es que son los mismos de siempre revestidos de nuevas artimañas.

Son los dueños de los partidos políticos cuyas fundamentales razones para existir, son la toma y la perpetuación del manejo del poder.

Los partidos son verdaderas organizaciones criminales que quieren tener el poder para robar o continuar robando.

Nuestro pueblo carece de cultura ideológica partidista.

Se nos habla de derecha, izquierda y centro, sin que nadie defina doctrinariamente sus límites ideológicos.

Cualquier ecuatoriano tiene todo el derecho constitucional de aspirar a ser presidente de la república.

Lo que no tiene derecho es a que lo haga con nuestro dinero.

Somos nosotros los que financiamos todas sus campañas. 

No existe ninguna razón lógica, para que cualquiera que quiera ser presidente de la república, se deba financiar con nuestro dinero a través de lo que pagamos con nuestros impuestos.

Es que el gran negocio para muchos de los aspirantes está en participar como candidatos para llevarse la tajada que el consejo nacional electoral les asigna.

Otra ventaja de la candidatura es que también se benefician de la impunidad judicial que la ley les otorga al ser candidatos frente a los problemas jurídicos o legales que tengan.

Resulta bonito ser candidato si les pagamos para ello.

Que mejor aún que salir en la prensa y tener su cuarto de hora de fama, gracias a la igualdad de espacios que el consejo Nacional Electoral reparte entre quienes sean inscritos.

Todo es un gran negocio de publicidad, mercadotecnia y lavado de dinero, donde quién más plata tenga, más oportunidades tendrá para ganar.

Para cualquier político zorro, el gran negocio está en mantener en la ignorancia al pueblo, para que no razone y como consecuencia su voto pueda ser manipulado afectivamente a base de falsas promesas y mentiras bien difundidas.

Todo se trata de seducir a un electorado lleno de carencias y con hambre, que no tiene nada que perder y por eso está dispuesto a votar por el que más mentiras le ofrezca.

Entre los candidatos hay locos, payasos, ladrones, millonarios, vanidosos, engreídos, cantantes, procesados judiciales y corruptos, que tienen a la política como medio de vida para llevar una existencia sin carencias económicas de ninguna naturaleza.

Muchos se preguntan: para que se mete tal candidato si no va a ganar? La respuesta es simple, para que en la segunda vuelta electoral pueda negociar cuotas de poder con quienes pasen a terciar para llegar al poder.

Todo esto es un espectáculo bochornoso de circo barato, donde lo que menos importa es la patria y peor aún la miseria de nuestro siempre postergado pueblo.   

 

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